El taco entra a la esfera pública

Fernando Hernández Jáuregui

Una de las grandes diferencias entre vivir en EEUU y México es la falta de comida callejera en EEUU. Por eso, uno de los placeres de ir o regresar a México consiste en ir a la esquina por unos tacos o por un pozole. 

La ausencia de comida callejera en EEUU obedece al celo aséptico de las burocracias gringas. Por eso, fue una gran y grata sorpresa ver un cambio paradigmático en los últimos años: la proliferación de puestos de comida en la vía pública. No solo en las calles, ya que comenzaron a aparecer anuncios de carnitas o menudo de venta en casas particulares, ya sea para llevar o para comer en la yarda. Y no es solamente comida casera típica o los famosos antojitos. Por ejemplo, en La Puente—a 40 km al este de Los Ángeles con una población mayormente mexicana y de clase trabajadora—una pareja abrió el patio trasero de su casa a comensales para degustar comida que mezcla la cocina asiática con la latina en un ambiente inspirado por el Valle de Guadalupe en Baja California. 

Esta apertura se debe principalmente a la despenalización de estas actividades a nivel estatal en California en el 2018. El condado de Los Ángeles, incluso, ya había despenalizado la venta de comida en la vía pública dos años antes. Pero la aparición de puestos de comida callejera no ocurrió inmediatamente. Es lógico pensar que la clausura de restaurantes durante la pandemia creó un vacío comercial, un mercado que las personas desempleadas y necesitadas de nuevos ingresos decidieron aprovechar sazonando y cociendo tacos de todo tipo, pero también birria, tamales, tlayudas, churros y pupusas—platillo nacional de El Salvador que también se prepara en Guatemala—entre muchas otras comidas. Por allí incluso se ve un puesto de hot dogs o barbecue, pero la mayoría son de comida mexicana o centroamericana.

En el 2016, el inmigrante mexicano que inexplicablemente creó una organización en apoyo al expresidente Trump, aseguró que se tendría que detener la inmigración del sur porque si no, habría una “troca de tacos en cada esquina.” La proclamación generó burlas por quien lo decía y porque la visión apocalíptica que describía era para la mayoría más bien una especie de paraíso terrenal. Sigue sin existir el paraíso terrenal pero la cultura gastronómica en las ciudades californianas ha cambiado radicalmente para bien. 

Fernando Hernández Jáuregui es jalisciense nacido en Los Ángeles, California. Es licenciado en letras por la Universidad de Guadalajara y doctor en español, con especialidad en literatura latinoamericana contemporánea, por la Universidad de California en Irvine.

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