El sistema dentro y fuera de Venezuela: la música al rescate de la sociedad

Más de 75 por ciento de los estudiantes de medicina en ese país participaron en las orquestas infantiles de El Sistema

Por: Charles Nath

Para quienes trabajamos en la docencia en instituciones públicas o tocamos en orquestas sinfónicas que dependen económicamente del gobierno federal, estatal o municipal, la influencia de la política sobre la música es muy obvia.

Todos sabemos que algunos políticos sólo utilizan sus posiciones de poder para avanzar en sus intereses personales. Sin embargo, para los propósitos de este ensayo vamos a considerar a los políticos que realmente son servidores públicos y hacen su mejor esfuerzo para avanzar en los intereses del pueblo (por fortuna hay muchos políticos de este tipo).

Una gran parte de la política de servicio público tiene que ver con decisiones económicas: ¿cómo se van a repartir fondos limitados para conseguir el máximo beneficio a la sociedad?

En concreto: ¿por qué se debe dedicar recursos a orquestas infantiles y juveniles cuando hay tantas otras necesidades urgentes en la sociedad? El tema de este ensayo parte de la convicción de que las mejores inversiones son las que continúan produciendo beneficios a largo plazo, y la mejor manera de lograr esto es invertir en los seres humanos que viven en el país.

Empezaré con una consideración sobre el internacionalmente reconocido proyecto educativo y social, conocido en Venezuela como El Sistema.

Pero antes de entrar en materia, ofrezco un ejemplo de su éxito social: más de 75 por ciento de los estudiantes de medicina en ese país participaron en las orquestas infantiles de El Sistema. Todavía no existe ningún libro sobre la historia de tal Sistema, por lo que he tenido que buscar información directamente con algunos de los maestros que siguen las ideas de El Sistema en sus trabajos de enseñanza en orquestas infantiles en México y en Estados Unidos.

También he obtenido información de artículos en internet y de dos internacionalmente aclamados videos documentales: El Sistema y Tocar y Luchar. Voy a citar a las personas que aparecen en estos documentales porque los considero tan válidas como los documentos escritos. El escuchar lo que dicen es como si estuviera entrevistándolos yo mismo.

El Sistema fue fundado en 1975  por el doctor José Antonio Abreu, en un barrio marginado en Caracas. Abreu observó que por la prevalencia de pandillas y violencia en éste y en muchos otros barrios en ciudades de Venezuela, varios niños estaban entrando en el mundo de la delincuencia.

Aparte de la tragedia personal que sufrían los niños, esto representaba un gran desperdicio de energía humana. En lugar de convertirse en miembros productivos de la sociedad, los niños se unían a la gran plaga de delincuencia que azotaba y sigue azotando Venezuela.

Abreu había estudiado música de joven pero era economista y político de profesión, y quizás por esto el enfoque de El Sistema ha sido principalmente social, aunque los resultados musicales son asombrosos. El camino no era fácil, y la fuerza de la visión y la perseverancia de Abreu ha sido fundamental en el éxito del programa.

Cuando él anunció la formación de una orquesta infantil, primero llegaron solamente once niños, y pensó que quizás el proyecto iba a morir antes de que empezara. Pero inició un arduo entrenamiento de maestros; poco a poco más niños llegaban, y ahora cada año unos 350 mil niños participan en orquestas, bandas y coros en más de 200 centros culturales (llamados “núcleos”) en todos los rincones de Venezuela, un país de sólo 30 millones de personas.

Más de un millón de personas han pasado por El Sistema, principalmente en barrios de pobreza extrema. Ya mencioné 75 por ciento de estudiantes de medicina que pasaron por las orquestas infantiles, y seguramente hay muchos más en otras profesiones importantes.

Hay tres niveles de orquestas en Venezuela: las infantiles, las juveniles (más avanzadas, desde luego) y la internacionalmente famosa Orquesta Simón Bolívar, que ha grabado varios discos para la prestigiada disquera Deutsche Grammophon bajo la batuta del joven (de treinta años de edad) Gustavo Dudamel, producto de El Sistema y actualmente director titular de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles.

Muchos músicos de primer nivel mundial han ido a Venezuela y se han quedado asombrados por lo que encuentran ahí, incluyendo los grandes directores Claudio Abbado, Guiseppe Sinopoli, Eduardo Mata y Simon Rattle (director titular de la Filarmónica de Berlín), así como el cantante Plácido Domingo.

