Desigualdad de género en la política: los marcos interpretativos del sistema de cuotas de género en México

¿Qué valores e ideas subyacen en la política de cuotas de género?, ¿de qué forma se interpreta el problema de la “desigualdad de género en la política”?, Isabel Oriol responde a estas preguntas a través del análisis de los “marcos interpretativos” ...

Por: Isabel Oriol Llonin

Hablar de desigualdad de género en la política constantemente se asocia con la representación política de las mujeres. Cuando el problema es visto desde el enfoque de la representación, hay un gran debate entre las feministas al respecto: la representación cuantitativa y cualitativa. La representación cuantitativa o descriptiva hace referencia al número de mujeres que se encuentran en los cargos públicos, partidos y posiciones de liderazgo en instituciones políticas. En cambio, la representación cualitativa o sustantiva se refiere a si las mujeres, sus problemas, necesidades e intereses están siendo representados en las instituciones públicas. Este último tipo de representación ha sido tema de debate, debido a que no todas las mujeres son iguales, por lo tanto, no tienen los mismos problemas, necesidades e intereses y su representación como grupo resulta compleja, ya que no se trata un grupo homogéneo.

En México, el problema de la desigualdad de género en la política ha sido visto igualmente desde el enfoque de la baja representación de las mujeres en el espacio público, esto es evidente ya que para “solucionar” dicha desigualdad se han venido adoptando las llamadas cuotas de género. Sin embargo, parece necesario detenernos a reflexionar ¿cómo se ha interpretado el problema de la desigualdad de género que subyace a la implementación de cuotas para incentivar la participación política de las mujeres en el país? 

El sistema de cuotas se entiende como una política de género que parte del reconocimiento de que un problema social deviene en un problema de índole pública. Al reconocerlo como tal, se emiten invariablemente, valores, ideas y creencias sobre el problema, e implícita o explícitamente, una solución. En la formulación de políticas públicas las ideas, valores y creencias se articulan y organizan, construyendo marcos interpretativos, en los que subyacen ideas y estructuras dominantes en relación al problema y a los diversos conceptos de género, las mujeres y los hombres.

Al analizar el sistema de cuotas de género, como una política pública, se revela una de las formas en que el problema de la desigualdad de género es enmarcado en la política dado que se presenta como una “solución” a dicho problema. Por lo tanto, en la implementación de un sistema de cuotas de género denota la existencia de marcos interpretativos utilizados a través de los que se construye el problema. Dichos marcos contienen ideas y discursos subyacentes sobre las mujeres y los hombres, y el género.

 

EL ANÁLISIS DE LOS MARCOS INTERPRETATIVOS

 

El método de los marcos interpretativos desarrollado por Emanuela Lombardo y María Bustelo (2003), se entiende de la siguiente manera: “un principio de organización que transforma la información fragmentaria o casual en un problema político estructurado y significativo, en el que se incluye, implícita o explícitamente, una solución” (Lombardo y Bustelo, 2003: 17). Así, Lombardo y Bustelo hacen énfasis en cómo los marcos interpretativos se construyen “para dar sentido a diferentes situaciones y acontecimientos, atribuir culpas o causalidad, y sugerir líneas de actuación” (Op. Cit.).

Cuando se construye un problema público existen diferentes interpretaciones posibles. En lo que se refiere a la desigualdad de género en la política, el problema se podría ver como una situación donde las mujeres no se esfuerzan lo suficiente para entrar en el ámbito político o como una situación donde las esferas de poder masculinas impiden la entrada de mujeres a este ámbito. En estas dos interpretaciones se podrían observar diversas atribuciones respecto a quién causa el problema, quién puede ofrecer una solución, cuáles son los cursos de acción que se pueden tomar, entre otros.

Así, al emplear la herramienta del análisis de marcos, se busca revelar aquellos “prejuicios conceptuales” que moldean los discursos políticos y las distintas interpretaciones que puede haber en relación a un problema público, y su solución; incluso aquellos prejuicios de género que subyacen al diseño de una política pública de igualdad entre hombres y mujeres para participar en la política.

Al analizar los marcos interpretativos que han sido puestos en marcha en la implementación de cuotas de género en México, por algunas instituciones públicas, tomamos siete documentos oficiales. Se consideraron reformas al entonces Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE), sentencias de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) y una reforma constitucional al artículo 41 en la última reforma político electoral de 2014. El ámbito temporal que se consideró en la selección de estos documentos fue desde 1996 (con la primera reforma al COFIPE en materia de cuotas de género) hasta 2014 con el establecimiento de la paridad a nivel constitucional.

Para el análisis se utilizó una guía de preguntas elaborada por María Bustelo y Emanuela Lombardo, quienes las implementaron para sistematizar y analizar documentos sobre políticas de género en España y la Unión Europea. El enfoque de dichas preguntas enfatizan las voces presentes en los textos, la forma de ver el problema, las soluciones ofrecidas, los roles que tiene cada actor en el problema y solución, y las normas o valores que se refuerzan en el discurso político.

