Cambiar el mundo para cambiar la vida de las mujeres

Carmen Díaz analiza de cerca la Marcha Mundial de las Mujeres, un movimiento que encara la violencia, pobreza e injusticia hacia las mujeres, como un ejemplo de la participación ciudadana y política femenina en diferentes lugares del mundo.

Por: Carmen Díaz

 

Cuando se escucha por primera vez de la Marcha Mundial de las Mujeres (MMM) la pregunta que sigue es ¿cuándo fue o cuándo será? Pero la Marcha Mundial de las Mujeres no es un evento que sucede en algún lugar o en un momento en específico. Se trata de un movimiento que, desde hace quince años, lucha contra el patriarcado y el capitalismo en todo el mundo. Está integrado por mujeres muy diversas, con trayectorias políticas distintas, pero que tienen en común la búsqueda de un mundo más justo para todas y todos.

Desde finales de los años noventa surgen los movimientos conocidos como alterglobalización, que denunciaban el neoliberalismo y afirmaban que otro mundo era posible. Boaventura de Sousa Santos se refiere a este proceso como la globalización contra-hegemónica y la define como la “actuación transnacional de aquellos movimientos, asociaciones y organizaciones que defienden intereses y grupos relegados o marginados por el capitalismo global” (2006, 84). Dentro de esta oleada se inscribe el surgimiento de la MMM.

En el año 2000, la Marcha se movilizó por primera vez a nivel internacional con una plataforma política de diecisiete reivindicaciones para eliminar la pobreza en el mundo y erradicar la violencia contra las mujeres. Estas reivindicaciones, apoyadas por alrededor de cinco millones de firmas de todo el mundo, fueron presentadas ante el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI) y las Naciones Unidas (ONU) en octubre del mismo año. Desde entonces, cada cinco años la Marcha se moviliza simultáneamente a nivel global.

En 2005, la segunda acción internacional consistió en una marcha de relevos que pasó por 53 países y territorios, portando un elemento simbólico, una gran manta de la solidaridad con retazos de tela bordados por las coordinaciones nacionales que reflejaban las aspiraciones y luchas de mujeres de todo del mundo. Esta caravana iba acompañada de la Carta Mundial de las Mujeres para la Humanidad, aprobada en 2004 durante el V encuentro de la Marcha en Ruanda, que postulaba los principios de un proyecto feminista basado en la libertad, la igualdad, la paz, la justicia y la solidaridad.[1]

Cinco años más tarde, la tercera acción internacional, adoptó el eslogan “Mujeres en marcha hasta que todas seamos libres” y culminó con un acto de solidaridad en Bukavu, en la República Democrática del Congo donde, según cifras de Naciones Unidas, más de 200,000 mujeres sufrieron violaciones sexuales como una táctica del conflicto armado. En 2015, la cuarta acción internacional de la Marcha se enfocó en el tema “Defensa del cuerpo, tierra y territorio”, como un proceso que incluyó acciones globales simultáneas, procesos formativos, movilizaciones y caravanas.

Si bien la MMM se moviliza en algunas fechas simbólicas, como el 8 de marzo, día internacional de las mujeres, o el 17 de octubre, día de la erradicación de la pobreza, también lo hace de manera cotidiana en sintonía con las agendas de movimientos críticos a la globalización, contra la guerra y la violencia, frente al cambio climático, por la soberanía alimentaria, y en luchas locales y cotidianas. Impulsa acciones desde un feminismo que sus integrantes califican como de izquierda, de transformación, de cuestionamiento al sistema (Celia Alldridge, septiembre 2013).

Janet Conway (2008) define a la MMM como una red multi-situada y multi-céntrica, que se moviliza en múltiples escalas de acción y, aunque tiene una plataforma común, el espacio en donde se localizan cada uno de los grupos que la conforman se configura de manera distinta. Así, si bien la MMM tiene símbolos y elementos que hace que las mujeres se reconozcan como parte del movimiento en cualquier lugar del mundo, también se reconoce que el rostro de la Marcha es distinto en todos lados (Michèle Spieler, junio 2014). Estos diversos rostros reflejan la diversidad de luchas y experiencias de las mujeres en sitios distintos y con trayectorias diferenciadas. Aunque exista una coordinación internacional, se validan otras voces y saberes de mujeres en distintas escalas, que cuentan con el respaldo del movimiento.

Las militantes de la Marcha participan en organizaciones de mujeres, pero también en grupos mixtos (de hombres y mujeres), en procesos amplios de lucha. Los grupos de base que participan en la MMM son muy diversos y cuentan con una dinámica propia; por eso, dicen las compañeras de la Marcha en Brasil, “las acciones internacionales son construidas de manera que permitan tejer una red que conecte estas dinámicas diversas a partir de una perspectiva feminista y así fortalecer su capacidad de respuesta a los contextos locales y nacionales” (Nobre y Roure, 2012). Emilia, sindicalista quebequense e integrante del comité internacional de la Marcha, afirma: “estamos cada una en nuestros frentes de trabajo, sindicales, comunitarios. Eso hace también que haya una riqueza muy enorme” (Emilia Castro, junio 2014). Al mismo tiempo, esta pluralidad de voces y experiencias permite construir un análisis, una mirada, y, en consecuencia, acciones basadas en lo local pero que son análisis globales (Celia Alldridge, septiembre 2013).

