La aritmética de la alternancia en el estado de Jalisco

Los números que explican cómo votan los jaliscienses

Por: Felipe Estévez Lugo
 
Introducción
 
El presente documento intenta describir las particularidades del proceso de alternancia en el estado de Jalisco, a partir de los resultados electorales en el período de 1995 a 2006 y, a la vez, establecer un marco cuantitativo que sirva de contexto a trabajos que, con un enfoque interdisciplinario, analicen los motivos que llevan a decidir a los jaliscienses a votar por uno u otro partido.
 
Cabe señalar, que si bien en los diversos procesos electorales que se han desarrollado en el estado han participado diferentes partidos, la descripción se circunscribe al voto a favor de los tres principales partidos políticos, esto es: el Partido Acción Nacional (PAN), el Partido Revolucionario Institucional (PRI), y el Partido de la Revolución Democrática (PRD).
 
El universo electoral
 
El universo electoral del estado de Jalisco, según cifras del Instituto Federal Electoral del mes de junio del presente año, ascendió a 4 millones 708 mil 658 ciudadanos, que representan un 6.6 por ciento del total nacional.
 
Con relación al año de 1995, en el que los ciudadanos con derecho a voto eran 2 millones 903 mil 944, el total estatal presenta un incremento de 62.15. La estructura de acuerdo al género de los ciudadanos está formada por un 52.1 por ciento, de mujeres y un 47.9 de hombres.
 
Los grupos de edad que predominan son los correspondientes a los jóvenes, así, el 56.9 por ciento de la población en condiciones de votar se ubica entre los 18 y 39 años, lo que representa un comportamiento similar al que se observa a nivel nacional.
 
En el año 2006 el universo ciudadano en Jalisco se distribuye entre los 20 distritos electorales del estado (ver cuadro 1), de la siguiente forma:
 
Diez de los veinte distritos integran el 53.9 por ciento de los ciudadanos que forman parte del listado nominal, y se observa que de estos diez, cuatro tienen cabecera en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), el 10 y el 6, con cabecera en el municipio de Zapopan, los que agrupan el mayor número de electores con el 5. 7 por ciento, cada uno de ellos, por su parte, los distritos 16 y 7 con cabecera en el municipio de Tlaquepaque se ubican en el tercer y décimo lugar en cuanto al número de votantes, contando con el 5.6 y el 5.0 por ciento del total de ciudadanos.
 
Complementan esta lista los distritos 18, 19, 17, 5, 3, y 15, cuyas cabeceras distritales se encuentran en los municipios de Autlán de Navarro, Zapotlán el Grande, Jocotepec, Puerto Vallarta y La Barca, enumerándose en cada uno, un número de electores que gira en torno al 5.1 por ciento del total estatal.
 
En los distritos mencionados resalta que, excepto en los distritos 15, 18 y 19, el resto de los que forman parte de este grupo presentan crecimiento en el número de ciudadanos que los integran entre 1995 y 2006, y resalta que los distritos 7, y 6, con cabecera en Tlaquepaque y Zapopan, son los que presentan el mayor incremento, pasando del 2.9, y el 3.8 al 5.0 y 5.7 por ciento del total estatal en el año 2006.
 
De los 10 distritos restantes, ocho tienen su cabecera en la ZMG, y corresponden respectivamente a la ciudad de Guadalajara el 8, 9, 11, 12, 13, y 14, en tanto que el 4 y el 20, pertenecen a Zapopan y Tonalá en este orden Respecto a este grupo, se observa que los distritos con cabecera en la ciudad de Guadalajara han disminuido su importancia relativa respecto al total estatal entre 1995 y 2006, en tanto que los dos restantes la han visto incrementada, presentándose el crecimiento más significativo en el distrito 20 con cabecera en Tonalá, no obstante, cada uno, por sí solo, no representa más del 4.9 por ciento del total.
 
