Un festejo en espera de conmemoración

La accidentada organización en los festejos del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución a cargo del gobierno federal, nos dejan ver que no están a la altura del ciclo mexicano 2010

Por: Carlos Lara

La cultura en el México independiente fue un elemento de cohesión social: durante el movimiento de Reforma, el motor de diversas instituciones; en la etapa constructiva de la Revolución, generadora de un gran sentimiento nacional basado en la apreciación de los elementos que el Estado había elegido para que se adorara a la Nación, además de una gran creatividad artística.

Durante el siglo XX estuvo orientada por el paradigma vasconcelista que la concibió como el eje estratégico de la educación nacional. Ese fue el modelo.

Estamos frente a un momento propicio para conmemorar lo antes mencionado, sin embargo, la accidentada organización en los festejos del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución a cargo del gobierno federal, nos dejan ver que no están a la altura del ciclo mexicano 2010.

Durante la campaña electoral de 2006, el ahora presidente de la república, Felipe Calderón, propuso unos festejos “dignos de los mexicanos”.

Al llegar a la presidencia ofreció la organización de los festejos al líder moral del Partido de la Revolución Democrática (PRD), Cuauhtémoc Cárdenas, quien ni siquiera llegó a asumir el cargo, que entonces pasó a manos del propio presidente de la república con el apoyo del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA) y posteriormente a Rafael Tovar y de Teresa, quien después de un año y un mes al frente de la organización y sin explicación alguna, presentó su renuncia.

De esta manera fue como llegaron al Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INERM), dependiente de la Secretaría de Gobernación, con el apoyo operativo de una empresa privada dedicada al espectáculo internacional.

Hace cien años, el entonces presidente Porfirio Díaz, encomendó la conmemoración del Centenario de la Independencia a la Secretaría de Educación, esto es, a una secretaría de Estado.

Ahora el encargado es un instituto de la mano de una empresa con sede en los Ángeles, California, especializada en eventos deportivos de alto impacto.

¿Festejo o conmemoración?

El diccionario de la real academia de la Lengua Española define festejar en una de sus acepciones, como celebrar algo con fiestas; en otra, como hacer festejos en obsequio de alguien y, en una tercera, como divertirse o recrearse.

Esto fue lo que se fijó como objetivo el Gobierno Federal: hacer festejos en obsequio a los movimientos de Independencia y Revolución.

La misma fuente antes citada define conmemoración como hacer memoria, y eso es lo que no está promoviendo el Gobierno Federal al dejar en manos de una empresa privada la organización de los “festejos” y colocar a las instituciones del Estado en calidad de observadoras de un espectáculo de pirotecnia.

El gobierno optó por el aligeramiento efectista en la celebración del bicentenario y contrató a la empresa Autonomy. A partir de esta decisión, la conmemoración fue sustituida por el festejo, pues la empresa se hace cargo, entre otras cosas, de la contratación de los productores creativos para el festejo.

Lo anterior con el apoyo de Televisa, particularmente de los organizadores del Teletón, que algo saben de esto. Phil Green, fundador de Autonomy, fue contratado para hacer recomendaciones sobre la producción de la fiesta del bicentenario e imprimir un toque binacional a los festejos.

Esto a través de un paquete artístico de alrededor de 60 millones de dólares (el monto del que disponía la Comisión Organizadora de los Festejos del Bicentenario de la Independencia y del Centenario de la Revolución).

Una cantidad modesta según los organizadores, si se compara con los 150 millones que costó la toma de posesión del presidente Barack Obama.

Pero, ¿será éste el referente adecuado para considerar el impacto en una inversión de esta naturaleza? No deja de ser por lo menos discutible el hecho de que el Estado tenga la mirada puesta en el montaje de un espectáculo; en un festejo multimedia a cargo de escenógrafos del show bussines, más que en una conmemoración histórica a cargo de las comisiones bicentenarias.1

Por el momento, los organizadores diseñan ya el evento central que será un espectáculo de calle de cinco horas de duración en el Zócalo de la Ciudad de México y el Paseo de la Reforma.

