Improvisación: el mundo de la vida*

Improvisar es un poco hacer el amor, es como conversar, hacer el amor es como conversar: hace falta de inventiva y creatividad para hacer de la sesión un evento memorable

Por: Inti Meza Villarino

Minuto 0.59

Mientras los músicos prueban los instrumentos, la consola y las conexiones, sin que nadie lo notara, la improvisación da inicio. Aún se escuchan las voces de los asistentes, su conversación es producto del encuentro en aquella sala, o tal vez la continuación de otra más antigua que mantienen al entrar al SUM…

Minuto 1.15

En los años sesenta, entre los grupos de rhythm and blues, se solía decir que cuando dos personas eran buenos partners en la cama, los dos hacían buena música. Improvisar es un poco hacer el amor, es como conversar, hacer el amor es como conversar: hace falta de inventiva y creatividad para hacer de la sesión (amatoria, sonora, discursiva, dialógica, etcétera) un evento memorable, algo que se recuerde, que por un momento desafíe el tiempo, lo inexorable del transcurso del tiempo, lo implacable que es la presencia del olvido. Siendo el olvido en este caso la ausencia del acontecimiento, perdido y relegado. 

Minuto 1.27

Hacer es acontecer ¡Qué duda cabe! La improvisación invoca al acontecimiento, a lo eventual ignorado, salirse de la frase musical tradicional es introducirse en lo que está por descubrirse, en lo que pide y exige ser descubierto, explorado, investigado, es el mundo de la puede pasar y así ocurre…

Minuto 1.33

Improvisar es establecer dinámicas de relación con el mundo de la vida, de relaciones con el derredor, con todo aquello que está de nuestro lado vivo, que nos rodea. Implica una disposición a la atención, uno se encuentra en estado de alerta, a la expectativa de lo que está por suceder, es precisamente una espera muy peculiar, frente a lo que está por transcurrir, uno espera para actuar, para dar el salto e incorporarse al ahora constante del presente.

Es pues, un salto al aquí del ahora (por algo será que los japoneses llaman a la improvisación sokkyo, es decir “dejar que surja el aquí y ahora”), a la acción, al acontecimiento, al evento imponderable de la acción, momento de inscripción de la historia de humanidad. 

Minuto 6.59

Y así, de manera inesperada, da inicio la sesión. Nada se sabe de los orígenes de la música en el mundo, lo único que se puede decir es que seguramente no fueron musicales. Esta paradoja marca al acontecimiento sonoro: el evento llega siempre sin anunciarse, es como se hechar a andar la historia, como el viejo hacer del topo subterráneo.

Su hacer no tiene un origen claro pero inicia como todos los comienzos, es imperceptible. Mario prueba sus aparatos, diversos gadgets reconstruidos y forzados a accionar a voluntad del artista: una computadora, un sampler, solo por mencionar algunos. Revisa minuciosamente su capacidad de respuesta, su volumen y su rapidez, mientras que Álex saca un pedal ampliado de efectos múltiples que conecta a la consola y a su viola, desliza el arco por el instrumento.

Inútil pensar que trata de afinar las cuerdas, por el contrario, Álex inicia un proceso de desestabilización musical del instrumento, cuando lo toca va contra él, va en su contra, el frotamiento es salvaje, pisotea los pedales, provocando efectos sónicos que desvían el curso de los sonidos, eco-formados, que se integran, crecen y desaparecen, inventando un diálogo imposible con Mario. El volumen del sonido aumenta considerablemente. 

Minuto 7.00

Una vez atrapada nuestra atención, se dedican a lo suyo. Por momentos

Mario parece abstraído en su propio deambular sónico, repite algunas muescas de sonido modificadas; Álex raspa las cuerdas de su arco contra el puente de la viola… Al fondo aún se escucha a alguien decir “pasen, ya estamos por comenzar”, pero lo cierto es que el evento ya inició y nadie se ha dado cuenta… ¿Será posible que no lo hayan notado todavía? 

Minuto 7.59

Aujour d'hui rien. Palabras asentadas el 14 de julio de 1789 en el diario que solía escribir extenuado –por nada en particular– Luis XIV. Justo el día que daba inicio la toma de la Bastilla, preludio de la revuelta que desencadenaría en la Revolución francesa y que marcaría el fin de la monarquía en Francia.

Conocer esto me ha contagiado la confianza moderna en la posibilidad del advenimiento de lo real. Lo que está por acontecer nunca avisa de su arribo. Lo que acontece es, pues, lo in-advertido, lo in-esperado.

La improvisación tiene su fuerza precisamente en que su ámbito de trabajo es el acontecer sonoro del mundo. Se invocan fuerzas indiscutibles, inmanejables, que violentan y sobrepasan al entendimiento aburrido de lo ya oído, de lo ya visto.

En la improvisación rara vez se sabe lo que está sucediendo, ni los mismos músicos logran explicar del todo el sentido de sus actos, la aspiración a la pureza de la acción va encaminada, no a lo indiscernible sino a la construcción efímera de un cierto método de caos creativo, adolescente, siempre inacabado… 

Minuto 11.05

En algún momento de su libro Derek Bailey define la actividad de la improvisación como metáfora de la vida in-mediata. Feroz e irrepresentable, se trata del antiguo anhelo de acceder de una vez por todas a lo real, salvaje e indeterminado, procedimiento contra-mimético, y sin embargo insuficiente, puesto que nuestro mundo lo vivimos incrédulos bajo la crisis del paradigma moderno de representación.

