Los partidos políticos en Jalisco: Consideraciones sobre su desempeño y contribución

El presente ensayo tiene como objetivo fundamental, discutir el papel y la importancia de los partidos en el sistema político de nuestra entidad, desde una perspectiva politológica, basada en el enfoque neoinstitucional, que analiza su desempeño como actores institucionales y como organizaciones con sus particulares pautas de interacción política intra e interorganizacional.
 
Aunque no es el fin exponer una definición de los partidos, la elección del enfoque teórico, implica asumirlos como organizaciones de carácter estable y permanente, territorialmente extendidas, cuyo objetivo PRImordial es alcanzar y ejercer el poder político, por lo que participar e influir en los procesos de construcción y toma de decisiones colectivas no es suficiente.
 
Además, los partidos son organizaciones políticas que, por una parte, presentan candidatos a cargos públicos, y por otra, diseñan, elaboran y presentan programas de gobierno. A través de estas propuestas, disputan el respaldo y apoyo popular en los procesos electorales, para obtener la oportunidad de gobernar. 1
 
Considerar esta definición de los partidos permite plantear el análisis de su papel y perspectivas en nuestro sistema político, en dos dimensiones:
 
  1. Una dimensión institucional, en la que se revisa la contribución y las necesidades que se plantean a estas organizaciones en el ámbito de las reglas y las estructuras formales del sistema político en su conjunto, así como su papel en la consolidación democrática.
  2. Una dimensión organizacional, en que se abordan cuestiones sobre la capacidad de los partidos para contar con una estructura efectiva que le permita cumplir con sus tareas y responsabilidades, al mismo tiempo que coordinar las interacciones de sus integrantes para obtener un desempeño común, congruente y estratégicamente orientado.
 
Dimensión institucional
 
Desde esta perspectiva, los partidos políticos deben concentrarse en algo más que ganar elecciones y disputar el poder político. La construcción de un proyecto de estado democrático con viabilidad, perdurable y sustentable, es una tarea que debe incluir todas las visiones e intereses.
 
La responsabilidad y el compromiso cotidiano con la vigencia de los valores y las prácticas democráticas, es una asignatura pendiente no sólo de los partidos, sino de todos los actores del sistema político local, sin embargo, la trascendencia de éstos, les asigna, sin duda, una mayor obligación.
 
Democracia 
 
El compromiso democrático de los partidos en Jalisco presenta diversos niveles de intensidad y cumplimiento. Por un lado, en el plano discursivo, la totalidad de las organizaciones partidistas manejan un discurso democrático de fortalecimiento de las libertades, reconocimiento a los derechos individuales, competencia política efectiva, construcción del bienestar colectivo, mayor participación e influencia de los ciudadanos en la discusión de los asuntos públicos y la construcción de las decisiones, y una serie más de variables.
 
No obstante, su desempeño en instancias ejecutivas o deliberativas hace pensar que el compromiso no es tan profundo ni tan consistente.
 
Un indicador del nivel de respaldo a la vigencia de las instituciones y prácticas al que están sujetos los partidos, es el cumplimiento de la normatividad electoral y la aceptación de sus resultados.
 
En ese sentido, luego de los resultados de las elecciones simultáneas de 2006 en Jalisco, puede decirse que el partido más comprometido con la institucionalidad, además del ganador de los comicios, fue el PRI, mientras que el PRD, inserto en una dinámica nacional, impugnó la elección a gobernador sin argumentos jurídicos sólidos.
 
Es verdad que este compromiso es fluctuante, dependiendo de escenarios y personas, sin embargo, el incentivo para no aceptar los resultados de la elección era más poderoso para el PRImero, que para el segundo, por lo que la real posibilidad de que el PRI ganara la contienda de gobernador, puede ser la clave para comprender su participación mucho más moderada y responsable.
 
Ejercicio de gobierno
 
El saldo de la elección de 2006 en Jalisco para Acción Nacional fue el mejor de su historia, al obtener victorias electorales en la presidencia, las dos senadurías de mayoría relativa (MR), 18 de 19 diputados federales de mr, la gubernatura, 19 de 20 diputados locales de mr y 66 alcaldías, entre ellas todas las de la zona metropolitana de Guadalajara.
 