Aseguran que será uno de los cinco espectáculos masivos más vistos por televisión en todo el mundo en 2010. Y saben lo que dicen, pues el equipo organizador está encabezado por Ric Birch, productor de los ceremoniales olímpicos de Los Ángeles (1984), Barcelona (1992), Sydney (2000) y Turín (2006), así como asesor también de la apertura y clausura de las Olimpiadas de Beijing (2008).

Cuenta, además, con el apoyo del director artístico del Carnaval de Venecia y coproductor de las ceremonias de apertura y clausura de las Olimpiadas de Invierno en Turín, Marco Balich, y de Claudio Valdés Kuri, realizador de De monstruos y prodigios: la historia de los Castrati El automóvil gris, realizaciones todas de montaje excepcional.

En este sentido, si el magno festejo bicentenario logra el rating esperado por los organizadores –que va de un rango entre los Juegos Olímpicos de Invierno en Vancouver y el Mundial de Futbol de Sudáfrica– para el gobierno se habrá cumplido uno de los principales compromiso del Programa Nacional de Cultura 2007-2012. 

Sufragio electivo…

A finales del mes de octubre de 2009, a un mes de que el presidente Calderón hiciera la presentación de los billetes conmemorativos de la Independencia y la Revolución, el Banco de México dio a conocer una errata en la frase “Sufragio efectivo no reelección”, que dice “electivo”, en lugar de “efectivo”.

El origen del error, según el Banco Central se dio en el archivo de cómputo, durante el diseño de las imágenes con las cuales se forman las láminas de impresión de los billetes.2 Vamos, que ni los billetes conmemorativos han salido bien.

Los senadores de la república no se quisieron quedar atrás, y en este marco de hechos desafortunados, son otros que han dado la nota.

En 2009 impulsaron la aprobación, en medio de la crisis económica, de un mural conmemorativo de entre 37 y 50 millones de pesos para su nueva sede que será inaugurada a finales de este año en la avenida Reforma de la Ciudad de México.

La propuesta fue hecha por la comisión legislativa encargada de los festejos, presidida por el senador Melquiades Morales,  ex gobernador de Puebla.

Tan sólo para darnos una idea de lo desproporcionado de la ocurrencia de los senadores, cualquiera de los tres pretendidos murales cotizados rebasaba considerablemente el monto de todas las obras de arte con que cuenta el Senado en este momento, valuadas en alrededor de 19.2 millones de pesos.3 

En los archivos de la nación

Revisando los archivos de la revista La Nación del Partido Acción Nacional en busca de unas publicaciones de Salvador Novo, encontré el número 0 de dicha revista del 18 de octubre de 1945.

Pude constatar que desde el inicio de la publicación el Partido Acción Nacional (PAN) dedicaba una pequeña sección al arte. Aparece un artículo sobre el pintor duranguense Ángel Zárraga, alumno de Santiago Rebull, José María Velasco y Julio Ruelas.

Además, una nota sobre el maestro Miguel Bernal Jiménez, quien se disponía a viajar a la capital para una nueva temporada de “Tata Vasco”. Por esos días el maestro Bernal había ejecutado su obra “Noche en Morelia” con la Orquesta Sinfónica de México de Carlos Chávez.4 

Lo anterior, gracias a Manuel Gómez Morín y Miguel Estrada Iturbide, dos de los fundadores del PAN, que dedicaron un esfuerzo importante al impulso de las primeras giras de la Orquesta por diferentes ciudades capitales del país.

Bernal Jiménez fue uno de los músicos más destacados del siglo XX mexicano. Intérprete, director, compositor, maestro, investigador en historia de la música mexicana y escritor. De Morelia a Ciudad de México y de ahí a la Universidad de Loyola en Nueva Orleans, a estudiar y dirigir la Facultad de Música.