Dice Simon Rattle: “yo diría, en mi experiencia, que hoy en día no hay ningún trabajo que se esté haciendo en la música como lo que se está haciendo en Venezuela. Sobre todo, vi en los rostros de todos los jóvenes en la orquesta lo que siempre he creído que es la música: pura alegría. Comunicación y alegría.”

Claudio Abbado declara: “Casi nadie sabe qué cosa está sucediendo en Venezuela, y para mí es el mejor ejemplo a seguir por todos los países. Encuentro que desde el punto de vista musical, humanitario, social, cultural y político, esto es excepcional.”

Consideremos por el momento el aspecto social que menciona Abbado. Como estableció el doctor Abreu desde el inicio, la misión de El Sistema es “la participación, integración, prevención, educación y salvación de los jóvenes”.

En los barrios marginados en los que El Sistema es más activo, no es una exageración hablar de “salvación” de los jóvenes, específicamente del mundo de drogadicción y violencia que experimentan los miembros de las pandillas. En Venezuela los niños ven la orquesta como un refugio y como una esperanza para una vida mejor, si trabajan duro.

No solo hablan de deseos de ser músicos (que bien, ya que no hay tanto trabajo para músicos), sino hablan más de sus sueños de ser científicos, doctores, ingenieros, etcétera. Rechazan fuertemente la delincuencia que los rodea y algunos han salido de pandillas y han dejado las drogas.

Sé de un caso en el primer "núcleo" establecido en Guadalajara, en la colonia Lomas del Paraíso, en 2008. En este caso, un joven de 15 años ya era drogadicto, pero al entrar en la orquesta dejó las drogas. Hay que multiplicar esto por miles y se podrá tener un idea del enorme impacto que semejante proyecto habrá tenido en la sociedad.

Parte del éxito social de El Sistema en Venezuela se debe a su metodología única y distinta de otras. Inicia con niños de dos o tres años de edad, enseñando los fundamentos de la música –canto y ritmo–, todos participando juntos en grupo. Luego, tocan instrumentos fáciles como la flauta dulce y divertidos instrumentos de percusión.

Cuando son un poco más grandes, los niños participan en las “Orquestas de Papel”: durante algunos meses están sentados en la orquesta, en los lugares que corresponden a su instrumento escogido, pero los “instrumentos” son de papel bond, o de papel maché. Cantan los nombres de las notas y palmean los ritmos, todo como un juego, pero concertados.

Luego se les dan instrumentos reales. La importancia de esto es fundamental: antes de desarrollar su destreza en su instrumento, el niño ya se siente como integrante de un grupo, recibiendo los beneficios emocionales de la “participación e integración” en la misión articulada por Abreu.

Esto es extremadamente diferente a la manera tradicional de enseñar música. Normalmente, como en mi caso, uno empieza con clases particulares, aislado de otros niños.

Luego vienen los “recitales” que se ofrecen a los padres: los niños toman su turno en el escenario y tocan su clarinete, flauta o piano, como sea; antes de tocar se ponen muy nerviosos y la experiencia que resulta es muy desagradable.

En este caso el énfasis está en la actuación individual, y se presta a comparaciones: ¿quién es el mejor?, ¿quién es el peor? En contraste, en Venezuela (y en Lomas del Paraíso, por ejemplo) el énfasis está en ser parte del grupo, parte del organismo especial que es una orquesta. Escuchemos lo que dice Abreu de este grupo único:

¿Qué es una orquesta? Una orquesta es una comunidad que tiene una característica esencial y exclusiva; sólo ella tiene esta característica de que se constituye con el objetivo esencial de concertarse entre sí.

Por tanto, el que hace práctica orquestal empieza a vivir la práctica de la concertación. Y ¿qué significa en otras palabras la práctica de la concertación? La práctica del equipo.

La práctica del grupo que se reconoce como interdependiente, donde cada uno se responsabiliza por los demás y los demás se responsabilizan por uno. Concertarse para generar la belleza.

Repito: “responsabilizarse por los demás”. Creo que se puede decir que el que reconoce su responsabilidad dentro de un grupo tendería a reconocer su responsabilidad e importancia dentro del gran grupo que es la sociedad en general, y en consecuencia sería un ciudadano más valioso y productivo. Quiero contar una historia que ilustra este concepto de la responsabilidad por los demás.

