Acreditación de la educación superior en México: ¿una solución a las universidades "patito"?

Es necesario que los servicios educativos que consuma el individuo sean de calidad para que éste sea competitivo y pueda ingresar en el mercado laboral

Por: Guillermo Elías Treviño
 
Es tarde, recién regreso de la universidad. 
Es la quinta ocasión que no asiste el profesor a clase en este semestre. 
Me siento frustrado. La informática no es lo que yo pensaba.
Todavía no terminan de construir el laboratorio de cómputo,
tratan de enseñarnos a procesar información sin computadoras.
 
José Pérez Buendía, estudiante de tercer semestre de informática en una universidad privada de la Ciudad de México. 
 
Situaciones como la vivida por josé pérez buendía se reproducen día a día en nuestras ciudades, las universidades “patito” han crecido exponencialmente en los últimos años, de tal manera que dicho acontecimiento ha comenzado a generar preocupación en las autoridades públicas de nuestro país, en la sociedad civil y en diversos organismos internacionales.
 
Ahí están como una epidemia incontrolable, al asecho de aquellos que se les ha negado el ingreso a las universidades públicas, esos que deseosos de un futuro prometedor se dejan seducir por promesas falsas. Nadie las controla.
 
El presente escrito tiene la finalidad de hacer una exposición de carácter informativo con relación a la situación que predomina en México en torno a la calidad educativa de la educación superior y el sector privado de la misma, de tal manera que sus objetivos principales son: responder a la pregunta ¿por qué es importante asegurar la calidad educativa de nivel superior?; describir las características de uno de los principales mecanismos que se está utilizando activamente a nivel mundial para dicha tarea; hacer la localización de dicho mecanismo en nuestro país y presentar mediante datos actualizados la relación que tiene con las instituciones educativas privadas en la actualidad.
 
El aseguramiento de la calidad de la educación superior es una medida que debe ser considerada de interés público. Cuando nos referimos a interés público, nos estamos refiriendo implícitamente a la intervención estatal en la vida de la sociedad y está relacionado con las políticas públicas implementadas por los gobiernos con la finalidad de solucionar un problema o establecer un estado de situaciones socialmente deseado.
 
De tal forma que la solución para dicho problema o el establecimiento de la situación socialmente deseada es una medida de interés público. El aseguramiento de la calidad se encuentra enmarcado en medio de dos complicadas relaciones:
 
a) La existente entre gobierno e Instituciones de Educación Superior (IES).
 
b) La existente entre IES y sociedad.
 
La primera, gira en torno a reglas y normas legalmente constituidas que dan sentido al tipo de regulación pública a este tipo de instituciones.
 
 
En la segunda se localizan dos dimensiones desde la perspectiva de la oferta-demanda de servicios educativos:
 
1) La dimensión que se enfoca en la dinámica de intercambio en el mercado en la cual de una parte se encuentran las IES como proveedoras de servicios educativos y, de otra, se encuentran los individuos que integran la sociedad quienes pagan por consumir este tipo de servicios. 1
 
2) La dimensión que se relaciona con el crecimiento y diversificación del mismo sistema educativo superior.
 
De tal forma que la importancia por tener mecanismos pertinentes para el aseguramiento de la calidad se justifica, al menos, a razón de la existencia de un intercambio entre dos agentes y por las condiciones contextuales que han construido a partir de procesos naturales demográficos y de procesos globales de integración económica.
 
Para entender la naturaleza de los servicios educativos podemos hacer uso de algunos supuestos básicos de la teoría económica: generalmente los servicios educativos son consumidos por los individuos bajo la premisa de utilizar el conocimiento y aptitudes recabadas para poder ingresar al mercado laboral o bien mejorar en posición o ingresos laborales. 2
 
No obstante, para lo anterior, es necesario que los servicios educativos que consuma el individuo sean de calidad para que éste sea competitivo y pueda ingresar en el mercado laboral. Precisamente en este punto es donde se encuentra la clave en torno a la naturaleza de los servicios educativos como bien que es intercambiado entre dos agentes: los servicios educativos son un bien post-experiencial.
 