 
 
Los dos distritos restantes, el 2 y el 1, con cabecera en Lagos de Moreno y Colotlán, presentan un comportamiento similar al descrito, es decir, el primero aumenta su importancia relativa, y el segundo la disminuye; sin embargo, cada uno por sí mismo representa no más del 5 por ciento del total del universo electoral de Jalisco.
 
La descripción efectuada da cuenta de que en los últimos doce años se ha dado un proceso de concentración del electorado en las zonas urbanas,y como de hipótesis se puede decir que ello es reflejo del crecimiento económico del estado de Jalisco, que se caracteriza por ser altamente concentrador y generar una dinámica poblacional de atracción hacia los principales polos de desarrollo, y en consecuencia explica la concentración del electorado.
 
La votación efectiva
 
Una primera aproximación al comportamiento electoral de los jaliscienses se obtiene a partir de la votación efectiva, la cual permite apreciar el nivel de participación y abstencionismo por parte de la ciudadanía en los procesos electorales.
 
En el estado de Jalisco, para el período 1995-2006 en relación a estos fenómenos (ver cuadro 2), en el ámbito distrital destaca que para el estado en su conjunto, la participación ciudadana manifestada a través del voto ha disminuido de manera importante, es decir, en el año de 1995 acudieron a las urnas más del 70 por ciento de los ciudadanos, en tanto que en el proceso electoral del presente año sólo asistió el 60.9, en otras palabras, el abstencionismo ha crecido al pasar en este período del 27.1 al 39.1 por ciento.
 
 
 
Este indicador global, evidencia el comportamiento a nivel distrital, observándose en el cuadro mencionado, que de los veinte distritos, solo ocho presentan un nivel de participación mayor a la media del estado, asimismo destaca que los ocho tienen su cabecera distrital en municipios que forman parte de la ZMG, y son por orden de importancia: el 10, con cabecera en Zapopan; y, con cabecera en Guadalajara los distritos; 12, 8, 13, 14, 11, y 9, finalmente en este grupo se encuentra el distrito 7 con cabecera en Tlaquepaque.
 
Un segundo grupo de distritos, está formado por aquellos cuyo nivel de participación es similar al estatal, y estos: son el 1, con cabecera en Colotlán; el 19, cuya cabecera se ubica en Zapotlán el Grande, y finalmente el 6 y el 4, ambos con cabecera en Zapopan.
 
Los distritos restantes, por su parte, presentan un nivel de participación menor al del estado para el año de 2006, siendo en orden de importancia: el 3, 16, 20, 17, 15, 2, 18, y 5, a los cuales corresponden, las cabeceras de los municipios siguientes: Tepatitlán, Tlaquepaque, Tonalá, Jocotepec, La Barca, Lagos de Moreno, Autlán de Navarro, y Puerto Vallarta, respectivamente. Un rasgo que distingue a estos distritos es que son rurales o que si bien cuentan con zonas urbanas, aún existe en ellos importantes núcleos de población rural.
 
De manera general se puede decir, que si bien es cierto que el nivel de participación en todos los distritos rebasa el 50 por ciento, esta no alcanza los niveles observados en los procesos de 1995 y 1997, no obstante, con relación a los procesos de 2000 y 2003, se observa un incremento en los ciudadanos que asistieron a votar, en otras palabras, en el proceso de este año se observa una disminución del abstencionismo respecto a estos procesos.
 
No obstante, destaca que existe un mayor nivel de participación o menor nivel de abstencionismo ciudadano en los núcleos de población urbana, respecto de aquéllos en los que predomina o tienen importante presencia la población rural.
 
Las simpatías partidistas
 
La simpatía o filiación hacia un partido político se concreta el día de los comicios a través del voto; mediante este acto, los ciudadanos a la vez que eligen a sus representantes y gobernantes, reafirman la aceptación y el rechazo, sus filias y sus fobias, hacia los partidos y sus candidatos.
 