DE LAS CUOTAS DE GÉNERO A LA PARIDAD EN MÉXICO

El sistema de cuotas de género en México ha sido una de las políticas públicas más visibles y debatidas que buscan promover la igualdad de género. En 1996, con la agenda internacional poniendo el foco de atención en la participación de las mujeres en la política, se reformó el Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE) para establecer una cuota legislativa de género. Dicha reforma estableció que “los partidos políticos nacionales considerarán en sus estatutos que las candidaturas a diputados y senadores no excedan 70 por ciento para un mismo género. Asimismo promoverán la mayor participación política de las mujeres,” en adición a la fracción XXII, transitoria del artículo 5.

En 2002 se vuelve a reformar el COFIPE ahora para implementar medidas afirmativas más específicas. Si bien la fórmula de “no más de 70 por ciento de un mismo género” se mantiene igual al establecer que las cuotas se aplicarán dentro de las elecciones de cargo popular en el Congreso de la Unión, tanto para mayoría relativa, como para representación proporcional, también se establece que las listas de representación proporcional, se integren por segmentos de tres candidaturas, y en cada uno de los tres primeros segmentos de cada lista habrá una candidatura de género distinto.

Para 2007 se aprobó que no podría haber más de 60 por ciento de un mismo género dentro de los puestos de elección a un cargo popular para diputados y senadores; y las listas plurinominales ahora deberían incluir a dos mujeres en cada segmento de cinco candidaturas. Sin embargo, se mantuvo la posibilidad de excepción quedando libres de la cuota de género “las candidaturas de mayoría relativa que sean resultado de un proceso de elección democrático, conforme a los estatutos de cada partido” (artículo 219, COFIPE, 2008).

En 2011 el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) emitió la sentencia SUP-JDC12624-2011 como resultado de un juicio para la protección de los derechos de ciudadanos. El reclamo de la violación a derechos políticos surge a partir de que se reconoce que en varias elecciones se han presentado estrategias para violar las cuotas de género, como el conocido caso de las llamadas “Juanitas”.[1] La sentencia estableció que las fórmulas de candidatos (tanto propietarios como suplentes) pertenecientes a 40 por ciento de cuota debían estar compuestas por personas del mismo género.

Para 2013 el presidente Enrique Peña Nieto propuso una iniciativa de reforma política en la que destacaba elevar la cuota a 50 por ciento de un mismo género, alcanzando así la paridad 50/50 en los cargos de elección popular.

Así, en México, la representación legislativa femenina aumentó de 12.4 por ciento en 1990 (Aparicio, 2011) a 35 por ciento en 2014 (Hernández, 2014), siendo una de las más altas en América Latina; la influencia del sistema de cuotas de género encausadas hacia la paridad fue fundamental.

 

LOS MARCOS INTERPRETATIVOS DOMINANTES EN LAS CUOTAS DE GÉNERO EN MÉXICO

Después del análisis de los documentos mencionados, se encontró que los marcos interpretativos sobre desigualdad de género en la política dentro del sistema de cuotas en México, si bien tratan el asunto como un problema de desigualdad, no tienen una perspectiva crítica del género ni coherencia entre la forma de ver el problema, la forma de solucionarlo y los ideales que se observan.

El marco interpretativo del problema denota que se percibe como un asunto de infrarrepresentación numérica de las mujeres y no hace énfasis en la importancia de representar los intereses, necesidades y problemas de las mujeres en las plataformas políticas. Una gran debilidad encontrada en la forma en que se enmarca el problema, se refiere a que las mujeres son constantemente categorizadas de forma homogénea, con un bajo reconocimiento de las distintas categorías socioculturales que pueden estar en intersección con el género, como la etnia, religión, edad, clase socioeconómica u orientación sexual; aunque en discursos recientes comienzan a reconocerse estas categorías un poco más.

Más aún, hay una atribución del problema a las mujeres, adjudicándoles responsabilidad como grupo, y una falta de reconocimiento de los hombres como grupo normativo que permanece en términos pasivos; lo que denota la poca capacidad del discurso institucional de reconocer las estructuras socio-políticas patriarcales y la cultura política, que perpetúan la desigualdad de género. Así también, se advierte la incapacidad del discurso institucional respecto a la falta de reconocimiento de la dominación masculina en los espacios de representación política, la vinculación de la política con valores asociados con la masculinidad como la competencia o la agresividad, y la falta de claridad en cuanto a los conceptos de sexo y género.

El problema es enmarcado predominantemente de forma cuantitativa lo que denota que la interpretación del problema es insuficiente para detectar las causas estructurales del problema, y por lo tanto, ofrece una solución que ataca únicamente los síntomas.