Posteriormente al Instituto Pontificio de Música Sacra de Roma, Italia, a perfeccionar sus estudios y titularse de maestro en composición, doctor en canto gregoriano y concertista de órgano.

Dirigió la Escuela Superior de Música Sacra de Morelia, así como el coro de los Niños Cantores de Morelia, que por cierto, amenizaban las tradicionales cenas de navidad del PAN, pues Bernal Jiménez era consejero regional del partido en Michoacán. Su militancia política le valió por años el desdén oficialista, pero su genio musical siempre fue mayor.

El Congreso del estado de Michoacán lo declaró hijo predilecto, como un homenaje póstumo a su obra. Recibió una cantidad importante de premios y reconocimientos nacionales e internacionales; en 1989, con el ánimo de fomentar la difusión y la enseñanza musical nació el Festival Internacional de Música de Morelia. Una vieja idea del maestro Bernal en su afán por formar un centro musical similar al de Salzburgo.

Hoy, en el marco del bicentenario de la Independencia y del centenario de la Revolución, la Orquesta Sinfónica Nacional, luego de su rotundo éxito por Europa en 2009, ha comenzado un atractivo programa con Tocata, de Revueltas, el Concierto de violín, de Chávez con Cuahutémoc Rivera y la Sinfonía fantástica, de Berlioz.

Por su parte, la Compañía de Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes arrancó el 11 de febrero con la obra del maestro Miguel Bernal Jiménez “Tata Vasco”, para celebrar así los cien años de su natalicio. 

La orquesta sinfónica nacional y los fundadores del PAN

El centenario de la revolución mexicana es un momento perfecto para señalar que la Orquesta Sinfónica Nacional, la primera organización musical de México, y una de las primeras instituciones de la etapa constructiva de la Revolución, le debe mucho a la gestión cultural de Manuel Gómez Morín.

Don Manuel y un grupo de colaboradores impulsaron la realización de las primeras giras nacionales de la Orquesta a principios de los años cuarenta del siglo pasado. “La intervención muy importante de una personalidad destacada del mundo intelectual mexicano, un gran aficionado al arte musical, excelente amigo de Carlos Chávez y de la OSM”.

Gómez Morín fue una de las personas que formaron parte de los proyectos culturales de Antonieta Rivas Mercado. En una carta la mecenas dice: “Le he buscado sin éxito, le ruego hojee el prospecto adjunto”, escribía en una carta Antonieta a don Manuel, en la que se disculpaba por molestarle para hablarle de la Sinfónica como proyecto, un tanto por su papel de Presidente del Banco de México, otro tanto como abogado y amigo al que solía recurrir, y otro en su calidad de “mexicano esclarecido”.5

Fue en 1937 cuando don Manuel consideró la posibilidad de participar en dicho proyecto. Una de las primeras cartas de la Orquesta Sinfónica de México hacia él, fechada el 17 de junio de 1937, hacía de su conocimiento que la Orquesta6 iba a iniciar su décima temporada el 2 de julio de ese año en el Palacio de Bellas Artes.

En ella le informaban que el personal de la Orquesta había aumentado, al igual que el número de conciertos en las series de abono, y en las de niños y obreros. Le notificaban el triunfo del maestro Carlos Chávez al frente de las orquestas de Nueva York, Filadelfia, Boston y Cleveland en los Estados Unidos.7 

La carta señala que para continuar la obra cultural que venían desarrollando, habían contado desde la primera temporada con la ayuda de personas como él, “de relieve social y cultural, que cooperan en dicho esfuerzo adquiriendo localidades de patrocinador para toda la temporada”.

