Infancia, medios y discriminación

Por: Amanda Cabrera, Zariá Casillas y Cristina Gallo

Según la Encuesta Nacional Sobre Discriminación en México 2010, dos de cada diez personas han sentido que se les discrimina por su apariencia física, además 43.7 por ciento no aceptaría vivir con alguien homosexual. 


Los medios de comunicación reproducen estereotipos, prejuicios y estigmas con la caricaturización o la invisibilidad de individuos pertenecientes a grupos discriminados. En los hogares mexicanos 90 por ciento dispone de un televisor y, según la Encuesta Nacional sobre el uso del tiempo 2014, se dedican alrededor de 13 horas semanales al consumo de medios de comunicación, además de que los niños ven televisión 4.34 horas por día, según estudios del Instituto Federal de Telecomunicaciones en 2014.


El papel de los medios, en especial el de la televisión, no es menor dentro del problema de la discriminación, pues resulta un campo prolífico para el aprendizaje de prácticas discriminatorias. Educar desde la infancia para prevenir la discriminación es una tarea fundamental en la construcción de sociedades más incluyentes, así como hacerlo junto con la educación de medios.


Ante tal contexto la situación se agrava porque el consumidor mexicano carece de una visión crítica respecto a lo que se ve y se dice, particularmente en televisión, consecuencia de la escasa o mal educación respecto a los medios de comunicación y los contenidos que ofrecen.
Como un interés académico por atender esta problemática, en el año 2012 surgió en  la Cátedra UNESCO “Igualdad y no discriminación” el proyecto Miradas Incluyentes, una serie de talleres dirigidos al público infantil y adolescente. La temática de estos talleres es la discriminación como un problema que nos incluye a todos y que, como tal, todos debemos atender. En segundo término busca concientizar sobre el consumo mediático de televisión e internet, para así contribuir a formar audiencias críticas desde la infancia que sean capaces de cuestionar y evaluar lo que ven en los medios de comunicación, y puedan identificar que el uso de éstos, puede contribuir a prácticas más discriminatorias, o por el contrario más incluyentes.


La niñez es una etapa fundamental para el aprendizaje, en la que se adoptarán conductas a reproducir posteriormente. Las niñas y niños sensibilizados acerca de las causas y consecuencias de la discriminación comprenden no sólo que el respeto y la tolerancia son las bases de la convivencia pacífica, sino que ellos mismos son sujetos de derechos y tienen la posibilidad de participar en su entorno, a la vez que se sienten empoderados y se convierten en agentes de cambio.