Paradójicamente estos resultados lo enfrentan a una responsabilidad directamente proporcional, mantener la confianza de los electores a través de gobiernos responsables, democráticos, eficientes, eficaces, efectivos y legítimos.
 
La enorme responsabilidad de gobernar al 82 por ciento de los jaliscienses, sumada a la confrontación de grupos y actores internos, inhibe la cooperación institucional y el impacto de los resultados de gobierno, siendo una fórmula peligrosa para la consolidación de este partido como uno electoralmente dominante.
 
Para el PRI, gobernar más de cuarenta municipios, no obstante ser su cifra histórica más baja, debe ser una razón de peso para enfocarse en la generación de buenos gobiernos, con resultados institucionales positivos y márgenes pertinentes de utilidad social.
 
La alta competitividad de nuestro sistema político, en donde se presentan al menos, elección tras elección desde 1995, cuarenta cambios de partido en gobiernos municipales, hace pensar que las preferencias electorales de los jaliscienses dependen en buena medida de la evaluación positiva de la gestión gubernamental.
 
Ambos partidos tienen la responsabilidad, por conveniencia e interés propio, de dar seguimiento al desempeño de los gobiernos de su partido, por una parte, en la lógica de cuidar el cumplimiento de objetivos, promesas de campaña, planes formales, presupuestos, etcétera, que le permitan estar en condiciones de apelar de nueva cuenta, en la próxima elección, a la confianza de los electores para mantenerlos en el cargo; por la otra, en tanto organización social, deben ser contrapesos efectivos a la actuación de autoridades políticas ineficientes e ineficaces, aún si éstas son integrantes de su propio partido.
 
Prácticas parlamentarias
 
Un indicador institucional en el nivel congresional del desempeño de los partidos, es el grado de contribución a la coordinación política en la construcción y puesta en marcha de decisiones colectivas.
 
Aunque es pronto para obtener conclusiones, es posible ofrecer algunos primeros comentarios, dado que la negociación para la distribución de comisiones en la LVIII Legislatura ha generado el primer desencuentro.
 
Una posición estratégica inicial más favorable a la construcción de acuerdos con el PAN del PRD, PANAL y pvem en comparación del PRI, así como el bajo grado de cohesión al interior de la fracción de éste, arrojó un resultado institucional favorable para su presencia en presidencias de comisiones.
 
No obstante este resultado institucional favorable para el PRD, cuando el PRI decidió oponerse por vías no institucionales, se activó nuevamente la cooperación estratégica que en la última década ha caracterizado a estos dos partidos en Jalisco, por lo que el propio PRD que había aprobado en primera instancia la distribución de comisiones del Congreso, respaldó la inconformidad y solicitó echar abajo el acuerdo del que fue partícipe y beneficiario.
 
Bajo esta lógica de coaliciones congresionales, es previsible un grado elevado de complejidad para la construcción de acuerdos y la toma de decisiones que incluyan a más fracciones en el Congreso.
 
Y aunque este escenario no es nuevo, dado que se ha experimentado localmente en dos legislaturas anteriores (como resultado de las elecciones intermedias de 1997 y de 2003), es posible que las decisiones políticas sigan siendo tomadas por mayoría simple de la fracción del PAN, o en el mejor de los casos, con el apoyo de las fracciones de PANAL, pvem e incluso del PT.
 
La posición del PAN, es complicada dado el reto que significará asumir y ejercer con efectividad su posición de partido con mayoría congresional. Tendrá la doble tarea de buscar incluir en las decisiones al mayor número posible de actores para que sean estables y legítimas, y por otro, manejar con eficiencia el poder de negociación y la capacidad de chantaje del resto de partidos. 2
 
Institucionalización
 
El fortalecimiento de los partidos políticos debe pasar, necesariamente, por su consolidación institucional, esto es, por la solidificación y apego de sus prácticas cotidiana a sus reglas y estructuras internas formales, escritas. La presencia de prácticas internas discrecionales, que se alejan o se contraponen con las pautas de interacción formales, implica la posibilidad de que las respuestas y tratamientos que cada partido hace de situaciones similares sean diferentes, dependiendo de criterios informales establecidos por actores en turno.
 
El mayor reto en este sentido lo tiene el PRI, quien es heredero de una larga tradición de preeminencia de prácticas informales por sobre reglamentos y normas internos.
 
