La virtud de ver la luz. Octavio Zaldívar

Cuando la fotografía deviene en imagen, la imaginación emerge: provoca encuentros, saca sentimientos, inventa historias, dialoga en silencio, confronta creencias, destraba enigmas y hasta nos sorprende sorprendidos. La mirada acompaña nuestras andanzas. Siempre ha sido así. Quizás por eso vemos lo que somos.

El privilegio del fotógrafo es decidir qué y cómo retiene la sensación de lo que ha mirado, de esos momentos que van alimentando y tejiendo su vida cotidiana. Las fotografías son tan sólo apuntes de un intrincado laberinto interior, el del fotógrafo sin duda alguna, que irán tomando vida propia y narrarán lo que quiera oír quien les preste atención.

Las imágenes fotográficas que Octavio Zaldívar realizó en Cuba y que nos comparte en esta edición, más allá de su técnica impecable, tienen la virtud de la luz. La luz, no cualquiera, sino la luz que bañó y conformó a los sujetos fotográficos que Octavio ha atrapado porque lo han atrapado primero a él. Estas imágenes son, en verdad, una delicia para los ojos.

luis/caballo