La principal característica de este tipo de bienes es que, al consumirlo, no se tiene la capacidad de distinguir la calidad de dicho bien si antes no se deja pasar un tiempo considerable después de su consumo.
 
Este tipo de bienes se presenta cuando la calidad del producto consumido es incierta debido a que el consumidor no tiene la suficiente información que le permita conocer, previamente, todas las características del bien que está consumiendo. 3
 
Por lo tanto, los individuos son altamente susceptibles a ser defraudados al asistir a las universidades cuando en éstas no aplica algún mecanismo que regule la calidad de los programas que ahí se imparten.
 
Con respecto al crecimiento y diversificación del sistema educativo, se encuentra, principalmente en países latinoamericanos, un notable crecimiento de las IES que brindan servicios educativos y, a la par de su crecimiento, una notable diversificación en cuanto al tipo servicios que brindan.
 
El crecimiento de IES responde claramente a un crecimiento de la demanda de servicios educativos, es decir, los estratos de edad de población demandante de servicios educativos (20-24 y 25-29 años) ha crecido exponencialmente en los últimos quince años, de tal forma que países como el nuestro, en los últimos quince años, los estratos se ensancharon alrededor del veinte por ciento. 4
 
El total de escuelas en nivel licenciatura en 1990 era de 1,238 y pasó en 2005 a 3,195, es decir, un incremento del ciento cincuenta y ocho por ciento. 5
 
Por su parte, la diversificación del sistema educativo ha respondido principalmente a los nuevos requerimientos que los individuos y sociedades hacen al mismo sistema: en primer lugar se encuentra la necesidad de los países por insertarse en la llamada “sociedad del conocimiento” que emerge a pasos agigantados en este mundo globalizado.
 
El contar con un diploma o título universitario aumenta la probabilidad de que el individuo cuente con un salario mejor remunerado con respecto a si no tuviera dicho título o diploma.
 
La democratización de las sociedades, la disponibilidad del aprendizaje a distancia, los programas académicos de medio tiempo y la educación sobre necesidades específicas de sectores hacen sumamente atractivo para los consumidores ingresar a los sistemas educativos terciarios dado que en ausencia de estas modalidades dichos consumidores no ingresarían.
 
Finalmente, el programa adoptado por la UNESCO y sus estados miembros, “Educación para todos”, ha provocado que la demanda de servicios educativos de educación terciaria se haya expandido hacia los niveles más bajos en cuanto a riqueza.
 
Las universidades o ies han respondido a tal contexto diversificando el tipo de servicios que ofrecen a los individuos de la siguiente manera: se han convertido en socios de los consorcios nacionales e internacionales; se han incorporado de diversas formas a la idea de educación transnacional; se han incorporado a la idea de universidades virtuales; han construido sociedades con la industria; nuevos tipos de instituciones con creciente participación del sector privado han salido a la palestra; instituciones privadas que reciben ayuda del gobierno; instituciones públicas que reciben ayuda del sector privado; y finalmente, instituciones que auto-generan los recursos necesarios para su operación.
 
Por su parte, la demanda de servicios educativos también se ha diversificado, ahora encontramos a los convencionales graduados de la educación media superior del grupo de edad respectivo; estudiantes de edad madura los cuales se matriculan en programas de medio tiempo relacionados con sus oficios o, en su caso, se matriculan en dichos programas solamente por placer; estudiantes que han obtenido su formación educativa superior y que están en busca de una especialización profesional que les permita avanzar en sus respectivos trabajos; estudiantes que desean diversificar sus capacidades profesionales para poder ingresar a otras áreas atractivas. 
 
Ante la creciente expansión y crecimiento de las IES, no es de sorprenderse que muchas de ellas se centren y tengan como principal objetivo la obtención de ganancias económicas, más que centrarse en la pertinencia social de sus productos y en la formación de recursos humanos altamente calificados.
 
En resumen, una compleja variedad en la educación superior ha comenzado a aparecer en el comienzo del siglo XXI, y se hace presente tanto en la estructura de la demanda de servicios educativos superiores, como en la emergente oferta de los mismos.
 
