De mujeres y política

De las cuotas a la paridad, ¿qué ganamos? // Beatriz Rangel Juárez, IEEM, 2015.

Por: Miriam G. Mora

Nancy Pelosi, quien llegara a ser líder demócrata de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, no pudo haberlo dicho mejor cuando señaló que: “nada ha sido más saludable en la evolución de la política que la participación creciente de las mujeres” y justamente el libro De las cuotas a la paridad, ¿qué ganamos? nos invita a explorar algunas de las etapas que sortearon las mujeres a lo largo de la historia reciente para lograr el reconocimiento de sus derechos político-electorales y propiciar el incremento de su participación en política.


En su texto, Beatriz Rangel visibiliza dos pilares fundamentales que flanquearon el reconocimiento de los derechos político-electorales de las mujeres en la normatividad mexicana. El primero surge del interés de la mayoría de los países para otorgar pleno reconocimiento de los derechos humanos, abriendo camino a la firma y ratificación de una serie de tratados internacionales que fueron clave en el proceso de inclusión de las mujeres en la esfera pública. Las convenciones, tratados, conferencias, protocolos, entre ellos la Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW) y los Objetivos para el Desarrollo del Milenio fueron determinantes para que el Estado mexicano estableciera un marco jurídico que permitiera la participación de un número creciente de mujeres en la política.


El segundo pilar acontece con los criterios adoptados por los tribunales electorales mexicanos que, preocupados por la aplicación de justicia en materia político-electoral, con perspectiva de género y gracias a la reforma en materia de derechos humanos publicada en junio del 2011 y al control de convencionalidad de la norma constitucional, han sostenido la defensa de los derechos de las mujeres desde una perspectiva más amplia. Prueba de ello fueron las determinaciones adoptadas en las sentencias SUP-JDC 12624/2011, SG-JDC 51/2013 y SM-JRC 14/2014, garantizando la inclusión de más mujeres en las candidaturas, lo que implicaría el incremento de su participación en los cargos de representación popular. La importancia de estos dos momentos culminan con el reconocimiento de la paridad en la norma constitucional mexicana lograda en el año 2014.


De las cuotas a la paridad… nos guía en las estrategias que se deben adoptar para garantizar resultados crecientes en la participación de las mujeres en política, enfatizando la paridad sustantiva que supone el acceso igualitario de oportunidades y el reconocimiento del pleno goce y ejercicio de los derechos humanos. 


Se trata de un texto para entender el momento histórico que se vive en la política latinoamericana, como lo dijo Michelle Bachelet “si una mujer entra a política, cambia la mujer, si muchas mujeres entran a la política, cambia la política”; como nunca antes en la historia de México en la actualidad se dispone de un mayor número de mujeres participando en política y en espacios de toma de decisiones, sin duda, la forma de hacer política está cambiando. 


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