¿Cómo camina la esperanza? Reflexiones de Hirokazu Miyazaki sobre la esperanza como método

¿Qué hace que el pueblo Suvavou (perteneciente a las Islas Fidji) siga luchando por recuperar sus territorios ancestrales, aun cuando cosecha fracaso tras fracaso? En última instancia, ¿qué mueve nuestra esperanza?

The Method of Hope: Anthropology, Philosophy and Fijian Knowledged
Hirokazu Miyazaki
Stanford University Press,
Stanford, California, 2004.

Por: David Foust

¿Qué hace que el pueblo Suvavou (perteneciente a las Islas Fidji) siga luchando por recuperar sus territorios ancestrales, aun cuando cosecha fracaso tras fracaso? En última instancia, ¿qué mueve nuestra esperanza? Preguntas como estas surgieron en Hirokazu Miyazaki1 mientras estaba haciendo investigación etnográfica acerca del “carácter de la relación de turaga (‘jefes’) a vanua (‘tierra’ y ‘pueblo’) como contexto y consecuencia de la enajenación de la tierra a mediados del siglo XIX” (Miyazaki, 2004: 4).

No fue precisamente la eperanza lo que llevó al autor de The Method of Hope a hacer trabajo etnográfico a las Islas Fidji. Sin embargo, como él mismo narra, cuando quiso analizar el ritual del regalo del pueblo Suvavou, cayó en la cuenta de que estaba haciendo un análisis retrospectivo, partiendo del producto o efecto del ritual: la generación de un momento de esperanza en Dios.

De manera muy esquemática, este rito puede describirse así: hay una parte que hace un regalo y otra que lo recibe; ambas están cara a cara. En una parte del rito, el regalo es dado.

Un vocero de la parte regaladora hace un breve discurso sobre lo inadecuado del regalo y espera la evaluación de la parte receptora. En este momento, subraya nuestro autor, la agencia de la parte regaladora queda como en suspenso.2

Una vez que la parte receptora acepta el regalo, inmediatamente niega la magnitud e importancia de los regalos hechos entre los humanos y los presenta ante Dios para su bendición (Ibid. 7-8).

La interpretación a partir de este segundo momento es clave para entender la conceptualización de la esperanza como método: Mi interpretación es que este segundo momento de esperanza es un eco de la primera colmada esperanza: el primer momento de esperanza lograda en el ritual es una insinuación de la respuesta última de Dios.

La producción de la esperanza en la bendición de Dios es, entonces, un producto de un cuidadosamente orquestado juego de agencia humana (Ibid. 8).3

La esperanza del primer momento es “replicada” en el segundo. A lo largo de todo el libro, Miyazaki insistirá mucho en este punto: al aproximarse con una mirada retrospectiva (desde el efecto del ritual), se topa con la incongruencia entre la temporalidad del análisis y la de su objeto, pues los participantes en el ritual siempre tienen una orientación prospectiva,4 a pesar de reproducir el ritual muchas veces (Ibid. 11).

En cierta forma, los participantes en el ritual saben qué sucederá (esperanza colmada o lograda del primer momento), pero en otra forma, lo que sucede queda en cierta apertura hacia el futuro (esperanza de recibir la bendición de Dios, segundo momento, que mantiene la prospectiva).

Este balance entre indeterminación y clausura en el auto-conocimiento es explorado en el capítulo 4, “Setting Knowledge in Motion”, en el que nos encontramos con las iniciativas de un pueblo para romper con el modo determinado o cerrado como es visto por los otros,5 generando así apertura en la manera como se auto-conoce; un pueblo –que nos recuerda los pueblos indios de México– que reinventa sus estrategias: reinterpreta los reportes documentales de las instancias gubernamentales encargadas de las tierras para disputar la visión legítima; dirige preguntas al gobierno, demandando una respuesta; reformula las narrativas sobre hechos importantes, como la migración.

“Lo que tienen en común estas estrategias es su dependencia en actos de delegación" (Ibid. 84). Subvierten la relación con el gobierno, demandándole una respuesta (pasándole el balón, diríamos coloquialmente), a la manera del momento de suspenso en el ritual del regalo. Y, como en ese ritual, cuidando el carácter performativo: “la naturaleza indeterminada de esta interacción surge del modo como invoca una relación recursiva entre el acto de iniciar una interacción y su respuesta” (Ibid. 84-85).

Al hacerlo, este pueblo se re-conoce (rompiendo con el carácter cerrado que se le imponía desde fuera6), reintroduce constantemente un momento prospectivo que replica su esperanza y re-hace su capacidad de agencia.7

Paradójicamente, la agencia se recupera dejándola en suspenso en este acto de delegación (como cuando exigen respuestas por parte del gobierno).

En este sentido, el autor toma distancia de la teorización de la agencia que hacen autores como Bourdieu, Giddens, y Ortner (Ibid. 86).8

Incluso, está en diálogo con la perspectiva de Chakrabarty y otros que retoman las “imaginaciones que los actores hacen de agentes no-humanos, tales como Dios y espíritus, haciendo evidente los límites de las disciplinas seculares, tales como la antropología y la historia” (idem).

Pero Miyazaki argumenta que la consistencia de los rituales de Fidji no está en las intenciones de estos agentes no-humanos, inaccesibles a los sentidos, “sino en los límites, al menos temporales, de los participantes en el ritual en la capacidad de controlar los efectos de su acción en el mundo” (idem).