Bajo este argumento, es prudente reflexionar hacia los efectos que tiene esta emergente oferta en caso de que los corporativos de educación superior carezcan de compromiso social. 
 
ACREDITACIÓN COMO MECANISMO PARA EL ASEGURAMIENTO DE LA CALIDAD
 
La acreditación es el método mayormente usado para el aseguramiento de la calidad en su vertiente externa. Ésta es el resultado de un proceso en el que un cuerpo gubernamental, paraestatal o privado (agencia acreditativa) evalúa la calidad de una institución o programa educativo superior para reconocerlo como portador de ciertos criterios y estándares de calidad.
 
Dado que la demanda de este tipo de servicios se ha incrementado, el número y diversidad de las IES también lo ha hecho. Es necesario, entonces, para los nuevos demandantes, usuarios y beneficiarios de servicios educativos, contar con un mecanismo que les permita realizar una distinción entre los servicios que las IES ofrecen a fin de distinguir la calidad de los mismos. Entre las razones más importantes que justifican la puesta en marcha de este tipo de mecanismos encontramos: 
 
  1. A medida que los proveedores de servicios educativos superiores se diversifican, crece la demanda de educación certificada. Cada vez con más frecuencia, los estudiantes, sus familias y el mercado laboral, tratan de establecer diferencias entre los proveedores de servicios educativos. Un sello de calidad puede facilitar esa tarea. 
  2. Las amenazs a la calidad de los servicios educativos provienen de diversas fuentes, principalmente de los proveedores fraudulentos. Un certificado o título de profesionista debería contener una cierta garantía que permita asegurar al individuo que lo que ha consumido realmente le será de beneficio en un futuro. 
  3. Existe una tendencia notable del crecimiento acelerado de la aparición de documentos apócrifos que pretenden certificar fraudulentamente la profesión de personas en el mercado de trabajo. La acreditación, por lo tanto, puede aparecer como un mecanismo que permite dar certidumbre a las empresas e industrias de que las personas que cuentan con certificados profesionales de programas e instituciones acreditadas serán competentes para su labor.
  4. Las IES día a día se enfrentan a un mundo cada vez más competitivo. Éstas tienen interés de atraer a los mejores estudiantes, ya que el buen desempeño de éstos se traduce en prestigio y valor agregado para ellas mismas y sus programas. De tal manera que instituciones y programas acreditados favorablemente serán objetivo de los buenos estudiantes que aspiran ingresar al sistema educativo de educación superior. 
 
Objetivos de la Acreditación
 
El proceso de acreditación asegura controles de calidad (estándares mínimos) en los programas educativos; rendición de cuentas y transparencia de las IES; procesos de mejora continua de la calidad; y movilidad de estudiantes.
 
La acreditación es un mecanismo que encuentra sus raíces en la lógica del mercado, donde la acreditación trata de problemas relacionados a la falta de información que los individuos pueden tener en torno a la calidad de los servicios educativos, de tal forma que la principal función de la acreditación es otorgar reconocimiento público a aquellas instituciones y programas educativas que cuenta con un mínimo estándar de calidad.
 
Las IES y programas educativos entran, bajo el esquema de la acreditación, a una lógica de competencia por el prestigio público de la calidad de los mismos de tal forma que los mecanismos de acreditación en todo el mundo se caracterizan por contar con instrumentos fuertemente consolidados de producción y acceso a la información.
 
La acreditación es comisionada a agencias especializadas y reconocidas para que las IES realicen su rendición de cuentas a través de la presentación empírica de sus resultados de tal manera que el proceso de acreditación provee transparencia en el funcionamiento de la educación superior.
 
La identificación de debilidades, gracias al proceso de acreditación, permite que el sistema y sus instituciones adopten nuevos mecanismos y medidas correctivas para elevar sus niveles de calidad, además de que el espíritu competitivo, que se encuentra tras bambalinas de la acreditación, permite que la calidad se incremente de manera agregada en el sistema. 
 