La construcción de un partido diferente, moderno, competitivo, pasa por el establecimiento de pautas formales, en donde sus integrantes sepan exactamente que respuestas y resultados institucionales esperar de la organización.
 
Por su parte, el PAN, con una estructura institucional interna diseñada para un momento histórico distinto, enfrenta un reto para afinar y optimizar su normatividad interna, bajo condiciones de una membresía mucho mayor (que en algunos casos ha significado la entrada de actores poco comprometidos con la vigencia de sus valores tradicionales y sus preceptos doctrinales), así como la inserción en la dinámica interna de disputas por el poder real (lo que aumenta el valor de los premios y las pérdidas en las apuestas de sus actores, tanto como la dificultad de cristalizar pautas de acción organizacional coordinada).
 
En el caso del PRD, PT, PVEM y PANAL, tienen la responsabilidad social, de hacer más transparentes y públicos sus procesos internos.
 
Aunque su tamaño y capacidad de influencia en los procesos políticos son menores, enfrentan la oportunidad de convertirse en auténticos instrumentos sociales con mayor arraigo y penetración social, o quedarse como organizaciones más cerradas, con grupos pequeños que ejercen un control efectivo sobre la organización, pero que les mantiene justamente como instrumentos políticos menos accesibles a los ciudadanos.
 
Dimensión organizacional
 
Estructura
Cobertura
 
La presencia de la estructura de los partidos políticos en el territorio del estado es inconsistente, con sólo el PAN y el PRI manteniendo estructuras permanentes (ya sean comités municipales, organizaciones externas vinculadas, coordinaciones, oficinas o simplemente grupos de miembros en activo).
 
Este hecho explica en parte que el crecimiento electoral del resto de los partidos tenga una dinámica de ascensos y descensos inestables, que depende más de la postulación de candidatos que de un trabajo permanente con los ciudadanos.
 
Socialización 
 
La presencia y perdurabilidad de los partidos puede analizarse desde la óptica del fin que persiguen. Para algunos, histórica y empíricamente, la política es la actividad humana que tiene que ver con la conquista, el ejercicio y la retención del poder.
 
Para otros, el poder es sólo una herramienta, no un fin. En esta óptica, la política sirve para alcanzar los grandes objetivos de una comunidad política, en donde cada individuo tiene espacio y derecho de participar de esos beneficios.
 
En jalisco, ambas visiones compiten entre sí, siendo observables en el desempeño cotidiano de actores y partidos, a través de discursos y acciones en donde la visión clientelar, se opone al entendimiento de los individuos como humanos libres y capaces de alcanzar sus propios objetivos y metas, a partir de un acceso real a oportunidades iguales para desarrollar todas sus capacidades y potencialidades.
 
Se observa también, en la oposición de propuestas de gobierno, presupuestos y políticas públicas que, en lugar de contribuir a igualar en la medida de lo posible, los puntos de partida de los individuos y crecer su nivel de calidad de vida, siguen pensando en como aprovechar la desigualdad y la pobreza para mantener espacios de poder y representación política.
 
No se trata de una disputa ideológica sobre como deben actuar los partidos y los gobiernos, tampoco se trata de un posicionamiento diferenciador entre buenos y malos.
 
Se trata de dos lógicas distintas de actuación política reales, que incluso pueden encontrarse en distintos actores de un mismo partido y que pueden ayudarnos a explicar las dinámicas de presencia, crecimiento y perdurabilidad de las organizaciones partidistas en nuestro estado.
 
Competitividad electoral 
 
La participación y competencia en la arena electoral es la característica central y distintiva de los partidos políticos, sin embargo, la reducción de su papel a esta función, implica necesariamente un déficit en la relevancia que los ciudadanos otorgan a estas organizaciones para cumplir sus objetivos y resolver sus necesidades, por lo que su apropiación en el largo plazo, se ve comprometida. 
 
En este ámbito, la profesionalización de la forma en que se compite y se hace campaña, es uno de los campos en que todos los partidos han mostrado los avances más significativos.
 
En particular, los principales partidos contendientes por la gubernatura en 2006, demostraron que la forma de hacer campañas electorales, ha evolucionado hacia verdaderas contiendas mediáticas, en donde la estrategia y la táctica, para ser efectivas, deben acompañarse obligadamente, por toda una construcción visual y mercadológica del mensaje político.
 
