Política cultural. Temas, problemas y oportunidades

La cultura es un tema que se encuentra en constante transformación por sus implicaciones económicas y sociales, sin embargo, es un ámbito que reclama especialistas en el ejercicio de la gestión cultural

La política cultural. Temas, problemas y oportunidades
Nivón Bolán, Eduardo
CONACULTA-Fondo Regional para la Cultura y las Artes de la Zona Centro, Colección Intersecciones (coordinadores José Antonio Mac Gregor y Adrián Marcelli), México 2006. 

Por: Dolores Díaz Aguirre

El asunto de las políticas culturales es un tema vigente en la agenda pública porque representa un escenario donde interactúan actores políticos, funcionarios públicos, gestores culturales, grupos artísticos, creadores, empresas e industrias que buscan la formulación de un debate abierto que permita construir políticas públicas encaminadas al fortalecimiento de la identidad de un país o región, así como el ejercicio de un derecho natural que es la cultura, además de implicar un ejercicio de la libertad de expresión en sus diferentes manifestaciones sociales, artísticas y culturales.

Eduardo V. Nivón Bolán, es un doctor en antropología que ha participado en proyectos de cooperación cultural internacionales. En este sentido, destaca que entre sus recientes publicaciones se encuentra el libro La política cultural Temas, problemas y oportunidades, donde nos brinda un análisis de las prácticas culturales en América latina y Europa, sin dejar de lado las políticas públicas que se han seguido en México en años recientes.

A través de una estructura comparativa, Nivón enfatiza sobre el desempeño fundamental que debe tener el Estado frente a las diversas prácticas culturales, que si bien se trata de temas que ya se han discutido en foros y convenciones de la UNESCO, este autor subraya el hecho de que la cultura debe ejercerse de forma paralela a una democracia cultural, de manera que permita el crecimiento y desarrollo de una sociedad, a partir del ejercicio libre donde el Estado sólo sea un facilitador que brinde los recursos e instrumentos necesarios para un óptimo desarrollo sociocultural.

La cultura es un tema que se encuentra en constante transformación por sus implicaciones económicas y sociales, sin embargo, es un ámbito que reclama especialistas en el ejercicio de la gestión cultural, por lo que este libro brinda al lector una formación clara de los problemas y posibles escenarios internacionales en materia de política cultural; asimismo, plantea los problemas que enfrenta México en cuestión de desarrollo cultural, desarrollados a partir de la perspectiva de una inminente transformación a partir de una transición democrática, vista bajo el entendimiento y la coparticipación entre los tres principales sujetos de la vida pública: el Estado, los partidos o agentes políticos y la sociedad civil, quienes, al interrelacionarse, producen una matriz sociopolítica.

Para Nivón, dicho esquema de colaboración determina un régimen político que –en algunos casos, como en México, específicamente, durante los regímenes como la revolución y las “dictaduras democráticas”– sin perder la participación de los artistas, brindaba condiciones de subordinación cultural, que imponía modos de administrar la cultura, pero que al mismo tiempo el Estado reducía sus presupuestos y eliminaba programas, puesto que el interés político se anteponía en la cultura, y la democratización de ésta requería el restablecimiento de los niveles de motivación y participación social.

La pertinencia de la reflexión de Nivón radica en el hecho de que una política cultural debe vislumbrar cuál debe ser el papel que juega el Estado en la cultura, así como el vínculo que existe entre el mercado y éste, y la capacidad para involucrar a la sociedad en el quehacer cultural de la nación, sin dejar de lado la importancia de la construcción histórico política de México para poder entender los problemas que enfrenta actualmente la cultura, y conocer cómo se desarrollaron sus diferentes regímenes de gobierno y acciones que permiten e inciden en el estado actual de nuestra vida cultural.

En el libro de Nivón los temas de política cultural son abordados de forma pertinente, y abona un análisis que arroja estudios y aportaciones necesarios en cuanto a materia de acción cultural. Ya en 1970 se había realizado la primera conferencia de responsables de cultura convocada por la UNESCO, como resultado de una mesa redonda sobre políticas culturales, para estudiar los problemas institucionales y administrativos que se enfrentaban entonces.

