Construir en el fin del mundo

Villoro demuestra ser un escritor probado y decidido a saberse dueño de una literatura enteramente suya

El apocalipsis (todo incluido)
Juan Villoro, almadía, 2014.

Por: Bruno Ríos

El cuento es un desafío en la medida en que el espacio mismo de su posibilidad termina por reducirse para darnos un microcosmos autorreferencial que se habita a sí mismo entre cuatro paredes que no están, todavía –afortunadamente– muy bien definidas. Es por ello que la cadencia de los textos de Juan Villoro no se agota en su más reciente entrega.

Ya desde Albercas (1985), Villoro ha construido con destreza el universo del cuento, para adentrarse en una honda reflexión sobre la naturaleza del sujeto y, quizá más aún, sobre el sujeto mexicano.

Como en otros de sus libros, en particular El testigo (2004) y Los culpables (2007), Juan Villoro se sabe dueño de su propia voz, de un lenguaje que no termina de sorprendernos. Como él mismo dice en una entrevista, sus personajes tienden a tener una fuerza gravitacional que influye en otros personajes y en sus espacios.

Esto sin duda es una constante en El apocalipsis (todo incluido), un libro que continúa con esa línea de la gravitación entre sus personajes y que también reitera, en su propio acto de escritura, que dichos personajes se buscan a sí mismos en los otros.

En esta publicación de la editorial oaxaqueña Almadía los textos se insertan en lenguajes perfectos para la historia que cuenta: ya sea la terminología de la estadística o la del futbol. Villoro demuestra ser un escritor probado y decidido a saberse dueño de una literatura enteramente suya.  


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