Vinculación universidad-empresa: ¿moda, política o necesidad?

La pertinencia en las instituciones de educación superior (IES) se ha manifestado mediante diversas dinámicas, y se utilizan denominaciones más o menos genéricas para caracterizar la vinculación universidad-sociedad

Por: Giovanna Zerecero Valderrama 
 
En el seno de una sociedad cuya dinámica se sustenta esencialmente en el conocimiento, la educación superior mexicana debe transformarse teniendo como eje una nueva visión y un nuevo paradigma en la formación de los estudiantes.
 
En este escenario, la atención personalizada que reciban será, sin lugar a dudas, un recurso de gran valor, ya que al visualizar al alumno como el actor central del proceso formativo, además de propiciar el logro de los objetivos indicados, contribuye a su adaptación al ambiente escolar y al fortalecimiento de sus habilidades de estudio y de trabajo (ANUIES, 2000).
 
Una de las opciones para lograr dicha transformación es la vinculación universidad-empresa, que ayuda al desarrollo profesional del estudiante y a su conexión con el sector productivo.
 
El proceso de vinculación a través de los años
 
La vinculación ha ocupado en los últimos años un lugar destacado en el campo de la capacitación laboral. Para lograrla existen diversos programas muy diversificados que tienen como eje la articulación entre teoría y práctica.
 
Todo esto ha generado como resultado de la globalización, que ha cambiado las reglas del juego y hace cada vez más difícil el aislamiento, la redistribución del ingreso y el aumento de productividad, entre muchos otros aspectos. Frente a un escenario de cambio permanente, existe la necesidad de modificar y ajustar en forma continua los sistemas de formación profesional. 
 
La adaptación de las empresas al mercado global ha conducido al mundo a una transformación productiva y ocupacional que algunos autores han caracterizado como un cambio tecnológico y organizacional (Abdala, 2000), en el que diversos países han avanzado en sus esfuerzos por articular y vincular los sectores productivo y educativo.
 
La idea de vincular a la universidad con su entorno es una estrategia que han privilegiado países como Alemania, Reino Unido y Estados Unidos. Sin embargo, en el caso de la universidad latinoamericana es difícil afirmar que ha ocurrido lo mismo debido a la diversidad de las instituciones educativas y a la brecha tan grande que existe entre los distintos tipos de universidades. 
 
La pertinencia en las instituciones de educación superior (IES) se ha manifestado mediante diversas dinámicas, y se utilizan denominaciones más o menos genéricas para caracterizar la vinculación universidad-sociedad. 
 
En américa latina la vinculación de la universidad con el sector productivo se ha desarrollado con mayor intensidad en Brasil, México, Venezuela y Argentina.
 
Pero esta estrategia se ha visto desalentada entre otros factores por la fuerte desestructuración del tejido industrial, debido particularmente a la desaparición de empresas nacionales o a su desnacionalización, lo cual ha disminuido sensiblemente los espacios de desarrollo tecnológico y, en consecuencia, limitado las posibilidades de demanda del escaso conocimiento tecnológico que se pudiera generar en las universidades (Malagón, 2003).
 
Vinculación universidad-empresa en México
 
En méxico la educación superior a partir de la década de 1970 se caracterizó por un gran aumento en la matrícula de alumnos y en el número de instituciones públicas y privadas que han concentrado sus actividades básicamente en la formación de recursos humanos (ANUIES, 2000).
 
En la década de 1980 los desequilibrios económicos orillaron que en 1988 el gobierno mexicano optara por emplear una estrategia de desarrollo orientada a la modernización del aparato productivo. En la primera mitad de esa década las IES participaron de manera marginal en el desarrollo científico y tecnológico, e incluso en el análisis y la puesta en práctica de soluciones a problemas específicos del sector productivo.
 
Algunos autores señalan que en México la vinculación se percibe cuando las actividades académicas y el quehacer de la sociedad en su conjunto se interrelacionan en forma permanente. No sólo aportan conocimientos y soluciones a problemas sociales, presentes y futuros, sino que también orientan, retroalimentan y enriquecen los programas de formación de recursos humanos y la investigación científica, así como el desarrollo tecnológico y cultural (Alcántar y Arcos, 2004).
 
La asociación nacional de universidades e Instituciones de Educación Superior (ANUIES) considera que la vinculación es una estrategia para mejorar la pertinencia de las funciones y los programas de la educación superior (SEP, 2004).
 
En méxico, las políticas gubernamentales de ciencia y tecnología han sido el marco dentro del cual se ha desarrollado el concepto de vinculación entre las IES y las empresas.
 
En este proceso se pueden distinguir tres momentos: 1) de 1970 a 1980, en el que se identifica un modelo sustentado en la autoridad de la elite académica; 2) 1980 y 1988, regido por un modelo en el que predomina la autoridad de la burocracia estatal; 3) a fines de la década de 1980 y principios de la de 1990 y en él que se revela un modelo de integración de mercado (Alcántar y Arcos, 2004).
 
De igual manera, también se distinguen tres periodos por los que ha transitado la visión que tiene el sector privado de la universidad pública, con los consecuentes efectos en la vinculación y formulación de políticas relativas a la producción de conocimiento.
 
Según Luna (1999) una primera etapa abarcaría hasta mediados de la década de 1980 y se caracterizaría por ir de la ignorancia al conflicto ideológico; hacia finales de esa misma década cerraría una segunda etapa, caracterizada por la disposición a cooperar; y la tercera etapa, correspondiente al decenio de 1990, se distinguiría por la búsqueda de mecanismos específicos de vinculación (Alcántar y Arcos, 2004).
 
