Mariano Aparicio. Rostros de México

El verdadero rostro de la historia está en cada individuo

“Rostros de méxico” es un proyecto que pretende conservar, por medio del arte fotográfico, la idiosincrasia, costumbres, oficios, moda, herramientas, utensilios, gestos, actitudes y emociones con las que los habitantes del país enfrentan cada día su permanencia en este tiempo y espacio.

Esta serie fotográfica –conformada por 60 mil retratos realizados en todos los estados de la República– se desarrolló para celebrar doscientos años del inicio de la Independencia y cien del movimiento revolucionario. Aún así, más allá del trasfondo conmemorativo, el resultado es uno de los archivos más ricos en cuanto a las características que nos representan. Se trata de un documento visual de ese nuevo perfil que se ha formado entre nosotros con el paso del tiempo, y un rescate de todo aquel oficio o actividad en riesgo de desaparecer con la llegada de la cada vez más rápida modernidad.

“Rostros de méxico” no solo convocó a la gente a participar en este estudio, también acumula momentos especiales y anécdotas particulares. Frente a la cámara fotográfica de Mariano Aparicio se detuvieron personajes representativos, tanto de la vida social como de la política, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, observadores y transeúntes, vendedores y compradores, profesionistas y personas que desempeñan oficios cotidianos. Todos ubicados en un fondo oscuro que sugiere la profundidad de la boca de Cronos, dios del tiempo, que todo consume.

Se trata, por tanto,de un archivo fotográfico que conserva un registro visual de un presente común con la firme intención de convertirse en documento histórico. De ahí la pertinencia de publicar una mínima parte de este amplio mosaico en la presente edición de Folios, que da cuenta de otro momento axial en la democracia y pluralidad de México mediante el análisis del proceso electoral 2012.

“...Frente a la cámara fotográfica de Mariano Aparicio se detuvieron personajes representativos, tanto de la vida social como de la política, hombres y mujeres, jóvenes y ancianos, observadores y transeúntes, vendedores y compradores, profesionistas y personas que desempeñan oficios cotidianos. Todos ubicados en un fondo oscuro que sugiere la profundidad de la boca de Cronos, dios del tiempo, que todo consume...”