Para éstos partidos políticos y sus candidatos, el hecho se traduce en que asumen la responsabilidad de encabezar y coordinar los esfuerzos de la sociedad vía las diferentes instancias de la administración pública, cuando han sido elegidos para ocupar puestos correspondientes al poder Ejecutivo, así como ser los portavoces de los intereses y las inquietudes de la ciudadanía, en el caso de que hayan sido elegidos para ocupar escaños en el Poder Legislativo.
 
Así la sociedad define o redefine en cada proceso electoral, el rumbo por donde desea transitar, otorgando o retirando a los partidos políticos su representación, y dando lugar a la alternancia.
 
En el estado de Jalisco, el fenómeno de la alternancia se ha manifestado en los procesos electorales llevados a cabo en el período de 1995 a 2006.
 
Como resultado de las elecciones de 1995, el Ejecutivo estatal que hasta ese momento había estado a cargo de un miembro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), por primera ocasión quedó en manos de un miembro del Acción Nacional (PAN), y fue refrendada la gubernatura en las elecciones de 2000, y en las de julio del presente año.
 
Por su parte, en el Congreso del Estado, la alternancia se hace evidente en la composición partidista de sus miembros elegidos bajo el principio de mayoría relativa, esto es: en 1995, 17 diputados pertenecen al PAN, y 3 al PRI; para 1997, participan 9 miembros del PAN, y 11 del PRI, cambiando de nuevo la composición en el año 2000, al tener presencia 14 integrantes del PAN, y 6 del PRI, modificándose nuevamente la estructura del Congreso en el año 2003, al contar con 6 representantes panistas y 14 priístas; la próxima legislatura estatal, resultado de los comicios de este año, contará con 19 legisladores de mayoría relativa del PAN y 1 del PRI. 
 
Finalmente para el próximo trienio los 125 cabildos del estado serán encabezados por 63 ciudadanos pertenecientes al PAN, 46 al PRI, 10 a la coalición PRD-PT, y 5 al PVEM, y destaca un empate entre el PAN y el PRI en el municipio de Tuxcueca.
 
Asimismo, como resultado de los comicios del presente año, sobreasle el hecho de que, por primera ocasión, el PAN es el partido que asume la mayoría de las alcaldías de Jalisco y retoma la mayoría en el Congreso.
 
Lo anterior hace ver que la alternancia es una realidad en el estado, y se ratifica al observar que en los 125 municipios que lo conforman, solo en 10 de ellos, para el período en consideración, se ha mantenido un mismo partido al frente del Cabildo.
 
La fuerza partidista
 
La alternancia es asimismo reflejo del proceso de consolidación partidista entre la población, como se muestra en el cuadro 3. Este cuadro refleja el porcentaje promedio entre 1995-2006, de la votación obtenida por partido en cada distrito local electoral. 
 
En el cuadro señalado, se observa que el PAN se ha afianzado en el transcurso del período de referencia, en el estado en su conjunto y en el ámbito distrital, lo cual da lugar a que en el presente sea la primera fuerza electoral, seguida del PRI, mientras que el PRD ocupa la tercera posición, con porcentajes promedio de 45.5, 38.2, y 8.7, por ciento, respectivamente.
 
A nivel de los distritos, destaca que la fuerza del PAN descansa principalmente en los que tienen un carácter urbano. En orden descendente, excepto por el caso del distrito 3, con cabecera en Tepatitlán, 10 distritos con cabecera en municipios de la ZMG, son en los que el PAN cuenta con una fuerza promedio mayor a su fuerza estatal y prevalece respecto a los demás partidos, en ese orden, en los 10 distritos restantes, salvo el caso de los distritos con cabecera en Zapopan, y el 7, con cabecera en Tlaquepaque, en los que tiene una menor fuerza.
 
 
 
 
Con relación al PRI, se observa un comportamiento opuesto al del PAN, es decir, los distritos rurales son en los que presenta una mayor fuerza partidista. En orden descendente, sobresale el distrito 1, con cabecera en Colotlán, como el distrito en el cual el PRI presenta mayor fuerza; y para el PAN significa su menor fortaleza.
 