Tipos de Acreditación
 
De acuerdo a los tipos de acreditación existentes, ésta puede tomar matices muy diferentes. De acuerdo a ciertas configuraciones, la acreditación puede llegar a ser muy rígida, erigiéndose como un símil de algunos mecanismos de evaluación educativa, o puede ser demasiado flexible, tanto que ni siquiera sea tomada en cuenta por las IES y sus programas. 6
 
Nuestra posición es que a lo largo de ese continuum de factibles configuraciones de la acreditación es posible encontrar un equilibrio que permita que la experiencia de la acreditación sea exitosa. 
 
La naturaleza del ente que realiza la acreditación y el contexto en el que se implementa el mecanismo de acreditación son muy importantes con respecto a los resultados que brinda la misma, esta característica diverge entre los países según su tradición histórica en sus sistemas de educación superior; por ejemplo, en países con una fuerte tradición de “autonomía” del sistema superior se tiende a que sean entes privados los que realicen la tarea acreditativa o, de otra parte, en países que tienen un número reducido de grandes universidades o fuertes demandas cautivas de servicios educativos, se tiende a que los organismos acreditatorios sean de naturaleza pública. 
 
Una de las más importantes distinciones entre los mecanismos de acreditación se centra en su naturaleza legal: puede ser obligatoria o voluntaria. 
 
La acreditación puede aplicarse a programas educativos, a IES o a los dos. La acreditación de los programas educativos se centra en contenido y estándares mínimos de calidad; la acreditación a las IES se centra en procesos de gestión y en la calidad educativa de cada uno de sus programas.
 
Desde la perspectiva geográfica, también se pueden distinguir tipos de acreditación: la acreditación puede tener una influencia regional (lo que implica que es válida en un cierto territorio de una nación), puede ser nacional o puede ser internacional. 7 
 
Acreditación en México
 
El sistema de acreditación en México está encabezado oficialmente por el Consejo para la Acreditación de la Educación Superior (COPAES), dicho Consejo fue establecido en 2000 con la finalidad de erigirse como coordinador del sistema de acreditación en México. Además del COPAES, en México opera otro organismo que cumple en cierto sentido funciones acreditatorias, la Federación de Instituciones Mexicanas Particulares de Educación Superior (FIMPES).
 
Como señalamos en el acápite anterior, existen varios tipos de acreditación y el propósito del presente se centra en una breve descripción de las principales características del sistema de acreditación en México con la finalidad de comenzar a trazar algunas hipótesis con respecto a la acreditación en México.
 
COPAES
 
Los antecedentes del COPAES se encuentran en los Comités Interinstitucionales para la Evaluación de la Educación Superior (CIEES) creados en 1991 por la Coordinación Nacional para la Planeación de la Educación Superior como organismos no gubernamentales y con la finalidad de realizar tareas de evaluación diagnóstica de programas académicos. No es sino hasta octubre de 2000 que se crea el COPAES y con éste nació el sistema de acreditación en México.
 
El COPAES es una asociación civil que, en conjunto con los CIEES, conforma el sistema nacional de evaluación y acreditación reconocido por la Secretaría de Educación Pública (SEP), tiene como principal función regular los procesos de acreditación y dar certeza de la capacidad académica, técnica y operativa de los organismos acreditativos.
 
Lo anterior quiere decir que el COPAES en sí mismo no es quien acredita los programas académicos, sino que son organismos de la sociedad civil, reconocidos por el COPAES, quienes se encargan de realizar las tareas de la acreditación. De tal forma que las principales características del sistema del sistema de acreditación que se estructura con el COPAES son las siguientes:
 
