2009, año de grandes retos en el escenario económico

Para agravar más la ya de por sí dura situación económica estadounidense, las grandes firmas financieras tenían sus activos invertidos en bonos de alto riesgo en el sector hipotecario

Por: Pablo Lemus Navarro

La economía mundial está atravesando por un panorama sombrío, que según los especialistas vivirá su punto más crítico en el primer semestre del presente año y no mejorará del todo sino hasta iniciado el 2010.

En este sentido, México no se ha quedado al margen del contexto internacional, y entrará en un proceso de desaceleración, lo que será una prueba difícil para el gobierno de Felipe Calderón.

No olvidemos que este año, 2009, se celebrarán elecciones intermedias, consideradas como el mejor mecanismo para medir el nivel de aprobación de la administración pública federal.

Tanto el PAN como el presidente han de estar conscientes, que la efectividad de su respuesta para sortear las complicaciones económicas, será clave para el resultado electoral del 5 de julio.

Pensando sólo bajo el esquema político, si la situación mejora –o no se presenta tan complicada– es factible imaginar que los ciudadanos refrenden su confianza en Acción Nacional; pero, si las medidas y los planes anticrisis que el gobierno federal ya ha anunciado no resultan del todo contundentes, los ciudadanos buscarán a quién castigar, aún sabiendo que la debacle económica se generó en la esfera internacional.

CRISIS CON UN ORIGEN LOCAL, PERO CONSECUENCIAS MUNDIALES

La actual coyuntura económica tuvo su epicentro en Estados Unidos, y se extendió tan rápida como crucialmente al resto del mundo, debido, en gran parte, al aumento de precios en las materias primas, las grandes inversiones en sectores de alto riesgo, pero sobre todo, a la vulnerabilidad del sector hipotecario en aquel país.

La que en un principio fue denominada como desaceleración, y después confirmada como recesión, hoy no ha sido declarada por las autoridades estadounidenses como crisis; lo que sí es cierto, la posición de Estados Unidos como primer potencia mundial, hizo que su situación se reprodujera cual efecto dominó (en algunos casos, con mayor gravedad) a lo largo y ancho del planeta.

De 2003 a 2007, Estados Unidos de Norteamérica vivió una época de bonanza y altas tasas de crecimiento; la confianza en los ciudadanos permitió que éstos apostaran a los créditos hipotecarios de alto riesgo (denominados créditos suprime) e hizo que el sector vivienda creciera exponencialmente.

Los pagos a tasa de interés variable se dispararon después de tres años, con lo cual la cartera vencida se incrementó al punto de dar inicio de la espiral que nos arrastró a lo que ahora estamos viviendo.

En un segundo paso, otro factor que agudizó la situación estadounidense fue el incremento en el inventario de casas y, en consecuencia, se vino el desplome de la industria de la construcción, que afectó, de manera importante, la compra-venta de los materiales, así como la mano de obra del sector. Así las cosas, el índice en los precios de casas cayó de manera estrepitosa y, también, las ganancias y la inversión.

 

En la gráfica anterior observamos que a partir del año 2006, los tres principales índices de precios de casas (Case-Shiller, ofheo y nar, en Estados Unidos), descendieron abruptamente, lo que significó pérdidas considerables en las inversiones realizadas por las diferentes empresas constructoras.

En el mismo período, se estancó la venta de casas nuevas originando retrasos en los pagos a los proveedores y constructoras.

 

 

Para agravar más la ya de por sí dura situación económica estadounidense, las grandes firmas financieras tenían sus activos invertidos en bonos de alto riesgo en el sector hipotecario.

Sabemos que un activo de alto riesgo tiene mayores ganancias que su referente opuesto; y al momento en que estos activos se volvieron incobrables por el incremento de la cartera vencida, las instituciones financieras vieron cómo el monto de sus ganancias se les escapaban de las manos. A partir de agosto de 2007 se hizo público el crack hipotecario. 

La situación alcanzó al mercado financiero, y grandes bancos sufrieron los embates de una deficiente regulación en el sistema. El caso más drástico fue el del banco de inversión Lehman Brothers, que tuvo que pagar las consecuencias, mientras instituciones como Merril Lynch y Bear Stern fueron compradas garantizando con ello su rescate.

El paquete de ayuda económica que el gobierno federal de los Estados Unidos destinó al rescate bancario manifestó –según palabras del presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, y el secretario del Tesoro de los Estado Unidos Henry Paulson– que la inyección de liquidez evitaría un daño mayúsculo al sector, lo que se supone dará un pequeño empuje a la economía.

Después de los vaivenes en las bolsas de valores del mundo, Estados Unidos, al igual que otros Estados-nación, están enfrentando serias complicaciones; la más delicada quizá, sea la alta tasa de desempleo, que tan sólo en la Estados Unidos ascendió, en el mes de noviembre, a 533 mil fuentes de trabajo menos.