En estas conferencias se reconoció la necesidad de diferenciar las prácticas culturales de un país a otro –incluidas sus estructuras gubernamentales encargadas de la elaboración y ejecución de programas socioculturales– de acuerdo a sus variables socioeconómicas; además, la conferencia recomendó evitar que la política cultural atendiera sólo los aspectos de producción y difusión o de conservación del pasado y se pronunció que se realizarían programas de asistencia, así como el impulso de procesos de descentralización y autonomía.

En su libro, el autor da cuenta de las conferencias internacionales sobre políticas culturales convocadas por la UNESCO, que implicaron avances significativos que permitieron la construcción de mejoramiento y desarrollo de la cultura.

En 1982 México fue escenario de la Conferencia Mundial sobre las Políticas Culturales, Mondiacult, donde los temas tratados fueron encaminados para impulsar el desarrollo cultural a partir de nuevos modelos de participación cultural, como un aspecto esencial para la actividad creadora del hombre y para el completo desarrollo de la sociedad, donde la definición de cultura englobaría los modos de vida y los derechos fundamentales del ser humano con sus tradiciones y creencias.

De la misma forma, en Estocolmo (1998) las conferencias sobre políticas culturales plantearon que en el papel central de una política cultural se debe considerar la creación, la conservación y la difusión del patrimonio cultural mediante una eficaz protección legislativa, así como el respeto y la tolerancia por las diferentes culturas.

Es por ello que los debates de política cultural a nivel internacional nos deben permitir tener claridad de cuál debe ser el marco lógico de una política eficaz, lo que nos lleva a reflexionar en las políticas locales, que pueden ser aplicables para el estado y la descentralización en los municipios.

Además, de que las condiciones varían de una entidad a otra, por ejemplo, el mismo Nivón, en el citado libro, menciona, mediante cuadros comparativos de un estado a otro, que Jalisco dispone de una Secretaría de Cultura de Gobierno, que cuenta también una con Ley Orgánica del Poder Ejecutivo y quince ordenamientos legales, además de una ley de cultura y legislación vigente sobre patrimonio, por lo que tiene una ventaja sobre otros estados de la República Mexicana en cuanto a legislación cultural.

Sin embargo, queda una reflexión que gira en torno de ¿qué mecanismos de participación se establecieron en estas acciones de legislación cultural?, y si existe el correcto cumplimiento de dichas leyes.

Las políticas culturales se caracterizan por una gran complejidad debido a la enorme cantidad de variables de las que da cuenta, como son los grupos sociales, ausencia de conocimiento y resultado de las decisiones, además de el aislamiento entre los diferentes actores, que suponen luchas y contradicciones en el desarrollo.

El papel de la industria cultural juega un rol fundamental en el mercado, debido a que estamos expuestos de manera cotidiana a su reproducción a través de la música, el cine o la literatura, de modo que la cultura ha dejado de ser ajena a la economía y a la gobernabilidad, sin perder de vista que para vislumbrar una cultura democrática tendría el estado que brindar las condiciones de participación social adecuada, donde los escenarios de negociación entre los diferentes actores sean equitativos.

La cultura es un tema que atañe a todos los mexicanos, por lo que deberían establecerse estrategias de planeación para atender el sector cultural, ya que si la cultura es un instrumento de importancia para atacar los problemas de desarrollo, entonces su forma de atención debe ser considerada con la misma atención que las estructuras socio-gubernamentales dedican a la economía y la política.

Por ello, esta publicación resulta oportuna en un marco de política de participación con una muestra de los diferentes niveles de operación política cultural internacional, que permite conocer los problemas y soluciones que se han realizado. De la misma forma nos presenta esquemas de participación social a partir de la cultura con un eje fundamental en el desarrollo de nuestro país.

 


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