En junio de 2011 la orquesta del núcleo lomas del paraíso (Guadalajara, México) viajó para presentar dos conciertos en Sonoma, California. Fueron hospedados en el hotel Sheraton y todos los niños estuvieron muy emocionados por estar fuera del país por primera vez y hospedarse en un hotel de lujo.

Niños son niños, y era difícil para los maestros del núcleo monitorear el comportamiento de todos (unos ochenta). La noche antes del primer concierto cuatro de ellos se comportaron de una manera que reflejaba mal a la orquesta. Su castigo fue que no iban a poder tocar en el concierto el día siguiente.

Dándose cuenta de que este castigo sería un tanto trágico (cuando sus papás les preguntaran cómo había sido el concierto los niños tendrían que decir que no habían participado por haberse comportado mal), los maestros hicieron algo para que se reintegraran al grupo.

En la comida, unas horas antes del concierto, dijeron que los cuatro niños que no iban a tocar en el concierto pasaran al frente de la orquesta. Explicaron las ofensas de los cuatro y preguntaron a los demás si aceptaban que ellos participaran en el concierto. Todos votaron que sí.

Luego, los cuatro –uno por uno– tuvieron que pedir perdón a la orquesta. Entre lágrimas, lo hicieron. Pronto, todos –niños y maestros–, estaban llorando. Luego, con todo el grupo completo y unificado por haber llorado juntos, tocaron espectacularmente bien. Esto me recuerda las palabras de uno de los maestros de El Sistema: “En Venezuela todos nos reímos juntos y todos lloramos juntos”.

No es sólo la responsabilidad de uno por el grupo y su aceptación colectiva lo que hace la magia de El Sistema, sino el poder de la música misma. El beneficio de la actividad musical en el cerebro ha sido extensamente documentado, y la experiencia de sentir su belleza transforma a los individuos.

Como ya hemos mencionado, Abreu es economista, y es muy hábil en el campo de la política (El Sistema ha florecido durante las administraciones de diez diferentes presidentes en Venezuela), pero son sus ideas soñadoras, poéticas y visionarias, las que han impulsado a sus maestros y alumnos a buscar la excelencia y la belleza.

Dice él: “el hecho de que la música expresa lo invisible, lo inefable, la hace particularmente fecunda en creatividad –su misterio, la posibilidad de expresar lo que solamente ella puede expresar. Además, la música quizás penetra en el ser humano más profundamente que cualquier otra forma de arte”.

Podemos apreciar el resultado de esta experiencia de la belleza en las palabras de Kenneth (once años de edad), en Caracas: “me imagino que Dios debe ser como la música, porque algo tan hermoso sólo puede ser obra de Dios”.

Ideas y emociones tienen un poder en el individuo y alguien que piensa y siente como Kenneth va a vivir de una manera mucho más positiva y productiva que alguien que se hunde en la desesperación de sus circunstancias. Escuchemos las palabras de Mark Churchill, decano del Conservatorio de Nueva Inglaterra en Boston y gran admirador de El Sistema:

Pensamos que los programas sociales dan comida, alojamiento y atención médica a quien no lo tiene, y esto es muy importante. Pero al alimentar el alma de la gente, ellos encontrarán la manera de alimentarse, de albergarse a sí mismos, de encontrar las necesidades básicas del hombre, creciendo a la vez como hombres de valía y empeño. Cuando formas la vida interior de una persona, como ocurre aquí con la música, las posibilidades de esas vidas para mejorar y contribuir a la sociedad, se engrandecen de manera infinita.

Durante la época reciente muchas personas en el mundo se han dado cuenta de la maravilla que está sucediendo en Venezuela, en gran parte por las extensas giras internacionales de la Orquesta Simón Bolívar –que se ha convertido en un “símbolo patrio”, según Gustavo Dudamel.

Una vez que se empezaba a correr la voz sobre este fenómeno, gente como los grandes artistas antes mencionados fueron a Venezuela para ver con sus propios ojos y escuchar con sus propios oídos.

Luego, obviamente querían llevar las prácticas de El Sistema a sus propios países. Por ejemplo, en 2007 el compositor John Williams estuvo en Venezuela y dijo: “esto es algo único que todo el mundo tiene que conocer, y que se necesita urgentemente en los Estados Unidos”.

Hoy en día El Sistema está presente, de una forma u otra, en muchos países, desde Japón hasta Escocia. En Estados Unidos hay 30 núcleos y en México 12, financiados por Fomento Musical de CONACULTA, que planea abrir muchos más. La visión de Abreu se ha convertido en un movimiento internacional, y dentro de pocos años podrá haber millones de niños en el mundo que se beneficien por ello.