En la actualidad está en proceso un cuarto periodo de las políticas gubernamentales como sus características principales una especie de concertación entre empresa, universidad y gobierno, la orientación al mercado, una fuerte participación de la comunidad académica y una normalización que proviene del gobierno y se precisa en éste. Los tres aspectos convergen en el desarrollo cabal del conocimiento.
 
Hoy en día existen diferencias entre lenguajes y marcos de referencia en función del conocimiento de los problemas reales. Las instituciones de educación superior apenas empiezan a desarrollar la normatividad institucional, las modalidades de organización académica y las unidades de gestión universitaria para la vinculación, con el objeto de responder oportunamente a las necesidades del sector productivo, ya que están orientadas fundamentalmente a la formación de estudiantes y a la investigación.
 
Por eso en los últimos años se ha incrementado el interés de las IES de planear estratégicamente su relación con los sectores social y productivo. Para ello cada institución debe diseñar políticas propias de vinculación empleando mecanismos idóneos.
 
Es necesario que se conciba a la vinculación como la relación entre toda la institución y la sociedad, considerada también de manera integral; esto es, que no se limite a los sectores productivos sino que incluya al sector social.
 
La idea es que todas las áreas del conocimiento en que intervienen las IES aporten algo a la sociedad y que ésta, a su vez, corresponda con aportaciones valiosas. De esta manera la vinculación se convierte en una acción de doble sentido: de las IES a la sociedad y de ésta a las IES (ANUIES, 2000).
 
La vinculación debe tener un carácter institucional en el marco de las políticas nacionales de educación, científicas y tecnológicas y de innovación, mediante una visión de largo plazo que asegure su continuidad como una acción de alto valor para el desarrollo nacional.
 
Por ello actualmente se le ubica en una situación privilegiada, como medio para que las IES se posicionen en la sociedad como instituciones generadoras no sólo de profesionistas, sino de conocimiento y propuestas útiles para el desarrollo, que aceptan el reto de la transformación que les impone la realidad, ya que los cambios en la economía y las propuestas de nuevos paradigmas que ha traído la globalización han motivado transformaciones sociales que han impactado a la educación superior.
 
A manera de conclusión
 
La interacción entre los sectores académico y empresarial se plantea como una necesidad ineludible para ambos. El papel que desempeña hoy la universidad no está centrado exclusivamente en la formación y cualificación del capital humano, sino que también es parte fundamental del engranaje productivo.
 
Por su parte, la empresa no puede permanecer aislada de los centros de conocimiento, investigación y desarrollo, ya que para una sociedad su bien más preciado es el conocimiento; su competitividad se construye al generar nuevas ofertas innovadoras y dar respuesta oportuna a la demanda que trae consigo la globalización de mercados, que no admite ya sistemas aislados.
 
Los modelos de vinculación entre la universidad y el sector productivo no son homogéneos ni responden a un modelo único y universal. Aun cuando tienen ciertas características comunes, no los hace iguales ya que los problemas que debe resolver cada institución son muchos y es amplia la variedad de disciplinas, áreas y especialidades que atiende (Martínez, 1998).
 
Puesto que el proceso de vinculación es condicionado por las características económicas y sociales de cada país y región, por las relaciones desarrolladas por las diversas instituciones, habría que desarrollar diversos modelos de vinculación tanto en el plano histórico como en el espacial (Martínez, 1998).
 
Por eso actualmente la vinculación se lleva a cabo en modalidades específicas y se formaliza en convenios, contratos o programas. Es gestionada por medio de estructuras académicas administrativas o de contactos directos.
 
La mayoría de las IES tienen alguna modalidad de vinculación: prácticas profesionales (nacionales e internacionales), incubadoras de negocios, centros de apoyo a microempresas, etc.
 
Este es un gran paso en la relación laboral futura de los estudiantes, pues en ella enfrentan la realidad profesional, donde tienen que buscar soluciones que no se encuentran en las páginas de los libros, mucho menos en la asesoría de los profesores. Esta práctica les ayudará en la toma de decisiones que impacten en su trabajo futuro.
 
La vinculación no debe ser una moda, ni parte de las políticas partidistas, ya que es una necesidad establecer dicha conexión, que ayuda al crecimiento personal del egresado, al desempeño de las IES y al conocimiento de México en el exterior.
 
 
Bibliografía

Abdala, Ernesto (2000); “Formación por alternancia: un esbozo de la experiencia internacional”. Consultado en: 

http://www.ilo.org/public/spanish/region/ampro/cinterfor/publ/alternan/p...

Alcántar y Arcos (2004); “La vinculación como instrumento de imagen y posicionamiento de las instituciones de educación superior”; Revista Electrónica de Investigación Educativa, 6(1). http://redie.ens.uabc.mx/vol6no1/contenido-enriquezhtml. 

ANUIES (2000); Manual Práctico sobre Vinculación Universidad Empresa.

Malagón Plata, Luis Alberto (2003); “La pertinencia en la educación superior: elementos para su comprensión”; Revista de la Educación Superior Vol. XXXII(3), No. 127, Julio-Septiembre de 2003. ISSN: 0185-2760. Consultado en: http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/revsup/127/03.html

Martínez Rizo, Felipe (1998); “Vinculación: nuevo nombre de un viejo reto”; Revista ANUIES 108. Consultado en:

http://www.anuies.mx/servicios/p_anuies/publicaciones/revsup/res108/art5...

SEP (2004); “Programa de fortalecimiento a la vinculación Universidad-Empresa del marco de las políticas y programas del gobierno federal”.