  • El sistema de acreditación se organiza a través de un organismo no gubernamental (COPAES).
  • La acreditación no está a cargo de dependencias gubernamentales, son asociaciones civiles especializadas, en sus respectivas áreas de conocimiento, y reconocidas por el COPAES las que se encargan del proceso.
  • Los organismos acreditativos reconocidos son quienes determinan, de acuerdo a su conocimiento especializado sobre el área de conocimiento en específico, los estándares mínimos de calidad que deben observar los programas académicos.
  • La acreditación se realiza a los programas académicos de las IES.
  • La acreditación es voluntaria. 
  • Tiene un costo económico para el programa que solicita el proceso.
  • Puede aplicarse a IES públicas o privadas
  • Existe un mecanismo que brinda información pública en torno a los programas que han sido acreditados, sin embargo el impacto de dicho mecanismo es de baja intensidad sobre los posibles futuros consumidores de servicios educativos (información en la página web de COPAES y publicaciones de los programas acreditados dos veces al año en diarios de circulación nacional).
  • El COPAES no cuenta con posibilidades de castigar a las instituciones que no aprueban el proceso de acreditación, tampoco brinda información pública de aquellos programas académicos que no aprobaron el proceso de acreditación.
 
FIMPES
 
La fimpes es una asociación civil conformada por IES privadas. Nació en 1981 y a la fecha cuenta con 101 instituciones afiliadas. Las IES privadas que quieran ser parte de esta asociación deben someterse a un proceso de acreditación institucional que valide el compromiso de las IES por la mejora continua de la calidad educativa.
 
Cabe mencionar que la SEP no tiene ningún reconocimiento a la acreditación que realiza esta federación, sin embargo el proceso de aseguramiento de la calidad que promueve le ha valido para dotarse de peso relativo al interior de la Asociación Nacional de Instituciones de Educación Superior, organismo muy importante para la definición de la política pública de educación superior. Las principales características del proceso de acreditación que realiza la FIMPES son las siguientes:
 
  • El sistema es organizado por un organismo no gubernamental.
  • La acreditación es realizada por comités de académicos designados previamente por la misma.
  • La FIMPES acredita de acuerdo a un listado de 169 requerimientos que han sido establecidos por la asamblea de la misma federación.
  • La acreditación se realiza a las IES privadas poniendo atención a la pertinencia de la misión de la IES en el contexto nacional de la educación superior y en la existencia de recursos, programas y servicios que cada una de éstas tenga para cumplir con la misión especificada.
  • La acreditación es obligatoria para ser parte de la federación. Ser parte de la federación es un acto voluntario de las instituciones.
  • La acreditación tiene un costo económico.
  • La acreditación se aplica únicamente a IES privadas.
  • Existen mecanismos de información en torno a las instituciones que son parte de la FIMPES (página web de ésta y logotipos que las IES afiliadas anexan a su imagen pública).
  • La FIMPES sí cuenta con mecanismos que castigan a las IES que no aprueban el proceso de acreditación. No le es permitida su incorporación a la federación.
 
El sistema de acreditación en Méico se encuentra fuera de los dominios del Estado, esta afirmación tiene sentido a partir de la tradición autónoma que ha caracterizado a las universidades históricamente.
 
A principios de la década de 1990, cuando el sentido de la política educativa superior dio un giro de timón notable, comenzaron a presentarse fuertes tensiones en las relaciones entre Estado-universidad.
 
Éstas se fueron aminorando al momento en que ambos actores entraron en un proceso de negociación de los matices que llevaría la nueva política.
 
La no intromisión abusiva del Estado en las universidades por medio de procesos de evaluación era una gran preocupación para los integrantes del sistema de educación superior, de tal forma que para darle legitimidad y asegurar la vida de las prácticas de evaluación en la educación superior se optó por que los procesos de evaluación fueran comandados y realizados por individuos que formaban parte del mismo sistema educativo superior, es decir, por pares académicos. 
 
RESPUESTA DEL SECTOR PRIVADO A LA ACREDITACIÓN EN MÉXICO 
 
Una de las características fundamentales del cambio en la política educativa superior la podemos encontrar en la concepción estatal sobre la esfera privada como proveedora de servicios educativos.
 
Durante la década de 1990 la demanda de servicios educativos superiores creció exponencialmente debido principalmente a dos razones:
 
a) Un ensanchamiento en la pirámide poblacional para los estratos de edad correspondientes.
 
b) La necesidad como nación de formar más capital humano para las tareas de desarrollo nacional.
 