¿Por qué las cuotas de género son la respuesta a este problema? Las justificaciones de las cuotas son diversas. El marco predominante las ve como una cuestión de derechos y de democracia, utilizando el argumento de la representación cuantitativa, que si bien por si sola, la proporción poblacional es razón suficiente para establecerlas, una oportunidad importante –por no decir una gran ausencia en el discurso– está siendo desaprovechada al utilizar argumentos cuantitativos principalmente. En términos numéricos, una propuesta para poder identificar con más profundidad y precisión la magnitud y causas del problema sería incluir a expertas de género y/o activistas en el diseño de las políticas públicas. Así como fortalecer los marcos que buscan transformar los roles de hombres y mujeres en las esferas privada-pública. El discurso institucional importa, permea en la vida y el hacer político de una sociedad, sin embargo, si no se reconoce a nivel institucional la importancia de que las mujeres participen activamente en la política institucional y representen los intereses, necesidades y problemas de diversas mujeres; las posibilidades de tener representantes políticos que actúen en nombre de los diferentes grupos de mujeres que existen se reducen.

El discurso institucional es dinámico y ha evolucionado en el tiempo. La diversidad de actores es muy relevante para este aspecto. La perspectiva de individuos, en específico de diputadas y senadoras que participan en el pleno, tiende a ser muy crítica en relación con el discurso de Comisiones o el gobierno federal. Asimismo las diputadas y senadoras que en numerosas ocasiones propusieron iniciativas para alcanzar la paridad, en su momento se vieron superadas numéricamente ya que en su mayoría, esas iniciativas no fueron aceptadas a discusión. Esto hace evidente que la diversidad de actores puede acelerar el progreso de las cuotas de género o frenarlo. Sin embargo, ante esta pluralidad de actores y los retos que esto puede presentar, la alianza de mujeres de diversos partidos fue un factor que promovió la aprobación, reforma y efectividad jurídica de las cuotas de género. Esta alianza transpartidista fue una forma efectiva de superar algunos de los obstáculos institucionales que existen para avanzar en materia de equidad de género.

Si bien es cierto que no solo hay obstáculos dentro de las instituciones públicas, el apoyo del gobierno federal ante la paridad de género dentro de las candidaturas podría ser el resultado de un intento por mejorar la imagen del país a nivel internacional para ganar legitimidad y aprobación ante una crisis de derechos humanos en México. En especial si se toma el contexto de iniciativas previas a la presentada por el Ejecutivo Federal que proponían la paridad y fueron rotundamente rechazadas e invisibilizadas, en comparación con esta iniciativa.

Es cierto que las cuotas de género buscan promover la representatividad de todas la mujeres, y que en el discurso reciente se comienza a incluir la diversidad de condiciones sociales y culturales que se interseccionan con el género; sin embargo las cuotas de género van dirigidas únicamente a mujeres militantes de partidos políticos. Las mujeres que no son militantes de un partido ¿cómo pueden acceder a los espacios de representación política? Y aquellas que si lo son ¿cómo pueden lograr una representatividad y pluralidad de género dentro de instituciones que responden a intereses e ideologías específicos, como lo son los partidos políticos? Y aún logrando esto, queda pendiente alcanzar la representación de tipo sustantiva, no únicamente en número.

Aunque no es el propósito de este artículo, sería de gran utilidad profundizar qué procesos sociales y culturales llevaron a colocar el tema de la igualdad de género en la política de la agenda pública. Para entender en su totalidad y poder evaluar la efectividad y el impacto del sistema de cuotas de género como solución a este problema público es necesario entender la génesis del mismo, así como los cambios socioculturales que suceden en paralelo al proceso institucional.

Ante la idea de que una alianza transpartidista entre mujeres puede ayudar a superar algunos obstáculos institucionales hacia el tema de género, uno de los mayores hallazgos de esta investigación se abre a una oportunidad para analizar este fenómeno en otras plataformas políticas y sobre otros problemas públicos. Como lo sería analizar la evolución del debate institucional sobre distintos temas de derechos reproductivos, la inserción laboral de mujeres, la organización familiar, entre muchos otros; y observar la creación (o no) de alianzas entre mujeres de distintos partidos y los alcances de las mismas, respecto de la agenda pública sobre los problemas que evidencian inequidad para las mujeres en México.

La mirada crítica sobre las cuotas de género puede permitir que se construyan mecanismos de mejora que contribuyan a un mejor entendimiento del problema social y público, no obstante que su existencia denota un progreso a favor de la participación política de las mujeres en México. Se requieren transformaciones de raíz.

 

Bibliografía y fuentes de información

Aparicio Castillo, Francisco (2011). Cuotas de género en México: candidaturas y resultados electoras para diputados federales 2009. Temas selectos de derecho electoral. Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación.

Bustelo, María y Lombardo, Emanuela (2003). Mainstreaming de género y análisis de los diferentes 'marcos interpretativos' de las políticas de igualdad en Europa: el proyecto MAGEEQ. Departamento de Ciencia Política y Administración II. Facultad de Ciencias Políticas y Sociología. Universidad Complutense de Madrid, España.

Hernández Dávila, Rossana (2014). Participación política de las mujeres 2014. Centro de Estudios para el Adelanto de las Mujeres y la Equidad de Género (CEAMEG). LXII Legislatura, Cámara de Diputados.

 

 

[1]      Conocidas de esta forma fueron las diputadas y senadoras que después de ganar la elección u obtener su lugar por representación proporcional, cedieron su puesto a sus suplentes varones. Fueron criticadas fuertemente por la prensa, y se identificó como una estrategia para evadir la cuota de género. 

 


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