La pedagogía del bosque

Susana Flores Sandoval

La educación es la herramienta más valiosa que tenemos para imaginar y construir caminos de bienestar individual y colectivo. Pero la sociedad ha confinado la educación a la escuela, con ello el derecho a ser educados se convirtió en obligación y la escuela en prácticamente el único medio para conseguir conocimientos certificados que posibiliten oportunidades laborales y académicas. Sin embargo, los formatos escolarizados se han vuelto rígidos y han cambiado tan poco que ya no permiten prospectar un futuro deseable.

La pandemia evidenció estos formatos y las escuelas se vieron forzadas a redefinirse en tiempo récord. No obstante, ha sido tan repentino el cambio que no ha habido oportunidad de encontrar un sentido, un sustento al nivel de respuesta, a las consecuencias de los nuevos procesos, y las familias han tenido que solucionar algunos de estos problemas. Una resistencia a la migración escolar a medios digitales que no eligieron ha impulsado a la busca y generación de formatos más flexibles, orgánicos, que permitan a la niñez la libertad y la plenitud que las exigencias escolares no están dando.

La pedagogía de bosque es un movimiento planetario que desde hace algunos años busca revertir el déficit de naturaleza que experimentan las nuevas generaciones. Los beneficios de esta pedagogía se traducen en la intención de aprender por descubrimiento y de conectar con la naturaleza de forma sensorial. No hay prisa en la vivencia de cada experiencia, sino ser conscientes de los ritmos de la naturaleza. Se practica la atención y la contemplación como vías de conocimiento. La relación con la naturaleza y el impacto en el aprendizaje ocurren a lo largo del tiempo y no son un evento único, ya que los conocimientos se propician de forma rizomática, complejizando los ya adquiridos y haciéndolos pertinentes y permanentes. Se establecen rutinas de orden, de gozo estético, de respeto y responsabilidad, cuidando y apreciando lo que el bosque tiene.

Es tarea de quien forma cuestionar cómo queremos educar a las nuevas generaciones, porque si seguimos haciendo lo de siempre, obtendremos lo mismo y, a la vista de la realidad, aún seguimos adeudando mejores futuros. En educación nunca debe faltar el espíritu de búsqueda, la autonomía de pensamiento y dudar, por lo que debemos estar abiertos a nuevas propuestas educativas. Es una responsabilidad política, de todos.

Susana del Pilar Flores Sandoval es promotora y gestora cultural especialista en pedagogía y cultura para la niñez. Fue directora del Museo El Globo en Guadalajara. Actualmente dirige la iniciativa pedagógica de bosque Raíz y Fronda.

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