Le hacían saber la necesidad de reunir más recursos, por lo que le agradecían e invitaban a continuar figurando en la lista de patrocinadores. Informaban también que se habían permitido reservarle las localidades indicadas en la tarjeta adjunta, suplicándole les ayudara invitando a sus amigos a cooperar de la misma forma.8

La presentación de la orquesta en diversas ciudades de la república bajo el método subsidiario de gestión cultural de Gómez Morín, arrancó en el momento en que don Manuel comenzó a solicitar a la red de colaboradores su apoyo para lograr una serie de giras con uno o dos conciertos por ciudad, cuyo costo sería de 7 mil pesos cada uno. Les explicaba que “para poder realizar su proyecto, la Sinfónica necesitaría que en cada una de las ciudades mencionadas, un grupo de personas tome a su cargo todas las tareas consiguientes a la organización del concierto: conseguir el teatro adecuado, hacer la propaganda, colocar los boletos, y por los medios que juzguen más convenientes, asegurar cualquier déficit que haya para poder cubrir a la Orquesta el costo mínimo a que antes me refiero. En suma, un grupo local que pueda actuar como empresario”. El 21 de agosto de 1942, enviadas ya las cartas a sus colegas y contactos, marcó copia al profesor Carlos Chávez diciendo:

“Tengo mucho gusto en acompañarle copias de cartas que he enviado al Sr. Víctor González Luna, de Guadalajara; al señor Lic. Virgilio Garza y a los señores Dr. José G. Martínez e Ing. Bernardo Elosúa, de Monterrey. Igualmente le envío copia de la carta que dirigí al señor Lic. Miguel Estrada Iturbide, de Morelia. En los mismos términos envié cartas a los señores Dr. Salvador de Lara y lic. Isaac Guzmán Valdivia, de Torreón, al señor Marín G. Treviño, de Saltillo; al señor Lic. Samuel Melo y Ostos, de Tampico, y al señor Ing. José T. Carpizo B., de San Luis Potosí”.9

 

El Boletín Orquesta Sinfónica de México las giras nacionales

XVI temporada 1943, señala:

“Pero el licenciado Gómez Morín no se limitó a esta correspondencia inicial: prestó atención constante a la marcha del asunto en cada lugar, celebrando muchas entrevistas y conferencias telefónicas con esas personalidades de los Estados, las cuales sin titubear y con el mayor entusiasmo, se mostraron dispuestas a tomar en sus manos tan importante iniciativa”.

Lo anterior generó varias respuestas en firme y antes de concluir la temporada, el programa de la gira ya estaba listo. El 19 de diciembre de 1944, el Presidente del Consejo Directivo de la Orquesta Sinfónica de México, Alejandro Quijano, envió una carta de agradecimiento a Gómez Morín por su valiosa participación en el éxito de la gira.

La iniciativa de los fundadores del PAN –encabezados por Gómez Morín– de ampliar el horizonte de la Orquesta Sinfónica Nacional, fue determinante para el desarrollo del espíritu de la misma. Representó un esfuerzo que sigue vigente y con gran éxito. En febrero de 2008 los medios nacionales destacaron la sobresaliente actuación de la Orquesta Sinfónica de México en Europa, algo extraordinario considerando que la actuación de orquestas latinoamericanas no es muy habitual en Europa. Se debió en parte a la ejecución de un repertorio sinfónico mexicano y latinoamericano que, bajo la dirección de Carlos Miguel Prieto, ha logrado importantes reconocimientos.10 Sus presentaciones registraron llenos totales y preventa de boletos en las principales salas de Alemania, Holanda, Francia y Bélgica. La Orquesta concluyó su gira con un magno concierto en el legendario Teatro Liederhalle, de la ciudad de Stuttgart, Alemania,11 con la participación de la pianista ucraniana Anna Fedorova y del mexicano Jorge Federico Osorio.

El evento sorprendió a melómanos y críticos de las principales ciudades con tradición musical del Viejo Continente. En Rotterdam, París, Bruselas, Berlín, Leipzig y Düsseldorf, los medios locales reconocieron la calidad interpretativa y la riqueza del repertorio de la Orquesta. En Francia, sus seguidores compraron más de mil boletos por adelantado para la presentación del 30 de enero en el Theatre du Chatelet. Allí se interpretó la obra de los maestros Carlos Chávez, Manuel M. Ponce y Silvestre Revueltas, recibida con aplausos de varios minutos.