Ante tal situación y frente a una serie de recomendaciones de organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCD) que se basaban en la apertura del sector educativo superior al sector privado, el gobierno mexicano abrió de par en par la posibilidad de proveer servicios educativos superiores al sector privado.
 
Lo anterior tenía una lógica: el Estado por sí mismo no era capaz, ni financiera ni materialmente, de absorber el total de la demanda de servicios educativos. De tal forma que la idea de que “pague el que tiene” se asentó en parte de la política educativa superior de los noventas y hasta nuestros días. La esfera privada entró con fuerza a la proveeduría de servicios educativos y poco a poco se fue satisfaciendo más demanda. 
 
La estructuración del número de escuelas entre públicas y privadas ha cambiado notablemente, según muestra la tabla 1. En 1990, el sector privado contaba con un 37.47 por ciento del total de las escuelas en que se impartía un programa a nivel licenciatura. Sin embargo, para 2005, el sector privado contó con un total de 54.42 por ciento del total de las escuelas en que se impartió un programa de licenciatura.
 
La tabla 2 y el gráfi co 1 nos muestran el comportamiento de la matrícula de educación superior controlado por las ies públicas y privadas. Los resultados arrojan un acelerado crecimiento de la cobertura del sector privado, a la demanda por servicios educativos en los últimos diez o quince años. 
 
Los resultados anteriores muestran que con la entrada del sector privado a la educación, se pudo satisfacer una mayor parte de la demanda de servicios educativos pero, ¿a costa de qué?
 
Desde nuestra perspectiva, se ha presentado un efecto no deseado de la política educativa de la década de 1990 con respecto a la apertura del sector a la esfera privada: durante todo este tiempo, el Estado se ha olvidado de la calidad de los servicios educativos que las IES privadas brindan.
 
Un ente privado que quiera impartir la enseñanza de un programa educativo superior, únicamente tiene que cumplir con los laxos y mínimos requerimientos que le hace el Registro de Validez Oficial de Estudios (RVOE) instrumentado por la SEP.
 
Fuera de ese trámite, cualquier IES privada puede seguir operando sin ingresar a ningún esquema de rendición de cuentas, evaluación o vigilancia sobre la pertinencia social de los servicios que imparte. 
 
La naturalea de la acreditación como mecanismo cercano al mercado, diría la teoría, debería ser muy atractiva para las IES privadas, ya que el prestigio público obtenido por insertarse en el proceso le ayudaría enormemente en uno de sus objetivos principales: atraer mayor número de demandantes de servicios educativos a sus instituciones, lo que se traduciría en más ganancias para las mismas.
 
Sin embargo, los hechos nos dan luz sobre el asunto y podemos darnos cuenta que no sucede así. De hecho, son las IES privadas las que están respondiendo con menor intensidad al mecanismo de acreditación en México. La tabla 3 nos muestra su respuesta al sistema de acreditación (COAPES y FIMPES).
 
Podríamos pensar que casi un 30 por ciento del total de programas acreditados por el COPAES no es una cifra menor considerando que el sector privado de educación superior es un poco más pequeño que el privado por lo menos en lo que respecta a cobertura de matrícula.
 
Sin embargo, es importante destacar que de esos 373 programas acreditados en el sector privado, 180 pertenecen a una sola institución: Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey (TEC), es decir, el 48 por ciento de los programas acreditados de las IES privadas en todo México corresponde a una sola institución.
 
Por si esto no fuera poco, si sumamos el total de programas que han sido acreditados a la Universidad del Valle de México (UVM), encontramos que entre las dos instituciones consolidan más del 60 por ciento de programas acreditados por 
 
COPAES
 
Con respecto a la FIMPES, ésta ha realizado 75 acreditaciones completas al mismo número de IES privadas: sin embargo, más de 50 por ciento de estas instituciones también han realizado el trámite de acreditación de al menos uno de sus programas en el COPAES, lo cual desecharía la hipótesis de que la FIMPES está atendiendo a una demanda diferente de instituciones educativas que quieren acreditarse.
 