Nuestro mundo se encuentra mediado, distante de nuestra experiencia. Accedemos al mundo re-presentándolo como imagen y objeto de nuestra sujetidad, procedimiento insuficiente, sin duda, mas no inútil. La fuerza que domina la improvisación es el deseo de la experiencia de la vida autentica, indomable, soberana punta de lanza de nuestra apropiación del mundo de la vida. 

Minuto 16.09

Mario introduce vario motivos nuevos, son distintas maneras de reírse, risas de mujer, risas de hombre, risas de niños en pleno desmadre, risas de mujer sola, risas de hombre solo, las risas regresan una y otra vez, se mezclan con distintas masas sonoras, y al fondo, aplastada bajo el volumen de sonidos la viola de Álex, marca un lento y doloroso chillido, y de pronto el silencio… o casi… es una pausa, ¿Han decidido descansar uno del otro? 

Minuto 20.00

En la improvisación de pretende seguir el decurso de la vida, por lo tanto fuera del tiempo de la fábrica, de la escuela, y de la cárcel. Es decir fuera de la vida organizada por la sociedad de control. El discurso de la improvisación libre puede decir cualquier cosa, puesto que recurre a ese momento previo/posterior a la significación, pero no es a-significativo.

Puede tomar cualquier tiempo. El tiempo de la improvisación es el afuera de lo socialmente asignado como el tiempo de la vida social. De ahí que su discurso sonoro nos parezca intermitente, titubeante, impredecible, pero es que se trata de acceder a la miasma informe de lo in-mediato, ahí donde el tiempo se dispersa en distintos órdenes de vida, ahí donde el ser es reconstruido, re-formado. 

Minuto 23.23

Adiferencia de la improvisación que sucede dentro de una determinada tradición musical (jazz, flamenco, ragas, koto, etcétera) aquí la actividad consiste en un juego con los distintos datos de la tradición: estilos, acentos, citas, referencias a un pasado resucitado en el mismo momento en que es invocado, sólo para desvanecerse al final del evento musical. La improvisación es el no lugar de la tradición musical, es el grito informe del recién nacido. Incomprensible al oído pero lleno de vida. 

Minuto 25.45

Re, (re) como quien intenta salirse del cauce sonoro trabado, musical por el solo hecho de adscribirse a los distintos tropos poéticos de la creación. Se improvisa a la maniera del recurso a los elencos retóricos, repitiéndolo todo hasta encontrar el momento de la ruptura, de la salida del curso “natural” del destino social pactado de los signos.

El significado sónico es exacerbado en su repetición, como quien dice una rosa es una rosa, duplicando la frase hasta convertirla en una serie indiferenciada. Hasta que sólo nos queda la monotonía de su música, se crea una ausencia/presencia contra la tradición de la in-significancia musical del Pop.

Minuto 29.09

Mario se aísla detrás de una invencible pared de ruido, informe. No hay ninguna voluntad de lenguaje, no hay intención de comunicar ningún mensaje, ruptura del mensaje musical, pero al tiempo, su diálogo maltrecho es la continuación de la aspiración utópica a una concomunicación, malograda apelación a una comunidad creada sin futuro.

Sin embargo me interesa afirmar que sí hay participación colectiva en la creación de un evento sonoro no musical: de alguna manera el escucha participa en la creación del evento sonoro, no sólo escuchando atentamente, sino que al acompañar a los músicos acentúa sobre el ánimo de los ejecutantes. 

Minuto 30.00

El temperamento del músico al improvisar no es algo desdeñable, no es poca cosa. Los temperamentos, las emociones del artista, es lo que se pone en juego durante la sesión; su respuesta anímica es la superficie por la que se anda improvisando. Álex responde pisando su pedal de efectos, de las bocinas surge una delgada masa informe pero de apariencia metálica, hiriente en su incandescencia.

Rasgada, la viola resume en ese momento todo un siglo de búsqueda sonora, produciendo callejones y recovecos, fondos sin fondo de una tradición sitiada. Asonancia, disonancia ¿debemos acaso, al intentar (d)escribir el evento sonoro, acudir a la descripción del repertorio retórico de la cultura musical tradicional? No lo creo, la improvisación exige una cierta disposición activa, creadora de una realidad inédita.

Minuto 34.01

Pequeñas islas de silencio pueden ser percibidas ya con cierta frecuencia. Se acerca el final. Se anuncia paulatinamente, se comienzan a apreciar algunos motivos sónicos con mayor claridad. Mario continúa ensimismado en sus máquinas. Produce elementos disruptivos, reitera y modifica compulsivo. Álex detiene sus movimientos y produce, de alguna manera fallida, melodías que, apenas anunciadas, desaparecen en el olvido de quien las produce.

Álex –a diferencia de Mario–, se detiene a escuchar, intenta comprender la índole del discurso de su interlocutor y así responder a los llamados sónicos. Sin embargo Mario continúa en lo suyo, su discurso es uno y el mismo. Obsesivo, parece responder sólo a una intención de aislamiento, conversación descompuesta que apela más al azar que a una intervención dialógica.

El final arriba de manera pausada, pero no termina de llegar. Podríamos decir que nunca hace de su presencia un motivo musical. El sonido simplemente se fuga… desaparece pesadamente frente a nosotros. Momentos después revientan tímidos los aplausos.

Citas

  1. *La presente crónica corresponde a la sesión de improvisación musical realizada por Alexander Bruck y Mario de Vega, durante la presentación del número 06 del fanzine 666 Satán. Ismo, el 15 de enero del 2008, en el Salón de Usos Múltiples SUM de la Escuela Superior de Música del INB A (México, DF ).

Bibliografía

BAILEY, Derek (1993). Improvisation: Its Nature and Practice in Music, EUA: Da Capo Press.

 


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