La memoria como rescate

Valdría la pena revisitar las estanterías de las bibliotecas, las hemerotecas y las filmotecas para hallar el espejo que nos defina sin velos o distorsiones

Por: Irán Sosa Díaz

Creo que esta es una buena ocasión para señalar algunos aspectos de la realidad de nuestro país que pueden ayudar en la mejor comprensión del filme que van a ver. Al cabo de casi diez años de revolución hemos aprendido que nuestra condición de país subdesarrollado (explotado durante cuatrocientos años, primero por España y después por los Estados Unidos) no se supera, sino a costa de mucho trabajo y muchos sacrificios. No ha sido fácil llegar a esta conclusión, pues durante los primeros años la alegría del triunfo nos hizo creer que el paraíso estaba al alcance de la mano.

TOMÁS GUTIÉRREZ ALEA1

En una América Latina sumergida en el vaivén de la economía internacional, donde las pugnas por el poder le han sido arrebatadas a la sociedad civil en la búsqueda de la instauración de un nuevo “ordenamiento democrático” y la riqueza es distribuida de forma cada vez menos equitativa, la cotidianidad ha transformado los conceptos de libertad en exilios estáticos, es decir, se habita la paradoja de abandonarse en sí mismo como una forma de fuga y desencuentro con nuestra realidad social.

Es en este pathos colectivo donde la preocupación por el subdesarrollo cultural y la conciencia individual se revaloran y entonces se vuelve no solo necesario, sino imprescindible recapitular los momentos y las obras que han registrado nuestro paso en la construcción, y deconstrucción, de nuestra historia y nuestra esencia.

Es aquí donde el arte y sus manifestaciones (literatura, cine, música, pintura, arquitectura…) fungen como termómetro social. Al respecto, valdría la pena revisitar las estanterías de las bibliotecas, las hemerotecas y las filmotecas para hallar el espejo que nos defina sin velos o distorsiones.

En este sentido destaca una de las películas consideradas por la crítica dentro de los cien filmes más importantes en la historia del cine:

Memorias del subdesarrollo. Cinta dirigida por Tomás Gutiérrez Alea basada en la novela de Edmundo Desnoes, obra que refleja el intenso momento histórico de la Cuba posrevolucionaria.

“Cuba libre e independiente, quién iba a sopesar todo esto”, se pregunta Sergio Corrieri, quien interpreta a un burgués intelectual que se despide de su esposa, familia y amigos quienes emigran a EUA y decide quedarse en Cuba después del triunfo de la revolución.

Es a través de él, de sus pensamientos, experiencias y sentimientos que Gutiérrez Alea penetra en el interior de la Revolución cubana mediante un proceso de observación.

En todo este proceso de exploración interior se suceden monólogos del protagonista que generan reflexiones sobre diversos temas como la propia revolución, la institucionalización del amor a través del matrimonio y el subdesarrollo.

Nada escapa a un proceso dialéctico de análisis expresado en sus introspecciones. Así, el filme se desarrolla desde una visión de crítica e ironía de un momento eufórico y desgarrador a la vez.

Sergio se enamora de Elena, una joven sencilla, e intenta conformarla según su propia visión de la vida. Después de un tiempo considera que Elena lo único que hace es recordarle el subdesarrollo de la mayoría de los cubanos, “no tienen interés por la cultura”.

La relación fracasa ridículamente. Es aquí cuando se da cuenta que ser congruente con sus principios y valores dentro de un país subdesarrollado lo hunde. Se confiesa a sí mismo que siempre trata de vivir como un europeo.

Por momentos se siente como un individuo perdido que está comenzando una nueva realidad pero no se adapta a ella, transmite la idea de un individuo solitario que no tiene más futuro ahí, parece que no existe la oportunidad de lograr los cambios prometidos por la revolución, es sobrepasado por el proceso colectivo.

A medida que pasan los meses se va ensimismando cada vez más. Termina encerrado en su departamento, mientras el ejército, el pueblo y Fidel Castro se preparan para un nuevo desembarco estadounidense como respuesta a la instalación de misiles soviéticos en la isla.

De todo esto se forma el retrato de un hombre en un contexto social, cuya conciencia progresiva sólo produce en él una creciente inseguridad.

En memorias del subdesarrollo la historia de Cuba posrevolucionaria es la de un pueblo que duda entre el conformismo y la lucha; hace consideraciones sobre la identidad y el comportamiento del cubano.

Lejos de negar o rechazar el discurso socialista que se vivía en Cuba durante esa época, la intención de Tomás Gutiérrez Alea es mostrar lo difícil que es transformar a una sociedad que vivió durante años una opresión mental y una dependencia económica, esas son las auténticas memorias del subdesarrollo.

El filme analiza a la revolución señalando sus aciertos y fallas; desde una perspectiva crítica, Gutiérrez Alea muestra las condiciones sociales, económicas y políticas de su país y las contradicciones que éstas encierran.

En una escena de la película, un periodista estadounidense que escucha las ponencias y las discusiones del propio Edmundo Desnoes, de René Depestre, Gianni Toti y David Viñas, interrumpe para preguntar “…siendo la Revolución cubana una revolución original, ¿por qué recurre a métodos convencionales como son las mesas redondas y por qué no desarrolla un método más dinámico de establecer una relación entre el panel y el público?”.

Sergio sale del panel de discusión y reflexiona sobre lo que el periodista americano preguntó: “tiene razón, las palabras se devoran a las palabras, y lo dejan a uno en las nubes, en la luna, a miles de millas de todo, cómo se sale del subdesarrollo, cada día creo que es más difícil, lo marca todo, todo… en el subdesarrollo nada tiene continuidad, la gente no es consecuente...”.

Las expectativas de transformación como resultado de la revolución son difíciles de materializar en un país que ha estado subyugado al imperio.

"La fuerza de memorias del subdesarrollo radica en la denuncia, por supuesto, pero también en que muestra la dura realidad que ha de enfrentar un pueblo, el reto de una revolución que asume la abrumadora herencia del subdesarrollo" (Bernard Bremege, Quotidien, París, 1974).

Sin duda alguna, una película donde la fotografía, la intensidad del discurso y la extraordinaria música de Leo Brouwer hacen estremecer al espectador más de una vez.

Citas

  1. Presentación de Memorias del subdesarrollo en Karlovy Vary, Checoslovaquia (1968).

Bibliografía

DESNOES, Edmundo (1963). “Habla un director”, en: Revolución, La Habana.

FORNET, Ambrosio (1987). Tomás Gutiérrez Alea: Una retrospectiva critica, La Habana: Letras Cubanas.

PICK, Zuzana M. y Thomas G. SCHATZ (1993). The New Latin American Cinema: A Continental Project, EUA: Texas Film Studies Series, University of Texas Press.

SCHROEDER, Paul A. (2002). Tomás Gutiérrez Alea: Dialectics of a Filmmaker, Routledge.

 


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