Para Sandra Morán, de la coordinación de la Marcha en Guatemala, este movimiento impulsa el feminismo popular “como una apuesta y una propuesta que ayude a las mujeres a cambiar su vida, y a incidir incluso en los otros movimientos donde se mueven” (Burch, 2013).  Otra particularidad, apuntan integrantes de Brasil y Sudáfrica, es que: “asumirse feminista no es una condición previa de adhesión a la MMM; lo que queremos es que todas sus militantes se identifiquen con el feminismo en el proceso” (Nobre y Trout, 2008).

Es un movimiento que reconoce en su discurso y prácticas la diversidad de las mujeres y las distintas opresiones que nos atraviesan. Pone su energía en construir condiciones para que sean las propias mujeres quienes transformen sus realidades. Su repertorio de movilización pasa por acciones feministas callejeras, transgresoras, creativas, ligadas al mismo tiempo a procesos de formación y reflexión basados en metodologías de educación popular. Si bien tiene un énfasis en lo local, hay una clara apuesta a la solidaridad internacional y al trabajo en alianza con otros movimientos sociales, buscando siempre ir más allá de la protesta y generar alternativas para el mundo.

 

Hasta que todas seamos libres: un movimiento con múltiples intersecciones

La MMM denuncia las múltiples opresiones que enfrentan las mujeres: racismo, clasismo, heterosexismo, colonialismo y cómo se van combinando con el sexismo (MMM, 2008). Esas identidades diversas, dice Nalu Faria, de la Marcha en Brasil, “no nos fragmentan, sino que nos potencializan: mujeres lesbianas, jóvenes, indígenas, hay que ver la integralidad de las relaciones de opresión y crear alternativas radicales para la sustentabilidad de la vida humana” (Nalu Faria, agosto 2013). Apostando por esa diversidad, el primer desafío de la Marcha fue crear una plataforma común: “encontrar lo que nos une y que es lo suficientemente grande para que todas puedan reconocerse y tengan ganas de movilizarse, dejando espacio para todas las expresiones nacionales y regionales” (Nancy Burrows, junio 2014).

Así, aunque la Marcha se planteó desde el inicio luchar para erradicar las causas de la pobreza y la violencia, se reconocía que estas problemáticas afectan de forma diferenciada a las mujeres, dependiendo de sus contextos. Esto implica que “cada una, cada país, va a tomar el combate a la pobreza y la violencia de formas distintas” (Alessandra Ceregatti, septiembre 2013) porque se trata de feminismos  “basados en lugares, comprometidos concretamente en geografías específicas, en luchas contextualizadas en torno a la pobreza y la violencia en contra de las mujeres” (Conway, 2008, p.: 221). Es por esto que los campos de acción de la Marcha intentan reflejar la multiplicidad de luchas de las mujeres del mundo: 1) bien común, soberanía alimentaria y el acceso a los recursos y a la biodiversidad; 2) paz y desmilitarización; 3) el trabajo de las mujeres; y 4) violencia hacia las mujeres como herramienta de control de los cuerpos, la vida y la sexualidad de las mujeres (MMM, 2008).

 

2015: por la defensa de la tierra, el cuerpo y los territorios

El 8 de marzo de 2015 arrancó la más reciente acción internacional de la Marcha, con el tema de la defensa de la tierra, el cuerpo y los territorios. Esta temática fue decidida durante el IX encuentro internacional en Sao Paulo, Brasil (agosto 2013), luego de un balance de contexto por regiones. Este eje permitía, según las delegadas de la Marcha:

      hablar de múltiples aspectos de las resistencias, por ejemplo, de los enlaces entre militarización, conflictos armados, control violento de los recursos naturales, imposición de fronteras artificiales y control de las migraciones de personas; de los vínculos entre la industria del sexo, la migración de mujeres y la militarización; de cómo se expresa el colonialismo a través no solo del control de nuestros recursos naturales, sino de nuestra producción industrial y alimentaria, de la imposición de expresiones artísticas y culturales externas a nuestras culturas, memoria e historia; de cómo estamos colonializadas y reproducimos el colonialismo en nuestro cotidiano. Al mismo tiempo, permite también hablar de lo que significa liberarnos de esos controles y de lo que son nuestras alternativas (MMM, 2013).