¿Lo dicho hasta aquí será relevante solo para los interesados en esta sistematización de las estrategias9 del pueblo Suvavou como método de la esperanza? ¿Podrá apelar The Method of Hope al interés de los antropólogos ajenos a los debates sobre la “crisis de la representación en antropología” (Ibid. 6);10 e incluso al de los científicos sociales en general; y –más aún– al interés de los que buscan un cambio social en una línea progresista o “de izquierda”?11 Intentaremos despejar estas incógnitas enseguida.

En el último capítulo (“Inheriting hope”), Miyazaki replica la esperanza Suvavou en el terreno del método de la antropología y de las discusiones que se han suscitado en esta disciplina en diálogo con otras, como la historia y la filosofía.

Afirma que, frente a la crisis, han surgido proyectos esperanzados, que han propuesto nuevos temas, nuevos métodos y que, sobre todo han tematizado el carácter dinámico y cambiante del mundo, lo que llama “estética de la emergencia” (Cfr. Especialmente Miyazaki, 2004: 135-140).

Sin embargo, con todo y lo que pudieran tener de esperanzadores estos proyectos, preocupa a Miyazaki que se ha constituido una nueva mirada retrospectiva: se reconoce que el mundo es cambiante, pero se sigue haciendo un trabajo retardado, que va a la saga, un conocimiento que pierde momento prospectivo.

El libro cierra con la esperanza de replicar, en la antropología y en la teoría social en general, un momento prospectivo, de anticipación al carácter emergente del mundo.

Esto, que pudiera sonar abstracto, adquiere matices más concretos en trabajos ulteriores del mismo Miyazaki, en específico en Economy of Dreams: Hope in Global Capitalism and Its Critiques (2006).

En este artículo se enfoca en la reorientación del conocimiento de un hombre de negocios japonés –Tada– en el contexto de la globalización y las reformas neoliberales; y hace una yuxtaposición de estos esfuerzos con los de algunos teóricos sociales (Mizayaki, 2006: 149).

Miyazaki narra el modo como Tada va reorientando su conocimiento y sus estrategias conforme va cambiando el contexto socioeconómico japonés y mundial.

En última instancia, el sueño de este negociador era un retiro temprano en las mejores condiciones posibles (Ibid. 159); paradójicamente, por eso mismo se empeñaba tanto en ser exitoso en trabajar, para poder dejar de hacerlo (Miyazaki, 2004: 159 y 162), pero un día le propuso a Miyazaki que se le uniera en un proyecto que tendría, al mismo tiempo, el propósito de constituirse en una alternativacrítica al capitalismo y en una iniciativa económica (una moneda alternativa).

Nuestro autor se puso ansioso; no estaba seguro de querer dejar de trabajar (Ibid. 161-162). Y esta ansiedad remitió a Miyazaki a pensar en el compromiso que algunos teóricos sociales tienen con la crítica al capitalismo.

Lo que los diferencia de Tada es “su incapacidad para discutir una ruta de salida que conjunte su propio trabajo y la reorientación de su conocimiento más allá de las fronteras del conocimiento crítico” (Ibid. 164).

Con otras palabras: desde esta perspectiva, algunos teóricos sociales están más casados con la crítica al capitalismo que con la búsqueda de alternativas; se encuentran en una especie de “melancolía” (o nostalgia) por el pasado.

El estudio del método de la esperanza, desde el enfoque expuesto, invitaría a la replicación con orientación prospectiva, a buscar alternativas al capitalismo (Miyazaki, 2006: 165).

Son ilustrativos algunos de los textos citados por Miyazaki (2006) para ejemplificar esta reorientación generadora de alternativas al capitalismo. Muy brevemente haremos referencia a dos de ellos: "Resisting Left Melancholy" (Brown, 1999) y "Utopia and Modernity: Some Observations from the Border" (Lowe, 2001).

En el primero, Wendy Brown retoma las reflexiones de Walter Benjamin y Stuart Hall12 para criticar la incapacidad de la izquierda para superar su melancolía, asumir los retos que las actuales formas de capitalismo plantean y reinventarse; la izquierda termina siendo una fuerza anclada en el pasado y automarginada.

En el segundo texto, Lisa Lowe responde a la invitación de “repensar el marxismo y reclamar la utopía” (2001: 11). Critica el modo como se construye el concepto de “acoso sexual” en Estados Unidos (que supone a una mujer empoderada, con derecho a interponer una queja ante instancias judiciales que le harán caso y la reivindicarán, oscureciendo su contexto de clase, grupo étnico, etcétera) de cara al ambiente de las maquiladoras de la frontera México-Estados Unidos,13 un ambiente en el que las autoridades mexicanas se hacen de la vista gorda a cambio de los supuestos beneficios que conllevan las maquilas en la estrategia de desarrollo (Ibid. 15).

A partir de esta crítica imagina un “punto de entrada para asir la globalización y sus procesos” (Ibid. 14) y para formular una “parábola de proyecto” que implicaría construir un concepto alternativo o crítico del acoso sexual desde el contraste entre el contexto de las maquilas fronterizas y los lugares de trabajo de las trabajadoras estadounidenses y para elaborar todo un plan de acción que cuestionaría el marco jurídico, económico y político en el que se presenta la violencia contra las mujeres trabajadoras (Ibid. 16-17).

Podemos imaginar el texto de Lowe como respuesta al de Brown: una manera de repensar los sujetos, los espacios, las dimensiones de clase, etnia y nación, las estrategias de lucha, la globalización y transnacionalización del capitalismo (Ibid. 17).

Estas breves referencias nos ayudan a imaginar algunas concreciones de las pistas que quiere proyectar Miyazaki con su método de la esperanza.

En un México atenazado por el miedo,14 dejo esta reseña como regalo –a la manera del rito Suvavou– esperando en suspenso la respuesta del lector y con el deseo de generar chispazos de esperanza.

 


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