Otras salas de gran tradición en Europa, donde los 113 músicos de la Orquesta recibieron una respuesta satisfactoria, fueron el Palacio de Bellas Artes de Bruselas, el Concertgebouw de Amsterdam y el Teatro Tonhalle de Düsseldorf. En la capital alemana sorprendió también el uso de instrumentos precolombinos; en un sólo concierto lograron llenar la Konzerthaus, sala del siglo XIX con capacidad para alrededor de un mil 200 personas que congregó gente de diferentes partes de Alemania. El programa con el que la agrupación llegó a Berlín incluyó la Sinfonía india, de Carlos Chávez, Concierto para piano, de Manuel M. Ponce, interpretado por Jorge Federico Osorio, y La noche de los mayas, de Silvestre Revueltas. El público berlinés lo catalogó como “inusual, de una orquesta temperamental.”12 Esta fue la opinión de Ulrich Fritze, violista de la Filarmónica de Berlín durante casi 40 años, 28 bajo la dirección de Herbert von Barajan, quien se mostró orgulloso de haber escuchado por vez primera La noche de los mayas, definiendo a Revueltas como el “Stravinsky mexicano”.

Tanto la orquesta sinfónica nacional como las actividades de la Compañía de Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes, que rinde un homenaje al maestro Miguel Bernal Jiménez para celebrar los cien años de su natalicio, son acontecimientos que deberían ser recordados por algunas de las revistas del PAN, de la misma manera que reseñan la colocación de letras de oro y traslados de algunos de sus pensadores a las rotondas de personajes ilustres de algunos estados. Lo anterior es parte de lo que evidencia el lamentable descuido que tiene el PAN con la cultura, mismo que se refleja en las acciones de gobierno. A tres años de gobierno del presidente Felipe Calderón, el tema cultura acusa un triste desorden. Las tres principales acciones que propuso en materia de cultura van en sentido contrario. Propuso impulsar el turismo cultural como una política de Estado, y no sólo no se ha generado un programa sólido, sino que la propuesta se ve afectada por el anuncio de la desaparición de la Secretaría de Turismo,13 ya que se han fusionado áreas sustantivas. Propuso realizar una celebración del bicentenario del inicio de la Independencia y del centenario de la Revolución Mexicana “digna de los mexicanos”,14 y ya hemos visto en qué consiste. Propuso hacer de los embajadores “verdaderos promotores de la cultura mexicana”, sin embargo, iniciamos 2010 con la noticia de que el gobierno mexicano decidió cerrar la oficina de México en la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura

(UNESCO), una representación estratégica en la que México es líder mundial desde la fundación del organismo en 1946.

Sabrá la actual dirigencia del PAN, que en el marco del centenario de la Revolución mexicana, tiene en Manuel Gómez Morín y Teófilo Olea y Leyva, a dos caudillos culturales que podría festejar; sabrá de la labor de don Manuel en favor de la Orquesta Sinfónica Nacional; sabrá del homenaje que ofrece la Compañía de Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes a uno de sus más destacados militantes, Miguel Bernal Jiménez, como parte de los festejos del centenario de la

Revolución. ¿En qué momento de su historia el PAN decidiría, y por qué motivos, no impulsar el desarrollo de un proyecto cultural? Sobre todo considerando los antecedentes fundacionales que tiene como partido. ¿Será verdad que en 2010 le tocó al PAN festejar algo en lo que no cree, como señala el escritor Juan Villoro?