La efectiva competencia por el poder político, ha propiciado la profesionalización de especialistas electorales, en todos los partidos, que nos permite pensar que las contiendas por venir, serán verdaderas batallas estratégicas por la preferencia de los electores, cada vez más con mayor creatividad e imaginación en la comunicación política de los partidos y sus candidatos con los electores. 
 
Conclusiones 
 
Si bien el sistema de partidos en Jalisco presenta en términos generales, una dinámica orientada a la vigencia de la institucionalidad democrática, el compromiso que tiene cada uno de ellos, es diverso en términos de intensidad y consistencia.
 
Mientras que algunos partidos se han comprometido abiertamente a competir y participar de los procesos y pautas de interacción democrática, hay otros que lo hacen a partir de coyunturas específicas, resultados electorales o beneficios obtenidos de los procesos de negociación e intercambio.
 
Bajo esta lógica, la consolidación y la perdurabilidad de la democracia en Jalisco, es una cuestión no concluida, que si bien presenta avances significativos en el plano de las leyes, las reglas, las instituciones y organizaciones encargadas de garantizarla, es susceptible, sin duda, de mejoras, ajustes y rediseños que la hagan más eficiente en términos sociales.
 
Por otra parte, el ámbito en el que se presentan los mayores retos para todo el sistema político en su conjunto, pero particularmente para los partidos, es el de las prácticas cotidianas y las pautas de interacción efectivamente vigentes.
 
No obstante, la institucionalización al interior de las organizaciones partidistas es evidentemente mayor y más sólida en los últimos años, a partir de la presencia efectiva de la competencia política y la alternancia política en nuestro estado, es también verdad, que el grado de consolidación de los partidos como actores imprescindibles de los procesos políticos de nuestra comunidad es diverso, dependiendo de cada partido individualmente visto. 
 
La funcionalidad de nuestro sistema de partidos no es cuestionable. Tenemos organizaciones políticas que representan distintos proyectos y visiones de futuro, que se reconocen como propuestas alternativas y ofrecen opciones diferentes para que los ciudadanos apoyen electoralmente y las conviertan en gobierno.
 
La representación política y la toma de decisiones colectivas funcionan sin mayores contratiempos, por lo que la estabilidad y gobernabilidad política, no son signospreocupantes.
 
Sin embargo, para la consolidación, perdurabilidad y sustentabilidad democrática, el papel de los partidos políticos, debe repensarse y enriquecerse de preocupaciones como la efectiva representatividad de los individuos y las comunidades con sus necesidades, demandas y expectativas, o como los grados de utilidad social y de eficiencia institucional que estas organizaciones ofrecen y entregan a la comunidad política.
 
Si los partidos siguen siendo percibidos por los ciudadanos, solamente como organizaciones que diseñan programas de gobierno, postulan candidatos y compiten por el poder político, seguirán siendo instituciones lejanas, ajenas a su realidad y sus necesidades.
 
Si los partidos logran ser verdaderos espacios de reunión, comunicación, intercambio, interacción, y solución de necesidades, podrán reforzar su posición como las mejores instituciones intermedias jamás creadas para que los ciudadanos participen en los asuntos públicos de su comunidad, por el simple hecho de que le son útiles y funcionales, o dicho en mejores palabras, porque las sienten y las hacen suyas. 
 
 
Citas
  1. La definición de los partidos políticos varía entre distintos autores y diferentes períodos, sin embargo, una revisión exhaustiva de la literatura de partidos políticos y sistemas de partidos, que va desde Robert Michels, Maurice Duverger, Joseph La Palombara, Myron Weiner, hasta Giovanni Sartori, Dieter Nohlen y Angelo Panebianco, permite construir una definición como esta.
  2. Giovanni Sartori hace referencia a dos elementos fundamentales a considerar para que los partidos políticos sean actores relevantes del sistema: su capacidad de conformación de gobiernos (lo que en el caso de sistemas presidenciales puede traducirse como capacidad para tejer alianzas congresionales que se traduzcan en gobernabilidad) y su capacidad de chantaje o negociación política. Parties and Party Systems. A Framework for Analysis, Cambridge 1976.