Un Rulfo mío de mí

Por: Ilse de Los Santos
(Editora y periodista cultural)

Había mucha neblina o humo o no sé qué  //
Cristina Rivera Garza / Penguin Random House, 2016.

Se me perdió el pueblo. Había mucha neblina o humo o no sé qué; pero sí sé que Contla no existe.” Cristina Rivera Garza extrae este fragmento de Pedro Páramo para titular su más reciente entrega, a propósito del centenario de su autor, Juan Rulfo, a quien nos invita a escudriñar bajo una lente distinta que, como el diálogo de Miguel, sitúa al lector en la frontera entre lo real y lo intangible. Rivera se vale de un estilo que ya le es característico para realizar, más que un homenaje, una apropiación del escritor jalisciense, “un Rulfo mío de mí”, en el que destaca la colindancia de discursos como el ficcional y el relato documental, cuyo resultado no es la hibridación misma sino los ecos del choque y el cruce de las barreras preconcebidas.

La autora destaca un aspecto poco visitado de la biografía de Rulfo, “la materia de sus días como escritor”, e indaga sobre los diferentes empleos que sostuvo a lo largo de su vida y cómo influyeron en su quehacer literario, ya sea como empleado de Goodrich-Euzkadi o como asesor e investigador de la Comisión del Papaloapan en la zona sur de México. En Había mucha neblina o humo o no sé qué existe una forma de dialogar con los autores precursores, como lo es Rulfo, fuera de la obra misma. Cristina Rivera Garza habla de él y con él a partir del ensayo crítico y de selección de ciertos pasajes de sus cuentos y personajes de sus novelas que funcionan como puntos de partida para otros textos. 


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