No sólo los niños se benefician, sino también sus familias. Padres de niños en Lomas del Paraíso reportan que sus hijos son más responsables en la casa y sacan mejores calificaciones en la escuela.

También, los padres se sienten orgullosos al ver y escuchar a sus hijos en los conciertos, y trabajan para apoyar el núcleo, con quermeses y otras actividades que ayudan a fortalecer el sentido de comunidad.

La participación de los padres es esencial para el éxito de El Sistema. En Caracas, por ejemplo, es necesario que acompañen a sus hijos a los núcleos para protegerlos de la violencia en las calles. También en los documentales mencionados se ve que toda la comunidad, familiares y vecinos, asisten con alegría a los conciertos.

En Lomas del Paraíso, en preparación para el viaje a Sonoma, los padres tuvieron que trabajar mucho para conseguir los pasaportes y visas para sus hijos. También han llevado a sus hijos a conciertos de la Filarmónica de Jalisco, una experiencia inspiradora, en parte porque muchos de los niños ni habían salido de su barrio y no habían conocido el Teatro Degollado.

En Los Ángeles, Ken Fisher, maestro de alientos, reporta que los padres también llevan a sus hijos al núcleo a causa del peligro en las calles. Fisher opina que sus alumnos son niños buenos y motivados que no entrarían en las pandillas aunque no participaran en la orquesta, pero ningún niño falta a las clases. Nunca. Y viven rodeados por las pandillas.

Todos los niños saben exactamente cuales pandillas reinan en cuales calles de su barrio. Fisher es muy valorado por los padres también. Algunos son indocumentados, y como él vivió muchos años en México y habla perfectamente el español, confían en él y le piden consejos con frecuencia.

Quiero hablar u poco más del éxito del núcleo Lomas del Paraíso. En 2010 Ken Fisher vio un video de un concierto de los niños de Lomas y declaró que tocan mejor que su orquesta, a pesar de que la suya goza de mucho apoyo de la Filarmónica de Los Ángeles. En esas fechas Lomas sólo llevaba menos de dos años de existencia.

Actualmente la orquesta ha recibido el reconocimiento de algunas autoridades mexicanas: en los conciertos en Sonoma asistieron Alejandro Cravioto, secretario de Cultura de Jalisco, el senador Alberto Cárdenas, y la diputada estatal Joanna Novoa. Opinaron que los niños de la orquesta son “buenos embajadores de México”.

Cabe mencionar que los organizadores de los conciertos en Sonoma dijeron que ya están planeando recibir a la orquesta de Lomas del Paraíso durante 2012.

Creo que la conclusicón es obvia: la aplicación de El Sistema en orquestas infantiles tiene muchos beneficios individuales y sociales y es una buena inversión para futuro. Puede transformar la vida del niño, de su familia, de su comunidad, y posiblemente su país.  

Ofrezco un dato que puede ser relevante: en estudios hechos en todos los países, sobre la relativa felicidad de sus poblaciones, Venezuela siempre ocupa una posición alta a pesar de sus severos problemas sociales. En un estudio de NationWatch.com, Venezuela estuvo en primer lugar en el porcentaje de personas calificadas como“muy felices”.

La revista estadounidense Forbes, famosa porsus calificaciones a las empresas y personas más ricas del mundo, también ha hecho estudios de felicidad nacional: entre 155 países, Venezuela quedó en el lugar 21 en el índice de felicidad. Desconozco la metodología empleada para llegar a estas calificaciones, y los resultados pueden ser debatibles, pero de cualquier modo son sorprendentes, particularmente tomando en cuenta la pobreza del país.

También, aparte del efecto que la música clásica ha tenido entre la población, los venezolanos son gente que canta y baila mucho con la música popular. Sería muy interesante una investigación detallada y rigurosa sobre el efecto que El Sistema ha tenido en el nivel de felicidad de las personas que han participado en él. Sospecho que sería estadísticamente significante.

Sea como sea, las autoridades de más alto nivel en Venezuela, incluyendo a Hugo Chávez, han reconocido el gran beneficio de El Sistema en su sociedad, y siguen apoyándolo cada vez más, con la meta de que algún día tendrán una orquesta o banda en cada pueblo del país. Espero que cada gobierno, particularmente el de México, siga este ejemplo.


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