Esto quiere decir que el total de programas acreditados, tanto por uno u otro organismo, se están concentrando en las mismas IES privadas.
 
Entonces, creemos pertinente preguntarnos: ¿qué pasa con las otras IES privadas que no están acreditándose?; ¿cuáles son los motivos por los cuales no se han insertado al sistema de acreditación?; ¿el problema se encuentra en el diseño del sistema de acreditación en México, o se encuentra en alguna otra parte de la estructura del mercado educativo?; ¿qué relación existe entre las grandes universidades públicas (federales y estatales) y las instituciones educativas que no han respondido al sistema de acreditación?; ¿el Estado debería poner en práctica un mecanismo de acreditación obligatorio con la finalidad de regular el accionar de las IES privadas?; ¿el mercado laboral está involucrado en esta disonancia entre IES privadas y acreditación en México?
 
A partir de estos cuestionamientos se pueden trazar algunas hipótesis que pudieran explicar el problema, pero esa no es la finalidad de este artículo, la cual es meramente descriptiva. 
 
No cabe duda que educación de calidad es uno de los grandes retos que tiene el país. La esfera privada no puede apelar a su propia condición en detrimento del interés público; la esfera pública, y también la privada, tienen una función social que deben atender. No podemos quedarnos únicamente con aquella frase: “tanto mercado como sea necesario”, parece mejor sostener: “tanto Estado como sea necesario”.
 
La cuestión educativa atraviesa transversalmente los principios fundamentales de la democracia, un México educado y bien educado hace de suyo un México democrático.
 
José Pérez Buendía, ¿será culpable por estar estudiando en una universidad privada de la Ciudad de México?, o mejor dicho, ¿será víctima de un sistema de educación superior que lo orilló a ingresar a una institución de ese tipo, al no darle cabida en una universidad pública y que además no regula al sector privado? 
 
 
 
Citas
  1. Para el segmento público de educación superior, esta última relación se presenta mediante la carga impositiva que el Estado confiere a la sociedad; para el segmento privado, la relación es evidente.
  2. Cuando nos referimos a que los servicios educativos son “consumidos por los individuos”, nos estamos refiriendo al acto que realiza un individuo, inscrito en una universidad, al asistir al aula para recibir los conocimientos y participar en las dinámicas que el profesor vierte y coordina en sus clases.
  3. Para entender mejor la idea, pensemos cuando contratamos un servicio médico. El médico nos da un diagnóstico y nos receta una serie de medicamentos. Los individuos que no tenemos conocimiento especializado sobre la disciplina médica somos incapaces de saber si el diagnóstico y las medicinas que nos recetaron son las correctas para aliviar nuestros males, comenzamos a tener indicios sobre la interrogante hasta cuando hemos concluido el tratamiento que se nos recetó. Es entonces cuando podemos tener una idea sobe la calidad del servicio médico que contratamos previamente.
  4. En la actualidad, la suma de los estratos es de 17’067,987 individuos, según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
  5. Con datos tomados de la SEP, Estadística Histórica del Sistema Educativo Nacional (EHSEN).
  6. Es importante hacer la distinción entre evaluación y acreditación. Aunque pueden tener finalidades parecidas, los mecanismos no son los mismos. La evaluación se distingue por ser un proceso que implica revisiones exhaustivas, medición de indicadores y emisión de juicios sobre la calidad de los procesos, prácticas, programas, servicios, mecanismos, actividades y personal relacionados con las instituciones y programas de educación terciaria. La evaluación puede ser diagnóstica o dictaminadora, la primera se distingue por el conjunto de recomendaciones que los evaluadores hacen al programa o institución evaluada y, la segunda se distingue por ser la más parecida a la acreditación pero ,sin embargo, no aplica la tarea de reconocer públicamente por su calidad a los programas o instituciones.
  7. El caso de la Unión Europea y el Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) es el mejor caso para ejemplificar formas de acreditación a nivel internacional. Este tipo de acreditación además de favorecer los estándares mínimos de calidad de los servicios que se brindan en el EEES, también favorece a la movilización de los estudiantes entre los países que conforman el EEES.

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