 

 

 

Citas

  1. Es importante señalar que en el Presupuesto de Egresos de la Federación 2010 aprobado por la Cámara de Diputados, fueron etiquetados 480 millones de pesos a las instituciones estatales de cultura, como "reasignación adicional para que se sumen a los festejos".
  2. Para Banxico el valor monetario, histórico y simbólico de los billetes conmemorativos de 100 pesos no se ve afectado por el error. Si esto es así, en todo caso es un error conmemorativo para aficionados y coleccionistas.
  3. Información del área administrativa del Senado de la República.
  4. En los números subsecuentes de la revista se pueden leer interesantes secciones de toros, teatro, cine poesía, convocatorias a concursos de cuento mexicano, así como las colaboraciones de Salvador Novo “Snobismos”, firmadas como Snov. Archivo La Nación CEDISPAN, Fundación Rafael Preciado Hernández.
  5. Orquesta Sinfónica de México, las giras nacionales. XVI temporada del año de 1943. En este fascículo, se pueden leer diversas reseñas informativas de las presentaciones que, a partir de 1941, la OSM comenzó a tener en las ciudades del país de manera organizada, gracias al método de gestión subsidiario ideado y desarrollado por Gómez Morín y su red de colaboradores.
  6. Carta de Antonieta Rivas Mercado a Manuel Gómez Morín, 24 de enero de 1928. Es la primera invitación que recibe Gómez Morín para apoyar a la Orquesta Sinfónica de México. Archivo MGM.
  7. La Orquesta Sinfónica de México fue constituida por el músico Carlos Chávez en 1928, bajo el nombre de Orquesta Sinfónica de México. Con la creación del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1947, la Orquesta se convirtió primeramente en Sinfónica del Conservatorio Nacional de Música, y en 1949 adoptó su nombre actual, así como su misión de difundir a nivel internacional, los repertorios de los principales compositores mexicanos.
  8. Son diversas y reiteradas las cartas dirigidas a Gómez Morín como las enviadas por él a diversos conocidos en la república mexicana. La red de apoyos que logró consolidar fue la misma que impulsó la naciente estructura del Partido Acción Nacional años después. En el archivo Gómez Morín se puede ver el testimonio de la realización de los primeros conciertos. Una de las últimas cartas enviadas por los directivos de la OSM a Don Manuel, fechada el 19 de diciembre de 1944. Hace un reconocimiento expreso a su “generosa colaboración” manifestando que ha sido un factor importante en la gira del mes de octubre de ese año. Fueron casi nueve años ininterrumpidos de gestión cultural en pro de la primera agrupación musical del país. A lo largo de dicha correspondencia figuran cartas en las que le solicitan dinero y notifican de sus asientos, le informan de las temporadas y de las giras. Se pueden ver cartas enviadas a colegas y amigos suyos, copias de cheques girados a la orquesta, o bien, aquellas en las que recibe noticias sobre la creación de los comités pro visita de la OSM, cuya misión era comenzar a promover conciertos en diversas ciudades de la república. Existen otras que dan cuenta de que, por falta de dinero e interés no se cumple el objetivo de llevar a la Orquesta, el caso del primer intento en Guadalajara en septiembre de 1942.
  9. Todos los destinatarios mencionados formaron parte de la naciente estructura del Partido Acción Nacional y de otras obras de don Manuel.
  10. La gira comenzó el 18 de enero y terminó el 08 de febrero de 2008.
  11. “Conquista aplausos la OSN en Europa”, en El Financiero, 5 de febrero de 2008.
  12. “Culmina gira europea de la Orquesta Sinfónica Nacional”. Revueltas, “el Stravinsky mexicano” La Jornada, 07-02-08
  13. Sin embargo, en el dictamen aprobado tanto en la comisión de Presupuesto de la Cámara de Diputados, como en el pleno de la Cámara de Diputados, no figuró la desaparición de las tres secretarías anunciadas por el Presidente el ocho de septiembre de 2009. Y si bien la Secretaría de Turismo fue considerada con un presupuesto de 3 mil millones 935 para 2010, se han fusionado áreas estratégicas que complican el objetivo de hacer del turismo cultural una política de Estado.
  14. Plataforma política del Partido Acción Nacional 2007-2012.

 


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