 

En Europa, una caravana feminista partió del Kurdistán turco, reuniéndose con mujeres de Grecia, los Balcanes, Italia, Suiza, España, País Vasco, Galicia, Francia, Bélgica, Alemania, Polonia, Hungría, Austria,  hasta llegar en octubre a una gran acción de cierre en Portugal.[2] En Brasil, se realizaron acciones regionales para exigir el fin de la violencia contra las mujeres, a favor de la agroecología y la economía solidaria y feminista, por la legalización del aborto y por la desmilitarización. Un colectivo de jóvenes comunicadoras registró el proceso, del que resultará el documental Hormiguero: la revolución cotidiana de las mujeres.[3]

El 24 de abril se celebraron las 24 horas de solidaridad feminista, con acciones simultáneas que exigían justica para las trabajadoras de Rana Plaza, en Bangladesh, tras el derrumbamiento del edificio donde laboraban. De Túnez a Mozamique, de México hasta Japón, las mujeres afirmaban que Rana Plaza está en todas partes y exigieron condiciones de trabajo justas y reparación a las víctimas de esta catástrofe.

En octubre en Quebec, Canadá, otra caravana recorrió diecisiete regiones para denunciar las políticas de austeridad, la destrucción ambiental, las lógicas militares, la criminalización de la protesta, y los asesinatos y desapariciones de mujeres indígenas.

En todo el mundo miles de mujeres están debatiendo, organizándose, movilizándose en acciones en las calles, en los barrios y en las redes virtuales para defender sus  territorios frente a proyectos extractivos y minería tóxica, como en el caso de Cajamarca, Perú, donde se celebró el encuentro de la Marcha en la región Américas (octubre 2015).

La lucha contra las causas de la pobreza y la violencia hacia las mujeres tiene múltiples rostros y se nutre de solidaridades a través de las fronteras.

La Marcha es un ejemplo más de la participación política de las mujeres en lo local y lo global. Hoy, como hace quince años, las mujeres siguen en marcha, hasta que su tierra, cuerpo y territorios sean libres.

 

Bibliografía y fuentes de información

Alldridge, Celia (2013). Comunicación personal. Responsable de Enlace, Secretariado Internacional de la MMM 2006-2013. Septiembre, São Paulo, Brasil. 

Burch, Sally (2013). “Feminismo popular en debate”, artículo en línea disponible en www.contextolatinoamericano.com/articulos/feminismo-popular-en-debate/, consultado el 23 de abril de 2014.

Burrows, Nancy (2014). Comunicación personal. Responsable de Enlace, Secretariado Internacional de la MMM 2000-2006. Junio, Montreal, Quebec.

Castro, Emilia (2014). Comunicación personal. Integrante MMM Quebec. Representante de las Américas en el Comité Internacional. Junio, Montreal, Quebec.

Ceregatti, Alessandra (2013). Comunicación personal. Responsable de Comunicación, Secretariado Internacional de la MMM 2006-2013. Septiembre, São Paulo, Brasil.

Conway, Janet (2008). “Geographies of Transnational Feminisms: The Politics of Place and Scale in the World March of Women”. Social Politics: International Studies in Gender, State & Society, Summer, Vol. 15 Issue 2: 207-231.

Faria, Nalu (2013). Intervención durante el IX Encuentro Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres. São Paulo, Brasil. Agosto.

MMM (2008). Marcha Mundial de las Mujeres. Una década de lucha internacional feminista. 1998-2008.  SOF: São Paulo.

—  (2013). Informe del 9no Encuentro Internacional de la Marcha Mundial de las Mujeres. São Paulo, Brasil, 25 al 31 de agosto.

Morán, Sandra (2015). Comunicación personal. Coordinación nacional de la MMM Guatemala. Representante de las Américas en el  Comité Internacional. Junio, Montreal, Quebec.

NOBRE, Miriam y Wilhelmina Troute (2008) “Feminismo en la construcción colectiva de alternativas. La Marcha Mundial de las Mujeres en el FSM”. Contexto Latinoamericano, Ciudad de México: Ocean Sur, no. 7, ene-mar.

NOBRE, Miriam, y Sarah de Roure (2012).  “La construcción de la Marcha Mundial de las Mujeres: formas organizativas y sostenimiento de nuestro movimiento”. Movimientos sociales y cooperación, 53.

SANTOS, Boaventura de Sousa (2006). Conocer desde el sur. Para una cultura política emancipatoria. Lima: UNMSM y Programa de Estudios sobre Democracia y Transformación Global.

SPIELER, Michèle (2014). Comunicación personal. Integrante MMM Quebec. Exintegrante del Comité Internacional como representante de Europa (Suiza). Junio 2014, Montreal, Quebec.

 

 

[1]      Esta carta puede consultarse en el siguiente vínculo: http://www.marchemondiale.org/qui_nous_sommes/charte/es/base_view?set_language=es&cl=es

 

[2]      Para documentarse sobre el recorrido de la caravana se puede consultar: http://caravanafeminista.net/es/the-feminist-caravan/

 

[3]      El tráiler del documental puede verse en: www.redebrasilatual.com.br/entretenimento/2015/09/filme-formigueiro-mostra-lutas-de-mulheres-em-todos-os-cantos-do-pais-8083.html

 


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