Luis/caballo: juego, crítica e imaginación

Para luis/caballo la práctica fotográfica siempre ha sido, en sus propias palabras, un juego, un medio para realizar búsquedas artísticas y una forma de ejercer la crítica imaginativa. Así, en plural, las indagaciones estéticas de este fotógrafo derivan en tres líneas que una y otra vez se entrelazan: una serie de procesos creativos, de fines lúdicos y perspectivas críticas.

En este sentido, las fotografías de luis/caballo constituyen una invitación a entrar sin prejuicios, sin ropajes, sin falsas ilusiones ni prepotencias o modestias estúpidas, a su propio juego, al juego del autor: su propia visión del mundo, una visión crítica, alucinada, enamorada y humorística del devenir cotidiano.

Como un niño que muestra las cartas de su propio álbum coleccionable (incluso está dispuesto a intercambiar sus mejores piezas por otras cartitas a color o en blanco y negro), luis/caballo nos permite acceder al conocimiento de sus más intricadas búsquedas, de sus hallazgos en blanco y negro o a color que una vez contemplados no se pueden olvidar: sus fotografías de perros apareándose a media calle; de jóvenes que miran con sorpresa y melancolía el esqueleto de su futuro; de arañas y alacranes gustosos de entrar en la eternidad cibernética; de niños dibujando sobre el asfalto de una ciudad que se sumerge en las apariencias y las contradicciones; de bocas que soplan y resoplan para alcanzar que un trapo se transfigure en una bandera; de sombras que se enredan con los sonidos de mil tambores; de graffiti que dejan en la piel de la urbe los rastros de otros lenguajes y otras historias que a veces se pretende borrar del mapa; de maniquíes que perturban la oscuridad con la promesa de cumplir los deseos resguardados en la mirada; de estelas de agua y jabón que se resbalan por los sueños rotos a uno y otro lado del parabrisas; de niñas que persiguen inocentemente un balón como al sol de la tarde; de turbas agraviadas por los desencantos de la democracia; de mujeres y hombres ataviados alegremente que se amparan en sus usos y costumbres para tratar de enseñarnos con toda transparencia a jugar el juego que todos jugamos, o al menos deberíamos jugar.

Ya sea a traés de la antigua alquimia del paladio, de la técnica fotográfica del blanco y negro o de los hechizos contemporáneos de la imagen digitalizada a color, luis/caballo nos recuerda que lo único que él hace con su cámara es jugar, abandonar los estereotipos y, sobre todo, soltar la mirada de toda rigidez y coacción, dejarla libre, vagabundeando, para que regrese de tarde o de noche con algún portento, como esa figura femenina que se adivina tras las sutilezas del cristal, esos dedos de manos y pies que se ofrecen al paseante como si fueran flores, esas curvas que evocan los ágiles escarceos de la voluptuosidad, esos paisajes tan cercanos a la sustancia de los sueños, esos ojos ávidos de aprender una palabra más esas sonrisas que contagian fugazmente la alegría de vivir.

Cada una de las imágenes fotográficas de luis/caballo vale por sí misma, de manera independiente y soberana, como bien lo sabe, aprecia y disfruta este fotógrafo excepcional, porque en cada una de tales fotografías se encuentra la fragilidad de cualquier búsqueda artística, la inteligencia de la pasión crítica y la efímera infinitud de todos los juegos, especialmente el juego fotográfico.

FRANCISCO JAVIER IBARRA


Acurrucaa en el sueño que sueña, se sueña
Acurrucaa en el sueño que sueña, se sueña

Desvanecida
Desvanecida

Esbozo
Esbozo

Sirena
Sirena

Vendada
Vendada

Zoo-metida
Zoo-metida