En mayor o menor medida, méxico está sufriendo los primeros embates de la desaceleración económica, ya que contrario a los 60 mil empleos que a principio de año habíamos pronosticado para Jalisco, cerramos con sólo 8 mil 136 nuevos empleos.

La cifra es poco alentadora, pero la radiografía nacional es aún peor. Jalisco ocupa, con ésta, el séptimo lugar en una lista donde la mayoría de las entidades del país presentan números negativos.

En cualquier parte del mundo hay una relación directa entre la pérdida del empleo con la disminución del consumo. Como consecuencia lógica, si se pierden las fuentes de empleo, la economía se contrae debido a la disminución en la demanda, por lo que la respuesta de los gobiernos, en primera instancia, debe ir encaminada a conservar las plazas de trabajo, para que el aparato económico no se detenga, o no camine tan lento.

Sumado a estos factores, debemos tomar en cuenta la inflación que se ha registrado en este tiempo, principalmente en los energéticos, los cuales condujeron a la espiral inflacionaria que estamos presenciando.

En la siguiente gráfica se muestra la curva ascendente que indica tal situación:

 

Con estos indicadores de inflación a la alza, hubo una necesidad inminente de que cada país replanteara sus perspectivas de crecimiento.

En el caso de méxico, el banco central ha incrementado las tasas de interés con el fin de controlar la inflación, ya que con tasas de interés más altas tiende a ser más atractivo ahorrar que consumir y, por lo tanto, los precios pueden disminuir o al menos no aumentar tanto; ésta parece ser la apuesta en política monetaria que han creído conveniente nuestras autoridades.

En contraparte, el gobierno de Estados Unidos decidió que las tasas de interés disminuyeran para estimular el consumo, mientras que en nuestro país se elevan para evitar la inflación; además, mientras allá se regresan impuestos para estimular el gasto, aquí se incrementan.

El respecto, el sector empresarial ha manifestado la importancia de que impuestos como el IETU tengan, por lo menos, un reajuste temporal a la baja, ya que impuestos como éste son los principales inhibidores de la generación de empleos.

¿QUÉ PODEMOS ESPERAR?

Como lo hemos visto, la desaceleración que inició en Estados Unidos, ha sido un fenómeno globalizado del que iremos saliendo en la medida en que el mismo Estados Unidos se vaya recuperando.

Las expectativas positivas que han generado confianza en los mercados y la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca pueden ser tomadas como el inicio de la recuperación económica de la gran potencia mundial.

En nuestro caso particular, las implicaciones de ésta recuperación es directa, ya que la dependencia en las exportaciones con Estados Unidos representa cerca del 70 por ciento del total en nuestro país; hablando de Jalisco, estas exportaciones representan el 80 por ciento, en su mayoría en productos electrónicos. En otras palabras, si le va bien a Estados Unidos le va bien a México.

Por último, en el sector empresarial sabemos que el escenario no será del todo sencillo, pero es conveniente recordar que también, en medio de las crisis, podemos encontrar oportunidades.

Lo que es importante es seguir las estrategias necesarias para el mejor desempeño de la empresa en 2009. Por ejemplo, la sanidad financiera de la misma, requiere de un trabajo previo, donde se realice el pago de pasivos contraídos en el transcurso del año pasado, para evitar cualquier complicación futura.

Además, otro factor que es crucial para mantener la tranquilidad en la empresa, es mostrar efectividad en las cuentas por cobrar. Habrá que ser creativos y buscar mecanismos convenientes para recuperar la cobranza; y en todo momento será importante tener liquidez en las empresas, y ésta es una de las medidas prioritarias que se habrán de tomar.

Es indispensable, además, mantener el compromiso con el sector obrero; será substancial una actitud que favorezca y estimule la comunicación con los sindicatos, de tal manera que siempre se logren soluciones provechosas tanto para la empresa como para la planta laboral.

Finalmente, aunque la fotografía de este 2009 es aún incierta saldremos adelante, tal y como lo hiciéramos de la crisis del 1994; por lo menos tenemos la ventaja de lo que ya muchos han señalado, al menos esta crisis no la generamos nosotros. Recordemos en todo momento que México tiene pendientes de peso; no corramos el riesgo de dejarlos de lado por enfocarnos en la situación económica de este momento.

Nuestro país tiene aún tareas por cumplir, que son igual de urgentes e importantes como el tema económico, y tal es el caso del combate a la inseguridad, en el que no podemos dar tregua. Así pues, aunque el año 2009 será con mucho difícil, no podemos observar sólo el futuro inmediato: a México le falta todavía mucho por hacer, y esto trasciende, en todos los sentidos, a este 2009.


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