Monsiváis a trazos libres: el discurso hecho cartón

Dentro del universo Monsiváis el cartón existe como un género valorado por la profundidad de sus alcances y la resonancia de los ecos que representan en cada trazo a una de las clases intelectuales del país más crítica y congruente que disponemos: los caricaturistas mexicanos.

Si Monsi fue el vocero de una ciudad, un país, una idiosincrasia, la caricatura es el desplegado de nuestra conciencia, la crónica consumada y ese espejo quebrado que repudiamos pero que siempre tenemos a la mano para recordar lo más rebuscado, inacabado, sensible e incomprensible de nuestra naturaleza.

Esa imbricada amalgama de reflexiones bajo aquella greña blanca nunca dejó de maravillarse de sus amigos los moneros, y de que toda la complejidad discursiva podía contenerse en un solo cartón para debatir y entender el discurso más ambiguo, el ensayo más prolijo o el escenario más absurdo de las esferas política, social y cultural de la actualidad.

Monsiváis sabía que coleccionar objetos, amigos, anécdotas, era una forma de asimilar su identidad, no sólo con el mero afán de acumular sino para poder registrar y compartir ese mosaico cotidiano que de tan plural y disperso a veces nos empaña el sentido crítico.

Para Folios una forma de homenajear a Monsiváis está en revisitarlo a través de la mirada del monero, como una reunión entre amigos, un despliegue representativo de creatividad, libertad y desmadre en manos de Alejandro, Helguera, Camacho, Falcón, Chavo, Rius Jis.

Si “la familia Burrón se niega a morir porque no tiene con qué pagar su entierro”, como dijera Monsiváis a propósito de la obra de otro gran cartonista, Gabriel Vargas, entonces Monsi seguirá explicando nuestra realidad mexicana a través de su legado porque ésta no tiene cómo entenderse a sí misma, a menos que sea por medio del humor y la ironía de una caricatura. Hasta siempre, maestro.


Camacho
Camacho

Chavo
Chavo

Falcón
Falcón

Rius
Rius

Alejandro
Alejandro

Jis
Jis

Helguera
Helguera