Los nueve distritos restantes en los cuales el PRI tiene una fuerza promedio mayor respecto a su fuerza estatal (38.2 por ciento), destaca que 5 son rurales y 4 tienen su cabecera en la ZMG, siendo estos el 4 y 6, de Zapopan, y el 11 y 9, de Guadalajara.
 
En estos el PAN por su parte, tiene una fuerza promedio similar a la que tiene a en todo el estado. Los distritos en los cuales el PRI presenta una fuerza promedio menor a su fortaleza estatal son, salvo el 3 y el 2, distritos con cabecera en la ZMG.
 
La fuerza electoral del PRD presenta un comportamiento similar al del PRI, es decir, una fuerza de partido mayor a su media estatal, en los distritos rurales, descendiendo conforme los distritos adquieren un carácter urbano.
 
Lo anterior permite inferir que las simpatías partidistas no necesariamente se traducen en fuerza partidista de una manera permanente, es decir, si bien es cierto que de manera global se observa para el período en consideración que el PAN ha consolidado su simpatías en las zonas urbanas, con relación a las rurales, en tanto que el PRI y el PRD, presentan un comportamiento opuesto, el predominio de los partidos, ni es absoluto, ni es para siempre.
 
El voto diferenciado
 
El llamado voto diferenciado, o voto cruzado, refleja la decisión del ciudadano de emitir su sufragio por diferentes partidos o candidatos en una misma elección, lo que explica el porqué, en un mismo distrito o municipio, resulten ganadores diferentes partidos o candidatos en un proceso. Desde este punto de vista el voto diferenciado es parte de la alternancia (ver cuadro 4).
 
Con relación al estado en su conjunto en términos distritales, el partido con un mayor voto diferenciado promedio es el PRI, con un 4.6 por ciento, seguido del PRD y el PAN, con 1.6, y 0.6 por ciento, respectivamente.
 
Respecto al PAN, se observa que en orden descendente los distritos con cabecera en el ámbito rural tiene un alto voto diferenciado, y destaca que los 10 primeros lugares en ese orden tienen ese perfil, salvo el distrito 10 de Zapopan y el 7 de Tlaquepaque. Por su parte los distritos en los cuales la población muestra una mayor estabilidad con relación al PAN, es decir, un menor porcentaje de voto diferenciado, son urbanos. Esta característica predomina en todos los distritos con cabecera en la ZMG.
 
 
 
 
El PRI, por su parte, presenta los más altos niveles de voto cruzado en los distritos urbanos. Así, en orden descendente, todos los distritos con cabecera en la ZMG presentan un alto porcentaje de ciudadanos que, de ejercer ese derecho si bien votan por el PRI, en el momento, dividen su voto.
 
Esto es, el voto ha favor del PRI, en las zonas urbanas muestra un alto nivel de volatilidad. A su vez, conforme los distritos adquieren un perfil rural, se observa que el porcentaje de ciudadanos simpatizantes del PRI cuyo voto se divide, disminuye, en otras palabras, el voto a su favor se estabiliza.
 
en lo general, el comportamiento de los ciudadanos que votan a favor del PRD, y que en el momento de hacerlo lo hacen diferenciadamente, presenta un proceder caracterizado por un mayor nivel de volatilidad en los distritos urbanos que en los rurales. Dicho de otro modo, es similar al del PRI; no obstante, en la medida que es menor en términos porcentuales al del PRI, es posible decir que es más estable.
 
Consideración final
 
La alternancia electoral es parte y resultado del proceso de transición democrática. Estado de Jalisco, se caracteriza por el crecimiento en la competitividad de los partidos que participan en los procesos electorales, como reflejo del fortalecimiento de simpatías partidistas, las cuales no son absolutas ni para siempre, es decir, si bien se presentan diferencias en el comportamiento electoral entre la población urbana y rural, estas no son homogéneas, puesto que dentro de los distritos y municipios que los integran persisten diferencias que hacen ver la necesidad de profundizar en su análisis; en otras palabras, es necesario ir más allá de la descripción cuantitativa del proceso.

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